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El volumen de gestiones que realizamos a diario desde el teléfono móvil no deja de aumentar año a año. La digitalización de buena parte de los procesos administrativos y la creación de nuevos entornos de trabajo en línea convierte a los dispositivos móviles en dispositivos críticos para nuestra seguridad profesional y personal. Pero, a pesar de ello, muchos usuarios siguen relativizando la importancia de blindar su teléfono ante las tretas de los ciberdelincuentes. Para evitar sorpresas desagradables este verano, te sugerimos que sigas los siguientes consejos básicos:
1. No todas las redes son iguales
Las redes Wi-Fi públicas forman parte casi del paisaje urbano. Las instituciones públicas ofrecen este servicio de manera cada vez más frecuente, al igual que muchos negocios privados, como cafeterías, bares o tiendas. No hay ningún problema en hacer uso de estas redes, pero conviene ser conscientes de que no se trata de red privada y que, por tanto, los riesgos son mucho mayores. Te sugerimos que evites descargar archivos desde estas redes y que tampoco accedas a espacios con información sensible, como, por ejemplo, la aplicación móvil de tu banco.
2. Los antivirus no son cosa del pasado
Una de las recomendaciones básicas en los albores de la era de Internet era la de instalar un programa antivirus. Sin embargo, el progresivo reemplazo de los ordenadores de sobremesa por dispositivos portátiles o teléfonos móviles ha llevado a muchos a olvidarse de esta pauta básica. Pero la realidad es que los antivirus siguen siendo la mejor herramienta de prevención frente a la actividad de los ciberdelincuentes, especialmente la última generación de antivirus móvil.
Los antivirus específicamente dirigidos a los dispositivos móviles neutralizan las amenazas más habituales, como el uso de malware o accesos no autorizados, y posibilitan una navegación completamente segura. Además, en línea con lo expuesto en el consejo anterior, estos antivirus también permiten que la utilización de redes públicas deje de ser una práctica de riesgo. Por si ello fuera poco, los antivirus más avanzados incorporan sistemas de cifrados de datos que garantizan la integridad de todas las comunicaciones.
3. Cuando el enemigo está dentro
La popularización de las aplicaciones móviles ha llenado nuestros dispositivos de estas intuitivas herramientas con las que podemos realizar todo tipo de tareas. No obstante, no todas las aplicaciones tienen un impacto neutro en nuestra seguridad digital. De hecho, algunas de ellas han sido diseñadas precisamente para comprometer la privacidad de los usuarios, en el mejor de los casos con fines publicitarios o comerciales, en el peor de ellos con objetivos abiertamente criminales.
Para ahorrarse disgustos, resulta preceptivo validar que la aplicación ha sido desarrollada por un proveedor de confianza. Puedes supervisar esta información en el propio espacio de descarga, tanto en la App Store (iOS) como en Google Play y en cualquier otro espacio para sistemas operativos Android. También conviene que revises los permisos que concedes a cada aplicación y, por engorroso que pueda resultar, cierra la sesión cada vez que finalizas tu gestión.
4. Los enlaces siempre son peligrosos
Puede parecer una obviedad a estas alturas, pero lo cierto es que los enlaces maliciosos siguen siendo una de las principales formas de comprometer la seguridad de los usuarios. Generalmente, esta práctica se lleva a cabo mediante mensajes o correos electrónicos en los que se incluye un enlace al que la víctima debería acceder inmediatamente. Algunas veces, el cuerpo del mensaje puede hacer referencia a algún tipo de gestión que ha quedado incompleta (presuntas tasas de aduanas, datos desactualizados...), dando un carácter de urgencia al correo.
Otras veces, los enlaces vienen precedidos por un texto gancho, por ejemplo, una posible recompensa para el usuario si accede al espacio en cuestión. Una vez se hace clic en el enlace, el usuario puede ser redirigido a una página intermedia en la que se le solicita más información. Este tipo de ataques también pueden incluir la descarga de archivos maliciosos, aunque disponer de un antivirus en el teléfono móvil te ayudará a prevenir este tipo de amenazas.
5. La importancia de la autenticación de dos factores
Sí, reconocemos que el procedimiento de probar nuestra identidad mediante la autenticación de dos factores puede exasperar a los más impacientes, pero más desesperará a los ciberdelincuentes. Muchos servicios en línea han comenzado a incluir esta función básica de seguridad y se espera que su uso acabe siendo generalizado. Esta medida de prevención consiste en requerir una doble forma de identificarnos para poder iniciar sesión en un espacio personal. La primera vía de comprobación suele ser la clásica contraseña, a la que se suma una segunda validación que, normalmente, pasa por nuestro teléfono móvil.
Esta validación adicional requiere que el usuario haya instalado una aplicación en su teléfono móvil, a la que accederá justo después de introducir la clave pertinente en la página web en la que se esté identificando. Existen diferentes alternativas, por lo que conviene confiar solamente en aquellas que proceden de proveedores de confianza. Una vez dispongas de esta aplicación en tu teléfono móvil, dejarás de preocuparte por si alguien ha podido conseguir tus contraseñas.
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