"Aranda no está totalmente de espaldas a la naturaleza, pero sí de lado"

Hablamos con Jesús Iglesias sobre la forma de renaturalizar la ciudad

14/05/2023 8:24 | Begoña Cisneros
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Impulsor del proyecto de innovación social Ribering en Aranda de Duero, Jesús Iglesias también es el joven arandino que ha organizado durante esta semana el Foro Rural Clima 2023 en busca de sinergias para actuar por el clima, la biodiversidad y la repoblación rural. Él ha sido este viernes la persona que ha hablado sobre ideas para renaturalizar Aranda y la Ribera del Duero. Sobre ello queremos hablar con él hoy.

- Lo primero, ¿qué es la renaturalización?

- Renaturalizar es reintroducir la naturaleza en los asentamientos y actividades humanas donde la hemos eliminado o diezmado. Se trata de volver a trabajar con la naturaleza y no contra. Conlleva proteger los ecosistemas naturales, restaurar los que han sido degradados y gestionarlos de manera que nos proporcionen los servicios ecosistémicos que necesitamos (aire, agua, alimentos, clima estable, minerales, etc.) y a la vez alberguen y favorezcan la biodiversidad. Al contribuir a solucionar problemas sociales como el cambio climático, el desempleo (economía verde) o las desigualdades (equidad en el acceso a los bienes comunes), la renaturalización también se conoce como Soluciones basadas en la Naturaleza.

- ¿Es Aranda de Duero una ciudad que vive de cara o de lado a la naturaleza?

- Me gustaría ver el vaso medio lleno, pero intentando ser objetivo diría que si bien no estamos totalmente de espaldas, desde luego tampoco estamos de cara, más bien de lado. Tanto el tamaño de Aranda como su situación y el territorio en el que se enmarca (Ribera del Duero), nos ofrecen un enorme patrimonio y riqueza natural; pero posiblemente no estemos haciendo suficiente para ponerlo en valor de manera que lo preservemos, genere actividades económicas, mantenga nuestras raíces culturales y a la vez nos permita ser resilientes frente a la crisis climática y ecológica.

- ¿Qué tipo de actividades?

- Hablamos de agricultura y viticultura regenerativa (con cobertura vegetal, sin químicos) en simbiosis con una ganadería extensiva, gestión comunitaria de los montes y reforestación, recuperación de humedales, restauración ecológica de las riberas de los ríos, especialmente en sus tramos urbanos, y de corredores y anillos verdes que conecten cascos históricos con zonas naturales periurbanas y rurales dando continuidad a especies y ecosistemas.

- ¿Se puede conseguir?

- Tenemos mucho trabajo por hacer, pero precisamente si ponemos los medios adecuados, y existen a diferentes niveles y en colaboración público-privada, generará actividad económica y atraeremos y retendremos talento. Tan sólo es cuestión de voluntad y visión compartida.

- ¿La situación de Aranda es más o menos grave que en otras ciudades similares?

- Similar. La causa el problema de raíz es de carácter cultural y de escala sistémica. Tiene que ver con el paradigma económico de las últimas décadas del crecimiento económico y la globalización sin límites. Dicho modelo se soporta en un consumismo en recursos y una urbanización masiva del medio natural. En Aranda se ha traducido, por ejemplo, en el uso masivo del vehículo privado, la pavimentación desaforada del suelo o las compras online a grandes marcas en vez de al pequeño comercio de proximidad. Pero se puede revertir, podemos cambiar y nos traerá una gran mejora en la calidad de vida.

- ¿Qué ocurre en los pueblos de la comarca de la Ribera del Duero?

- Tras pasar muchos años fuera, aún estoy redescubriendo la Ribera y no tengo suficiente información para hacer un diagnóstico de la comarca, pero por lo que intuyo, si bien no de forma tan pronunciado como otras regiones, la despoblación rural por la falta de servicios públicos, comunicaciones e infraestructuras es una amenaza constante. De nuevo, podemos darle la vuelta y repoblar, hay buenas experiencias de éxito en otros lugares de hecho, pero hace falta un plan e ir todos a una.

 

Participantes del Foro Rural Clima 2023

 

- ¿Cuáles son los motivos que nos llevan a vivir en contra de nuestro propio ecosistema?

- Son muchos, pero básicamente la desconexión con la naturaleza (más aguda en grandes urbes), la creencia falaz de que más siempre es mejor, lo cual es válido hasta cierto punto, pero tras cubrir las necesidades básicas pasamos a derrochar y eso no solamente degrada el medio y genera desigualdades, sino que además nos hace infelices y deprimidos. Las encuestas siempre demuestran, y la pandemia lo resaltó, que lo que necesitamos es relaciones sociales y ambientales sanas y significativas.

- ¿Qué hace más daño a la naturaleza en Aranda, el efecto climático o la acción del hombre?

- Ambas son dos caras de la misma moneda, consecuencias de los hábitos culturales y paradigma económico comentado. Las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan la crisis climática provienen de una demanda ingente de energía y de los cambios de usos del suelo (de montes a monocultivos agrícolas, o de fincas rústicas a urbanizadas). Los impactos climáticos como olas de calor o sequías son posteriormente amplificados por la deforestación o urbanización, y a su vez perdemos capacidades de adaptación a los mismos al disminuir las variedades de cultivo que utilizamos y la biodiversidad que por ejemplo poliniza cultivos y fertiliza suelos. Pasa en Aranda y pasa en el mundo. Existen otras formas de vivir y desarrollarse mejores ya emergentes si buscamos bien. Basta con visibilizarlas, replicarlas y escalarlas entre todos.

- Este viernes, en el foro rural Clima 2023 has hablado de ideas para renaturalizar Aranda y la Ribera. ¿Nos puedes contar un par de ellas?

- El objetivo del Foro el doble: inspirarnos de iniciativas de renaturalización con impacto en otros lugares del territorio español y para ello traemos a personas expertas en la materia del máximo nivel, y unir a los actores socio-económicos de la Ribera para ponernos a trabajar aquí y renaturalizar nuestro territorio.

Dos iniciativas de éxito que hemos presentado son el Bosque Urbano de Málaga, un proyecto impulsado por una plataforma ciudadana amplia para plantar un bosque biodiverso en Málaga, en una de las zonas urbanas más densamente pobladas y con menos zonas verdes de toda Europa. Y la Iniciativa Legislativa Popular que ha conseguido dotar de derechos jurídicos al Mar Menor de Murcia para ahora poder protegerlo y restaurarlo ecológicamente tras décadas de contaminación y sobrexplotación.

- Imagino que hay muchas más…

- Sí, hay iniciativas para recuperar las abejas, reintroducir grandes herbívoros en la España Vaciada e incluso algunas ideas para Aranda y la Ribera.

- ¿Son fáciles de llevar a cabo? ¿Quiénes tienen que impulsarlas?

- Si hay una característica común en todas ellas es la necesidad de un apoyo social amplio y de una visión compartida y corresponsabilidad por parte de todos los actores clave del territorio, privados y público. Para cambiarlo todo nos necesitamos todos.

- ¿Son caras?

- En muchos casos se demuestra que las infraestructuras verdes (otra forma de llamar a ciertas aplicaciones de renaturalización) son más efectivas y baratas que las grises, o incluso pueden mejorarlas en simbiosis. La naturaleza es sabia, lleva millones de años evolucionado y sobreponiéndose a grandes retos. Seamos aliados.

- ¿Cuál dirías que es el principal reto ambiental en Aranda?

- Hay muchos, pero uno que me toca la fibra especialmente por la comparación con mi niñez, es la explosión del número y el uso de los coches en una ciudad donde apenas hay distancias. Podríamos prescindir de ellos en la gran mayoría de los casos, mejoraría mucho la calidad del aire y recuperaríamos una cantidad ingente de suelo urbano para la vida social y cultural, las bicis y el transporte público y la naturaleza. Pontevedra o Vitoria son excelentes ejemplos donde una apuesta decidida por la peatonalización, la bicicleta el transporte público y el verde han hecho de ellas de las mejores ciudades para vivir del mundo, dicho también por sus propios habitantes, y son bastante más grandes que Aranda. Pongámonos manos a la obra.

- ¿Qué prácticas ambientales podemos hacer los ciudadanos en nuestro día a día?

- Hay muchas. Algunas sencillas y con mucho impacto: no utilizar el coche más de lo imprescindible, cambiarse a una cooperativa energética 100% renovable (proveedor de electricidad), aislar bien nuestra vivienda, comprar en el comercio local, reducir razonablemente el consumo de carne y lácteos, y sobre todo consumir alimentos locales, ecológicos y de temporada, y votar de acuerdo a nuestros valores.

- ¿Eres optimista respecto al futuro?

- Tengo mis días. Pero sí, es demasiado tarde para ser pesimista. El optimismo es una forma de entender la vida que siempre te lleva más lejos y hace disfrutar más del camino. El optimismo que practico es el de la acción local. En una ciudad como Aranda y en una comarca como la Ribera tenemos todos los ingredientes para generar cambio social transformador en poco tiempo. Basta movilizar al 3,5% de la población, y esos son unas 1,200 personas en Aranda, 2,100 en la Ribera. Vamos a ello.

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