
Luis Oropesa es el presidente de la asociación de vecinos del barrio Ferial-Bañuelos de Aranda de Duero. Con él seguimos nuestra visita a los distintos colectivos vecinales de la ciudad para conocer su trabajo y sus reivindicaciones.
- ¿Cuánto tiempo llevas en la Asociación y como presidente?
- Llevo en Aranda viviendo 30 años siendo socio casi desde el principio. Presidente desde que mi mujer fue concejala y no podía seguir en el cargo por incompatibilidad. Coincidió con la pandemia, y después de eso decidí que había que hacer cosas distintas. Pienso que hemos mejorado bastante.
- Nada más entrar en vuestra sede veo que hay mucho movimiento.
- Todos los días hay cosas. Es verdad que damos a conocer poco lo que hacemos, pero son muchas las actividades que hacemos y en poco tiempo hemos crecido un montón. Donde más lo noto es en el número de socios, que ha crecido de una manera exponencial muy grande. Ya vamos por las 170 familias. La gente se está dando cuenta de que esto lo estamos haciendo de forma distinta a como era antes.
- ¿En qué ha cambiado la forma de trabajar de la asociación?
- Antes había actividades muy enfocadas a gente mayor. Había señoras que se ponían en una esquina a jugar a las cartas y la gente se cortaba mucho para entrar. Ahora sí que lo hacen y lo primero que ven es que puede venir con los niños. Hay familias que vienen aquí a jugar con los niños, sobre todo en invierno. Dicen: “¿dónde vamos con los críos?”. Vas a un bar y molestas, así que se vienen aquí y juegan.
- Siempre insistes en que el local es “de todos”.
- Porque es así, y a todo el mundo que viene se lo digo claro: este local es de todos. Puede venir quien quiera. Es un local que cede el Ayuntamiento; está alquilado, pero quien lo paga es el Ayuntamiento, o sea, lo estamos pagando todos. Entonces este local es para usarlo. Y en cuanto tú le dices a la gente que es para usarlo y no pones trabas, lo haces sencillo y la gente empieza a venir.
- ¿Qué talleres se desarrollan en Ferial Bañuelos?
- Los lunes por la mañana tenemos chi kung. Por las tardes vienen a confeccionar trajes regionales sin cortarles con los horarios. Pueden estar lo que quieran.
Los lunes y los miércoles hay corte y confección, y me ha sorprendido mucho que hemos pasado de tres o cuatro mujeres mayores a encontrarnos con chicas de 23 o 24 años que están viniendo. Funciona muy bien.
También ha crecido la parte artística. Tanto, que en el taller de acuarela ha habido que hacer dos grupos. Los viernes hacemos manualidades infantiles. Eso lo lleva Montse, que es una maravilla. Tiene una mano con los críos impresionante.
Muchos son mayores y vienen con sus nietos. Se encuentran con que pueden traerlos, los niños se lo pasan bien, están calentitos, jugando, y ellos hacen lo que tengan que hacer. Está todo el mundo encantado.
- ¿Y los fines de semana?
-Sábados y domingos abrimos con diferentes cosas: juegos de mesa, videojuegos… Por ejemplo, en las fiestas del barrio hicimos un campeonato de Mario Kart y funcionó muy bien. A los chavales les gustó mucho. Luego me dijeron: “oye, ¿podemos venir a juntarnos aquí a jugar?”. Y lo hicieron. Yo les dejé las llaves y no dieron ni gota de guerra. Lo dejan todo ordenado, algo que me ha sorprendido muy gratamente. También hemos conseguido que actividades como Halloween, carnaval o los talleres de Navidad funcionen de maravilla.
- El local también se usa para reuniones privadas…
- Sí, para reuniones, cumpleaños, reuniones familiares. La gente lo solicita y lo dejamos. Yo se lo digo muy claro: te dejo las llaves, te digo dónde están las cosas, cuando acabes me mandas un WhatsApp diciendo “ya hemos acabado”, dejas las llaves donde te digo y ya está. Y la gente lo deja limpio y ordenado.
- También hay charlas culturales.
- Hacemos bastantes. Hubo una sobre asteroides, basada también en el meteorito de Berlanga, y yo estaba acostumbrado a que vinieran diez o doce personas y de repente vi el local lleno. Eso te llama la atención y dices: “ostras, interesa”. Este año, aprovechando el eclipse, vamos a hacer muchas más charlas. Ahí nos vamos a volcar.
- ¿En Navidad el local se ha llenado de actividad también?
- Con talleres de manualidades, también se ha montado el belén con un scalextric incluido y vienen a jugar, no sé si más los niños o los padres. Hemos hecho chocolate, todo muy colaborativo.
- ¿Se juega con el scalextric?
- Por supuesto, aquí todo está para usarse. A la gente le llama mucho la atención que lo puedan tocar. Me preguntaron qué porqué se dejaba a los niños montar el belén, que se podía romper alguna figura. Yo contesté que no pasaba nada, que para eso hay pegamento. Se pega y ya está.
- Pero también habéis hecho iniciativas innovadoras, como la “neveroteca”.
- Sí, eso ha sido todo un éxito. Queríamos sacar libros y cuentos al parque infantil, no sabía cómo hacerlo, pero unos padres tuvieron la idea y la llevaron a cabo. Vaciaron una nevera, la pintaron, y todavía sigue ahí. La gente coge libros, los devuelve y trae más. Vamos a hacer algo similar para adultos.
- ¿Cómo es vuestra relación con el Ayuntamiento?
- Muy buena. Con el concejal Andrés, cero problemas; ha venido varias veces cuando se lo pedimos. Tengo mucha esperanza con los nuevos presupuestos, espero que se puedan avanzar en varias mejoras del barrio.
- ¿Cuáles son las principales necesidades del barrio?
- La calle trasera de Moratín está muy mal, es un barrizal. Falta aparcamiento, porque ahora la mayoría de familias tiene dos coches y aparcar es un lastre. Pensamos que una solución sería arreglar el parking de la Plaza de Toros, que no tiene nada de luz, o negociar con los propietarios de las Eras de Santa Catalina para aparcar temporalmente, porque esa zona está muy deteriorada. También necesitamos mejorar los parques y avanzar con la circunvalación. Además, hay aceras muy estropeadas.
- ¿Cómo funciona la directiva y cómo involucráis a los vecinos?
- En la directiva somos pocos, pero la gente colabora. La cuota de socios ya no la cobramos por banco, porque era un lío: si alguien no pagaba, nos quitaban la cuota de otro. Cobrar de manera presencial nos permite, además, hablar directamente con las familias, explicarles lo que hacemos aquí y que conozcan el local. Cada uno aporta lo que puede. La clave es que la participación sea voluntaria y flexible.
- ¿Qué mensaje darías a los vecinos que aún no participan?
- Que este local es de todos, que puede venir quien quiera, usarlo y disfrutarlo. No hay ataduras, solo oportunidades. Queremos que los niños y las familias disfruten, que los vecinos puedan colaborar si quieren, pero sin sentirse obligados.
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