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Concha Díez Valcabado, "el lagar siempre ha servido como fórmula comunitaria de entendimiento"

La muestra pictórica de la artista ribereña titulada "La Ribera del Duero, lugar y tiempo" contribuye a ensalzar la arquitectura popular dentro de los actos de Aranda como capital europea del vino

31/07/2022 9:01 | DR
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La exposición todavía puede visitarse en la Casa de Cultura hasta el viernes 5 de agosto

P. Una exposición especial y hasta cierto punto intimista por todo lo que significan para ti estos rincones que has pintado y que muestras al público estos días

 

R. Eso es. Al principio puede parecer que la exposición es poco original porque cuento lo que tenemos por todos los sitios, pero es precisamente por eso por lo que no nos fijamos en algunos aspectos. Lo que pretendo con algunos de los cuadros es dar una perspectiva nueva al mirar de dentro afuera a través de la ventana del lagar. Este edificio sigue conservando todos esos elementos que son técnicos y funcionales, pero que tienen una estética propia. Cada año que pasa vamos viendo como la vegetación va contribuyendo a que desaparezca un poco más el lagar y ese es parte del mensaje en el que he buscado centrarme esta vez.

 

P. ¿Qué valor y protagonismo han tenido los lagares a lo largo de la historia de nuestra tierra castellana?

 

R. Es difícil resumirlo en pocas líneas pero así a bote pronto diría que hay que retrotraerse mucho en el tiempo. A través de los lagares podemos seguir la evolución social de Europa. El lagar comunal se basa en un reparto de tierras que evoluciona desde la labor individual hasta desembocar en todo un conglomerado de derechos y deberes comunes. Era una forma comunitaria de entenderse y refleja muy bien la tradición laboral cuando ya se han fijado unas normas. Aquí en la Ribera representa una de las primeras ocasiones que se tuvo para juntar voluntades y fórmulas con el deseo de encontrar un buen fin para todos.

P. Es una pena que se estén perdiendo y denota cierta tristeza ver como se deterioran. ¿Deberíamos solicitar a las instituciones que se preocupasen un poco más de su cuidado como bien artístico y cultural?

 

R. Últimamente se están haciendo cosas interesantes relacionadas con la conservación vitivinícola, especialmente centradas en las bodegas. El lagar es prácticamente patrimonio de nuestra Ribera y también se ha ido rescatando su importancia, al igual que las bodegas. Yo creo que sí somos conscientes de la importancia de estos elementos que podemos encontrar en varios pueblos de nuestra comarca.

 

P. ¿Qué rincones has plasmado en esta exposición?

 

R. Sobre todo los lagares de Valcabado. He repasado el catastro de 1905 y allí estaban reflejados siete lagares en esta población. De ellos seis se conservan sin tejado, y uno de está restaurado del todo. Los elementos principales sí que se mantienen en un estado más o menos decente. Yo tengo algún recuerdo lejano de cómo se pesaba la uva en estos edificios. Luego se llevaba el producto a las cooperativas, que a partir de los años 80 decidieron unirse en la Denominación de Origen que todos conocemos. En estos cuadros vemos una representación física que viene a mostrarnos nuestra esencia y el trabajo de colaboración de nuestros antepasados a lo largo del tiempo hasta desembocar en esa unión de bodegas que en un primer momento fueron once, y ahora ya son muchas más dentro de la Denominación.

 

P. Vemos también algún otro rincón distinto a los lagares tradicionales

 

R. Son complementos de un todo. Hay viñas, hay estampas de algunos pueblos, caminos vacíos por los que transitaban los rebaños de forma habitual, y se trata de darle una estética propia y global al título de la exposición. La mitad de los cuadros se centran en los elementos principales, que en este caso son los lagares, la columna vertebral. Y la otra mitad está alrededor y hace su función. Todos los trabajos tienen su función y ninguno está de relleno.

P. Nos haces reflexionar además sobre la España Vaciada

 

R. Por ahí va un poco la la cosa, sí. En ese sentido me gusta hacer una reflexión en alto que me parece interesante. Hay mucha gente que podría vivir en los pueblos todo el año porque también ha creado riqueza en ellos. ¿Por qué se van y no están? Quizás es porque esta zona no les enamora lo suficiente. No lo sé. Pregunto solamente.  Vemos como se han construido casas en otros sitios y se han marchado. Al final son decisiones personales pero dan para un interesante debate.

 

P. Los Premios Renacimiento que todos los años entregáis desde la AC La Olmera contribuyen también a recordar un poco la memoria histórica de nuestros pueblos

 

R. Son galardones que sobre todo no son competitivos. Tratamos de reconocer aquellos trabajos que son buenos de por sí y donde son los propios premiados los que acuden a Valcabado de Roa para mostrarnos la grandeza de su actividad. A partir de ahí buscamos difundir sus creaciones y que todo el mundo se entere de su esfuerzo. Son las dos premisas más importantes de los Premios. En ocasiones somos muy olvidadizos y las cosas bien hechas están para recordarlas y espolearlas porque tienen mucho mérito. De ahí lo del término renacimiento.

 

P. ¿Cómo empiezas en la pintura y en qué momento creativo te encuentras actualmente?

 

R. Me dediqué un poco más en serio a partir de mi etapa como estudiante universitaria en Valladolid. Allí comprobé que necesitaba pintar como forma de expresión. Podía haberme dedicado a tocar la guitarra como canción protesta pero me dio por la pintura. Y ahora pues estoy intentando plasmar parte de la herencia que nos han ido dejando y me gusta intentar plasmarlo de forma física en mis cuadros. Al final es como una herencia cultural y vital que creo no debe perderse. Esta exposición es un poco reflejo de ello.

P. Además puedes presumir de tener algunos de tus cuadros colgados en el Palacio de la Zarzuela

 

R. Creo que están situados en la zona donde desayuna el Rey con su familia. Siempre me he preguntado porque me los encargaron a mí cuando hay tantos buenos pintores en España, y fue como parte del regalo de bodas de su majestad con la reina Leticia. Los cuadros reflejan algunos rincones de la localidad familiar de la reina. Traté de realizarlos con oficio, dignidad, y tirando de mis conocimientos de mitología. Tienen mucha carga simbólica. Lo que pinté para la entonces princesa fueron temas muy suyos y de sus recuerdos de infancia. La ermita, el río que pasa al lado, el páramo… por eso había que darles un toque simbólico un tanto particular.

 
 
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