
En las próximas jornadas, tres centros residenciales arandinos van a recibir la visita de Sabia, una preciosa perra de raza Labrador que ha sido formada como perro de apoyo para personas con necesidades especiales. Junto a Celia Martínez, guía y especialista en Intervenciones Asistidas con Perros, forma un equipo profesional que ofrece sesiones de gran valor y ayuda a estas personas.
¿Cuántos años lleva desarrollando este programa?
Llevamos trabajando desde 2013. Soy Trabajadora Social y poseo un posgrado de Especialista en Intervenciones Asistidas con Animales, tanto con perros como con caballos. Decidí inclinarme por los perros y aún continúo formándome y aprendiendo para ello. Con Sabia llevo trabajando desde un poco más tarde, pues nació en 2014.
¿En qué consisten sus sesiones?
Trabajamos con personas mayores o con discapacidad. También con niños con necesidades educativas específicas. Para las personas mayores, Sabia es una motivación especial, pues esperan con ansia el momento de su llegada al centro residencial. Para ellos, no se trata de una actividad rutinaria, les gusta y les apasiona. En las sesiones grupales trabajamos la memoria, la estimulación, los sentidos, las emociones o los sentimientos.
En el caso de los niños, el centro nos marca unos objetivos para cada uno de ellos y tratamos de mejorar, por ejemplo, su psicomotricidad o los aspectos emocionales, cognitivos o motivacionales.
¿Hay alguna que le haya llenado de una manera especial?
Todos los casos son diferentes y cada día es un aprendizaje nuevo. Trabajar con personas mayores es muy emotivo. Resulta especial ver cómo esperan la llegada de Sabia o cómo la reservan comida. Es una actividad que les ayuda a trabajar la memoria
También me gusta trabajar con pacientes que poseen agarrotamiento en sus manos. Sabia introduce su hocico entre ellas y con su lametazo relaja el músculo y transmite calor, lo que les ayuda con la movilidad.

¿Qué papel juega Sabia en todo esto?
Sabia ha recibido una educación en la escuela de formación del perro de apoyo. Desde pequeña se le ha dado este aprendizaje para que lo adquiriera de un modo natural. Consiste en la imitación de un perro de este tipo adulto, lo que provoca que su comportamiento de adulta sea espontáneo.
El perro, con su lenguaje no verbal ayuda a que la persona se exprese de otra manera. Surgen cosas preciosas.
¿Cómo es un día en la vida de Sabia?
Siempre va conmigo, somos un equipo. Lo compartimos todo. Cuando vamos a trabajar, le visto con su peto y ella asume su rol. Tiene hasta una forma de caminar diferente.
¿Y cuándo no trabaja?
Tiene mucha energía, le encanta salir al campo, nadar o jugar con otros perros.
¿Cómo llegó a su vida?
Cuando llegó, encajamos como un puzle. Antes de tenerla me faltaba algo. Siempre me han gustado los animales y busqué una forma de enlazar mi pasión con mi profesión. Ahora, nos entendemos muy bien.

Está claro que Sabia es un importante apoyo para estas personas con necesidades especiales. Pero, ¿cómo le ayuda a usted?
Es un apoyo y mi herramienta de trabajo. Sabia es un refuerzo para esta labor de trabajar con las personas, pues es me facilita mucho llegar a ellas y que se involucren de un modo más activo. He probado a acudir a ciertos centros con y sin ella y los pacientes se comportan de un modo completamente diferente.
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