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"Es muy satisfactorio ver que hay personas que quieren aprender y tienen ilusión por hacerlo"

Vene Guinea es profesora de corte y confección, ahora que está jubilada ofrece clases gratuitas en el barrio de Sinovas

18/04/2021 11:21 | Begoña Cisneros
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Vene Guinea es arandina de adopción porque es aquí donde se vino a vivir en los años 70 cuando se casó. Siempre se ha dedicado a la confección y a dar clases de ello, pero ahora, una vez jubilada, ha decidido seguir enseñando consciente de que es un conocimiento que no quiere perderse y ofrece clases gratuitas en Sinovas, de la mano de la Asociación de este barrio arandino.

-Tu vida está dividida entre Aranda de Duero y Miranda de Ebro…

-Sí, nací en Miranda y allí me crié hasta que conocí a un chico de Aranda con el que me casé. Me vine a vivir aquí donde hemos tenido tres hijos y es aquí donde empecé a coser. Estuve trabajando 15 años en la calle Moratín y durante un tiempo en la calle Pizarro, pero empezó a no haber mucho trabajo y en los 90 regresé a Miranda. Durante años he estado yendo y viniendo porque es aquí donde tenemos los hijos y los nietos, y aquí me he vuelto a establecer una vez jubilada.

- ¿Qué tipo de prendas has confeccionado?

-De todo, para mujer, para hombre, para niños… En Miranda estuve trabajando para una casa de vestidos de novia y de alta confección.

- ¿Te jubilaste y has dejado la aguja?

- No, para nada. Es algo que me gusta mucho y me paso todo el día cosiendo en casa para mis hijos mis nietos y para todo el que necesita.

- ¿Cómo surge la idea de dar clases de corte y confección?

-  Mi nieta mayor estaba sin trabajo y me comentó que quería aprender a coser. La empecé a enseñar y  fue ella la que me animó a enseñar a más gente. Me dijo que podía ir al centro cívico de Sinovas y comenzar un taller allí. Le dije que sí y fue ella la que habló con el presidente de la asociación. Así empezó todo.

-Un nuevo taller en plena pandemia…

-Sí, está siendo un poco complicado. Comenzamos en enero y entre hemos tenido que parar dos veces debido a las restricciones del COVID. Bien porque no podíamos juntarnos más de cuatro personas o bien porque al tener que tener todo abierto hacía mucho frío incluso con la calefacción puesta. Hace unas semanas lo retomamos y deseamos que no haya que parar de nuevo.

-¿Cuándo das las clases?

- Vamos los lunes y los jueves. Hay dos turnos entre las 16 y las 20:30 horas, y aunque de momento no son muchas las personas que se han animado espero poder enseñar a más gente. Ni yo cobro dinero ni la asociación cobra nada, es totalmente gratuito. El único requisito que se pide es ser socio y eso cuesta 4 euros al año. Y traer el material, claro: tijeras, lapicero, tiza, metro, dedal y la tela. Por cinco euros puedes hacerte un vestido o una falda o lo que sea al estilo que tú quieras y que te quede muy bien.

- ¿Por qué crees que la gente cada vez cose menos?

- Por un lado está que en la “chinería” puedes encontrar cosas por muy poco dinero. Pero donde creo que principalmente está el problema es en que no hay personas que ofrezcan esa formación. Antes sí que había profesoras pero poca gente ha seguido aprendiendo y las profesoras han ido jubilando como yo. Antes había muchas academias y si hubiese alguna  estoy segura de que habría gente joven que se animase. El taller de Sinovas es una oportunidad para hacerlo.

-¿Cuántos alumnos tienes?

- Seis; cinco mujeres y un hombre. Hasta ahora se han animado pocas personas y animo a todas las que quieran a hacerlo porque no hay edad ni sexo para aprender. Es una actividad en la que también puedes estar con los demás y que hay que aprovechar porque contamos con un espacio enorme.

 

 

- ¿Crees que es importante defenderse con la aguja y el dedal?

- Por supuesto. Creo que es muy importante que alguien sepa coserse algo tan sencillo como un bajo o aprender a hacerse una prenda de ropa. Antes enseñaban en los colegios, a hacer algo de crucetilla, a coser bajos o arregles de prendas, aa hacer festones… Aprendías a coger la aguja y el dedal…   Creo que todo el mundo debería aprender y yo les puedo ayudar en eso, a hacer los patrones, a cortar, a preparar …

-Y a ti, ¿qué te aporta enseñar?

- También mucho. De momento durante dos tardes a la semana dejo de estar en mi casa sentada frente a la máquina de coser. Para mí es muy satisfactorio ver que hay personas que quieren aprender y tienen ilusión por hacerlo. Es algo que me hace sentir muy contenta y creo que ellos también están contentos conmigo. Por eso animo a más gente a venir al taller, incluso si no son del barrio.  Yo de mil amores voy a enseñar todo lo que sé. Es una pena que los que sabemos nos llevemos este conocimiento para el otro barrio cuando podemos dejarlo a los demás. Es muy bonito enseñar, sobre todo cuando enseñas a la juventud.

- ¿Eres miembro de la Asociación Amigos de Sinovas?

- Lo soy desde hace más de 20 años. Vivo en Aranda, en el barrio de Santa Catalina, pero en Sinovas tengo familia y es un barrio muy acogedor. Aquí te llevas bien con todo el mundo y te sientes uno más. Hay actividades y talleres, pero también se organizan fiestas, matanzas... Hay muchísima armonía.

 

 

 
 
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