
La banda arandina The Stone Riff ha presentado este viernes su primer disco en el festival “Grajo N’ Rock” de Fresnillo de las Dueñas tras un largo proceso de creación que comenzó hace años entre versiones, amistad y muchas horas de local de ensayo. Lo forman Adolfo Pereira a la voz y guitarra, Antonio Sánchez al mando del bajo y coros, y Eduardo Górriz al frente de la batería.
- ¿Cómo nace The Stone Riff?
- El grupo surgió hace ya bastantes años de una forma muy sencilla: con la idea de reunirnos para tocar nuestras versiones favoritas y pasar un buen rato. Era una manera de compartir tiempo juntos.
Empezamos haciendo versiones hasta que Adolfo apareció un día con una canción que tenía guardada. La trabajamos entre los tres y nos gustó tanto el resultado que llegó otra, luego otra más... Cuando tuvimos un repertorio decidimos probar en directo y la respuesta del público fue muy buena. Ahí vimos que el proyecto tenía sentido.
- Sin embargo, el disco ha tardado en llegar. ¿Por qué?
- La vida. Los trabajos, la familia y las responsabilidades han hecho muy complicado dedicarle el tiempo que necesitábamos. Aunque las canciones llevaban años escritas, no fue hasta finales de 2025 cuando pudimos centrarnos realmente en grabarlas.
Pensábamos publicar el disco en primavera, pero el proceso de mezcla y producción con Jon de la Cámara, en Burgos, se alargó más de lo previsto. Ha tenido una paciencia enorme con nosotros.
- Y lo habéis presentado este viernes en Fresnillo de las Dueñas…
- Y con mucha aceptación, estamos encantados de la respuesta.
- ¿Dónde podemos adquirir el disco?
- De momento el formato físico puede adquirirse en el bar de la Virgen de las Viñas y también a través de nuestras redes sociales. Más adelante buscaremos otros puntos de venta y en agosto lanzaremos una edición en vinilo.
- ¿Qué encontrará el público en este primer trabajo?
- Es un disco de rock con muchas influencias americanas: country, blues y rock clásico, aunque cantado íntegramente en castellano. Nos gusta mucho cómo suena el inglés, pero queríamos que las letras se entendieran. Buscamos que el mensaje llegue de verdad al oyente.
- ¿De qué hablan vuestras canciones?
- Son historias muy cotidianas. Hablan del trabajo, de la familia, de situaciones que cualquiera puede vivir. No hay grandes metáforas ni mensajes rebuscados; preferimos contar cosas cercanas con las que cualquiera pueda sentirse identificado.
- ¿Cómo trabajáis a la hora de componer los temas?
- La mayoría parten de una idea de Adolfo, tanto la letra como la estructura musical. Después entre todos trabajamos sobre ella hasta encontrar el sonido definitivo. Pero también ha habido canciones creadas desde cero entre los tres. Lo más importante ha sido aprender a dejar el ego a un lado. Todos tenemos apego por nuestras ideas, pero el resultado siempre ha mejorado cuando hemos trabajado pensando en la canción y no en quién la había compuesto.
- Habéis apostado por editar el disco en CD y también en vinilo. ¿Por qué mantener el formato físico?
- Por romanticismo. Hoy escuchas una canción en una plataforma y enseguida el algoritmo te propone otra distinta. Nosotros seguimos creyendo en escuchar un disco completo, con un orden, como se hacía antes.
Sabemos que cada vez hay menos reproductores de CD y que el vinilo tiene mucho de objeto de colección, pero precisamente por eso nos apetecía hacerlo. Es una forma de reivindicar otra manera de disfrutar la música.
- ¿Dónde y cómo ensayáis?
- Llevamos más de diez años en La Colmena Musical. Es nuestro local de ensayo y donde hemos grabado prácticamente todo el disco. El problema es encontrar tiempo para coincidir. Los tres tenemos trabajos y horarios complicados, así que incluso organizar un ensayo puede convertirse en una tarea difícil.

- Aranda vive un buen momento musical. ¿Cómo veis la escena local?
- Creemos que sí. Después de unos años muy complicados, especialmente antes y durante la pandemia, han vuelto a surgir muchas bandas nuevas. Ahora hay más iniciativas, más conciertos y también un mayor apoyo institucional. Desde la Asociación de Músicos Ribereños, a la que pertenecemos, vemos que el Ayuntamiento está haciendo un esfuerzo por dinamizar la programación musical y eso es positivo.
- ¿Qué queda todavía por mejorar?
- Principalmente romper la estacionalidad. Entre mayo y septiembre hay mucha actividad, pero cuando llega el otoño prácticamente desaparecen los espacios para tocar en directo. En ciudades como Burgos o Valladolid siempre existen salas o locales donde actuar durante todo el año y aquí eso todavía cuesta. Creemos que sería importante encontrar fórmulas para mantener una programación estable también durante los meses de invierno.
- Mantener una banda supone una inversión importante. ¿Qué os aporta para seguir adelante?
- La música nunca ha sido una cuestión económica para nosotros. Todo este disco ha supuesto una inversión importante de nuestro bolsillo: la grabación, la producción, el diseño, la fabricación...
Lo hacemos porque nos compensa de otra manera. Subir al escenario con tus compañeros después de tantos años, tocar las canciones que has creado y ver que la gente las disfruta es una sensación que hace que todo el esfuerzo merezca la pena.
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