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"Intento ser, más que otra cosa, un seductor de la imaginación"

El artista sotillano Santiago Izquierdo acaba de publicar ‘Diario de los días de soledad', un diario poético que a través de textos e ilustraciones habla del confinamiento

30/08/2020 8:30 | Begoña Cisneros
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Aunque vive en Cantabria desde hace 50 años, Santiago Izquierdo Abad nació, se crió, vivió su infancia y adolescencia, y regresa continuamente a su pueblo, Sotillo de la Ribera. Artista polifacético, a su pasión por la pintura de la que en varias ocasiones hemos podido disfrutar en Aranda, se une su faceta de poeta y escritor. Su tercer libro acaba de publicarse, ‘Diario de los días de soledad’, y su escritura ha coincidido con el periodo de confinamiento que supuso el estado de alarma. Él en un sitio ideal, entre el mar y las marismas de Astillero. Con él hemos querido hablar hoy.

-¿Cómo surge este último libro a modo de diario?

-La mayor parte del libro está escrita así, en forma de diario, pero otras partes de él, no. Sin embargo, conviene prevenir al lector que se trata de un diario poético, no de textos con finalidad ni estilo periodístico, médico, ni de ninguna otra naturaleza. Y no son sentimientos sólo míos, sino de muchas personas, y en muchos lugares de España, y aún del mundo. Es pues, un diario universal. Aunque parezca un contrasentido, este es un libro que nunca pensé escribir. En efecto, yo tenía mi canal de comunicación con un nutrido grupo de seguidores en Facebook, y era ahí donde publicaba relatos referidos al confinamiento. Fue al final de esos días aciagos, y por una circunstancia accidental, que consideré la posibilidad de reunir esas publicaciones, añadiendo otros textos no publicados que consideré necesarios para lograr la debida unidad a la obra, cuando decidí componer y publicar el libro.

-No solo son reflexiones en forma de letra sino también con el pincel. ¿Has notado un cambio en las obras que realizabas el inicio del confinamiento con las que creabas al final?

-No he advertido ningún cambio porque cada relato tiene su espíritu, que proviene del texto. Cuando pinto me adapto a las ideas que me sugieren las palabras escritas y trato de expresar su contenido en los dibujos o colores en el momento que me pongo a trabajar.

 

-Empezaste con la poesía con ‘Días de azul y de lluvia’, continuaste con los relato en prosa poética de ‘Historias para ti’ y ahora llega este maravilloso diario… ¿Cuál será tu próximo proyecto en lo que a libros se refiere?

-Imitando al gran maestro García Márquez en su ‘Crónica de una muerte anunciada’, yo podría decir que en mi libro anterior, ‘Historias para ti’, está claramente anunciado el siguiente objetivo que me gustaría afrontar. Se trata de algo así como unas historias de los días de ayer, y que serían relatos poéticos de los años de la infancia. Por supuesto, ilustrado. El reto consiste en que no solo serían relatos de mis años de chico en Sotillo, sino que tendrían que ser asumibles por cualquier lector. Pero el proyecto más inmediato son las ilustraciones para el libro de mi hermano Pascual, de pronta aparición, que se llamará ’Viaje por Tierras de Castilla’, y que recoge diversos itinerarios en bicicleta realizados cuando éramos más jóvenes. Será una gran obra, sin duda.

- Te embarcaste en el proyecto de revitalización del Miserere que se cantaba en tu pueblo, Sotillo de la Ribera. has logrado recopilar el salmo en un libro y un CD y que muchas personas se hayan unido para cantarlo en Semana Santa. ¿Fue un trabajo complicado?

-Claro que fue complicado, pero fue uno de los trabajos más gratificantes de los que he llevado a cabo. Se formó un muy numeroso grupo de personas que, en una experiencia inolvidable, consiguieron aprenderlo y grabarlo alcanzando los dos objetivos que el proyecto perseguía: revitalizar el cántico del Miserere en las procesiones del Jueves y Viernes Santo, y conservarlo, grabado en un CD, para que quede para las siguientes generaciones. El concepto que debe subrayarse es que un grupo heterogéneo de personas del pueblo se unieron con el objetivo común de poder mantener una tradición ancestral e inmaterial heredada de sus mayores.

-Tu faceta más conocida es la de pintor, y los paisajes de Castilla se revelan en tus obras. ¿Qué llenan más tus cuadros, el mar junto al que vives durante más tiempo en el año o los campos a los que regresas continuamente?

-Sin  ninguna clase de dudas, el campo. Yo apenas sé pintar el mar, tal vez porque no lo siento con tanta fuerza como la tierra. Y cuando pinto “los paisajes de Castilla” (esa expresión que siendo entrañable es muy localista) lo hago desde la distancia. Pinto paisajes con un lenguaje personal (que no son más que los efectos de la luz sobre el paisaje) que alguien ha definido con la expresión feliz de ‘tratamiento lírico del paisaje de Castilla’, y lo hago desde el plano incomparable de la distancia, desde los páramos de la soledad...  Después de superadas las etapas de imitación de la naturaleza, llegó un punto en que pasé a competir con ella en la búsqueda de la belleza con representaciones de los paisajes al borde de la abstracción intentado reflejar la esencia y el alma de la tierra. Intento ser, más que otra cosa, un seductor de la imaginación.

-Bodegones y retratos completan los temas de tus obras. ¿Con cuáles te sientes más lleno?

-Cada motivo tiene sus encantos y sus retos, y siempre me entrego por entero en cualquier cuadro. Pero el retrato es una forma mágica de conectar con los mundos de las personas. Cada retrato es una aventura maravillosa que consiste en extraer el alma de la persona y plasmarla en un lienzo. Conseguir eso es la mayor satisfacción como creador.

-¿Qué buscas regresando al pueblo que te vio nacer que no encuentras en Santander?

-En Santander he encontrado todo lo que ha dado desarrollo pleno a mi vida. Pero si tuviera que hacer distinciones y fijar matices tal vez no encontraría las palabras apropiadas y tendría que responder con pálpitos. Pues si miro bien, yo creo que hasta el aire es distinto, que el sol, la nieve y la lluvia son distintos, que es distinto el aleteo de los pájaros, el color de las piedras, los trazados de los senderos, la geometría de las ermitas, el ruido de los rastrojos, la arquitectura de los sueños, el lenguaje de los signos... Bueno, cosas así, que sólo se observan desde los prismas gastados por la vejez y la nostalgia.

- ¿Hay algún proyecto que no conozcamos en el que estés trabajando?

-Me ronda por la cabeza la idea de editar un catálogo con mi trayectoria de pintor, amén de recopilar textos y poemas antiguos y escribir cosas nuevas.

-Y cuando no pinta, no escribe y no se dedica a recuperar cánticos. ¿Qué cosas le gusta hacer a Santiago Izquierdo?

-¡Vivir! Esa tarea impresionante que tenemos hacer cada día, que consiste en disfrutar del regalo extraordinario de la vida. Saborear los pequeños detalles que se ofrecen solos, como dar paseos en bicicleta con mis nietos por las Marismas Negras, por las Marisma Blancas, por las marismas del corazón; conocer amigos; expresar y comunicar sentimientos que son correspondidos por otras personas; tocar en el magnífico órgano barroco de Sotillo. En resolución, intentar ser feliz.

 

 
 
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