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"Los niños son el mejor ejemplo a la hora de cumplir las medidas"

Entrevista DR

27/09/2020 0:25 | DR
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Entrevista a Javier Herrera, profesor arandino de Educación Primaria en el Colegio Daoíz y Velarde de Alcobendas

 

P. Había posibilidades de que el inicio del curso escolar fuese accidentado y eso es lo que está pasando en algunos centros educativos. Tú eres un profesor que lo ha experimentado en primera persona.

 

R. Esto era poco menos que la profecía auto cumplida para muchas personas de nuestro colectivo. Era cuestión de probabilidad. Ya son más de 150 las aulas en cuarentena en toda la Comunidad de Madrid, y entre ellas se encuentra una de las mías.

 

P. ¿Qué sentiste al comunicarte desde Dirección que tenías que ponerte en cuarentena?

 

R. Quizás la primera sensación fue la de impotencia. Más allá de todas las medidas de higiene diarias, toda la protección personal y los protocolos establecidos, poco más podemos hacer más que aceptar que esto es algo muy real y con lo que vamos a convivir como mínimo este curso escolar. En esto no hay culpables, los niños y niñas son en general el mejor ejemplo del cumplimiento de todas las medidas establecidas para evitar contagios.

 

P. Cuéntanos el caso que aconteció en tu colegio y cómo fueron sucediéndose los acontecimientos

 

R. Todo sucedió a partir de la detección de un par de positivos dentro del centro. Desde ese momento, el centro estableció los protocolos pertinentes que pasaban entre otras medidas por poner en cuarentena a las dos aulas donde estaban escolarizados los alumnos así como los docentes de referencia de esas aulas. Para todos ellos, docentes incluidos se instó a hacer test PCR así como medidas restrictivas de contacto con otras personas.

 

P. Supongo que encerrado en casa, preparando el regreso a las clases otra vez y con la incertidumbre de posibles nuevos rebrotes.

 

R. La palabra clave es incertidumbre. En una situación así, planificar un curso escolar requiere de una flexibilidad enorme ya que se nos puede dar la situación de tener que hacer docencia presencial simultaneada con docencia online o como sucede ahora, docencia desde casa a alumnos que están en el centro junto con otros que no lo están, con la consiguiente dificultad que entraña para el seguimiento de las evolución de cada alumno. Todo un reto organizativo para todos, familias incluidas.

 

P. ¿Cómo es el protocolo de seguridad que se aplica en los colegios? ¿Cómo es el de tus alumnos por ejemplo?

 

R. El protocolo es muy completo y detallado. Su día comienza con una toma de temperatura y limpieza de zapatos y manos con gel hidroalcohólico a la entrada del centro, Aquel que supere una temperatura de 37,2ºC no puede entrar en el centro y debe acudir a su centro de salud para descartar males mayores. El centro está convenientemente “decorado” con flechas y carteles de todo tipo que delimitan las zonas de acceso y el aforo de cada espacio en cada caso. Las aulas mantiene las distancias en la medida de lo posible adecuándose a la normativa, todos con mascarilla en los cursos de Primaria (en Infantil no es obligatorio) y ahora con 20 alumnos máximo por aula, algo que nos ha hecho tener que reestructurar todos los espacios para acoger de la mejor manera a todo el alumnado, teniendo que romper los grupos preexistentes y hacer grupos nuevos. Mis alumnos en particular tienen una hora concreta para ir al baño antes de bajar al recreo, lugar que también ha tenido que ser adaptado en cuanto a delimitación. Cada clase cuenta con su propia parcela en el patio y deben respetarla en tanto que se corresponde con su “grupo burbuja”.

 

Tanto en entradas como en salidas del centro, las familias no pueden entrar dentro del recinto escolar como medida de precaución. De momento no hay actividades extraescolares y tampoco se pueden desarrollar con normalidad otras actividades habituales en los centros como por ejemplos los desayunos del programa Los Primeros del Cole o Las Tardes del Cole.

 

P. ¿Corre peligro el curso escolar si la pandemia en vez de remitir sigue expandiéndose?

 

R. En mi opinión, corre peligro la presencialidad de éste. Aunque podamos seguir desarrollando la labor educativa a distancia, el curso tal y como estaba previsto a nivel presencial estaría bastante comprometido, con todo lo que ello conlleva. Se habla de un curso perdido pero yo diría más bien que se trata de un curso incompleto, porque le falta como a parte del anterior periodo lectivo uno de los aspectos claves dentro de la educación, la parte afectiva, en términos de cercanía, contacto y comunicación gestual, entre otros. La periodista Eulalia Solé ya hablaba hace unos meses en el periódico La Vanguardia de “Síndrome del confinamiento”. Este suceso de escala global nos puede estar enfriando el carácter alterando nuestra relación con nosotros mismos y con el entorno.

 

P. ¿Hay plan B por si acaso se tiene que volver al tele estudio desde la distancia a través de las nuevas tecnologías?

 

R. Ante cualquier eventualidad se han creado cuatro escenarios, siendo el 4 el que supone un confinamiento indefinido. Esto supondría adoptar medidas que por desgracia ya nos son familiares, como el uso de plataformas e-learning, videoconferencias y videollamadas, el uso de la nube o apps del tipo Quizizz o Kahoot para realizar cuestionarios o evaluar a nuestro alumnado.

 

P. ¿Cómo está siendo la respuesta de los chavales y de los profesores el tener que llevar mascarilla en clase?

 

R. Ellos lo tiene tan integrado o más que nosotros, tal es el punto que su capacidad para detectar cualquier fuga en el sistema de prevención les hace alertarnos a los adultos de ella. Sirva de ejemplo algo que a mí mismo me ha sucedido últimamente viendo cine y que a mis alumnos les sucedió en el aula mientras les ponía un vídeo sobre la empatía. El vídeo comenzaba con un hombre que ayudaba a un niño que se caía. En apenas unos segundos los niños dijeron, “Javier, ¿Por qué no llevan mascarilla? Ellos ya habían visto ese vídeo hace dos años. Ellos son nuestros maestros, conviene recordarlo.

 

P. ¿Pueden influir estas medidas en la calidad de la educación y en el rendimiento de los alumnos?

 

R. Han influido de muchas maneras. Desde un punto de vista negativo, debido a la imposibilidad de un transcurso regular de las clases presenciales y todas las rutinas que incorpora la enseñanza reglada, pero también desde un punto de vista positivo, como sería el caso de la incorporación paulatina de un mayor número de recursos tecnológicos al servicio de la educación, en este caso relacionado con la vertiente a distancia.

 

P. ¿Ves a los padres preocupados? Parece que está habiendo casos de algunos que se están pensando no llevar a sus hijos al cole.

 

R. Diría que ellos son los que más preocupados están, dicho por ellos mismos. Ciertamente, antes de comenzar el curso, algunas familias se plantearon medidas como las que comentas, pero han sido casos aislados y en su mayoría derivados de posibles síntomas compatibles con COVID-19, por lo que estaban más que justificados. En cualquier caso, son tiempos de ser más comprensivos si cabe con las familias, atendiendo a sus inquietudes de la manera más tranquilizadora posible. Creo que ellos agradecen nuestra buena disposición ante una situación como esta. Esto ha supuesto un acercamiento en la mayoría de los casos. Su papel es clave aquí, los alumnos son a menudo el reflejo de sus progenitores, por lo que si les ven tranquilos, ellos también lo estarán.

 

P. Madrid está en pleno foco mediático. ¿Cómo estás viviendo esta situación desde el punto de vista personal?

 

R. Tengo la suerte de poder vivir alejado de la capital, lo que me hace verlo desde otra perspectiva más optimista pero mi centro escolar está relativamente cerca de Madrid, lo que hace que cualquier medida restrictiva pueda afectarme en mis desplazamientos de trabajo y ocio. Desde hace unos meses se observa una tendencia denominada éxodo urbano o exilio rural, sobre todo hacia zonas como la Sierra Norte de Madrid con una incidencia mínima de contagios. Madrid siempre ha sido una ciudad de grandes oportunidades pero ya son muchos los que se plantean un cambio de vida, y no es para menos.

 

P. ¿Tienes miedo a contagiarte?

 

R. Sinceramente no tengo miedo, mi mayor temor como maestro y ciudadano es el cambio global que estamos viviendo a nivel de relaciones. Esto nos va a pasar factura a nivel afectivo; mucho más allá de perder un curso escolar o no aprender adecuadamente a dividir, la gran pérdida la encontramos en el ámbito socioafectiva. Estamos normalizando los nuevos hábitos de comunicación necesarios para protegernos como por ejemplo llevar mascarilla o mantener distancias. Eso implica no besarse, no tocarse y no abrazar, algo que precisamente el ser humano hace de manera natural, como algo sano. Eso nos dejará huella sin duda.

 

P. Como docente, ¿cuál es la lección que nos va a dejar la pandemia cuándo pase?

 

R. En este caso creo que se podría hablar de una gran lección que a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha estado presente en cualquier momento pero generalmente después de cualquier catástrofe personal o global como es el caso de esta pandemia. Un suceso como el que estamos viviendo tiene la capacidad para despertar la conciencia ciudadana y la consciencia personal, en un sentido amplio. Hablo de empatía, solidaridad y generosidad pero también referida a uno mismo. Algo así te pone en el presente y puede activar tu capacidad para vivir de una manera más consciente y para valorar lo que somos y tenemos, no necesariamente desde un punto de vista material, que también.

 

Decía Rumi allá por el siglo XIII que “donde hay ruina hay esperanza para un tesoro”, y ser conscientes de esa oportunidad que nos dan las crisis para mejorar y aprender quizás sea la gran lección para esta y otras catástrofes que por suerte o por desgracia viviremos.

 

 

 
2 Comentarios
 
 
 
Usuario  
#1   mimome 27/09/2020 12:01:28
 
Grande este profesor ribereño en Alcobendas. Hace unas reflexiones que le encumbran como docente y como persona. Estoy con él.
 
 
 
 
 
 
Usuario  
#2   arandinocabreado 27/09/2020 13:02:13
 
Buena entrevista, solo una apreciación, como él mismo dice bien, es maestro, no profesor, es importante que desde los medios de comunicación se utilicen los términos correctos.
 
 
 
 
 
 
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