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Marta del Pozo, "En mi libro se reconocerá toda una generación nacida en la posguerra"

La escritora ribereña nos acerca el contenido de su última publicación, "Mañanas de Ausencia"

09/08/2020 1:06 | DR
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P. ¿Qué buscas en el lector que se interese por tu poemario recién publicado “Mañanas de Ausencia”?

 

R. Mañanas de Ausencia es el diario de un duelo por la muerte de mi padre: la enfermedad, la pérdida y, finalmente la ausencia, con todo su dolor y hasta que es asumida y se deja a tu ser querido “volar”. Espero que el lector pueda percibir esos sentimientos, esas emociones que acompañan la cotidianeidad aunando las obligaciones cotidianas con la pena y el recuerdo. Si han perdido a algún familiar probablemente reconozcan a la perfección esa angustia o ese dolor. Si, afortunadamente, no han sufrido esa experiencia se trataría de acercarles a la misma.

 

Por otra parte el paisaje tiene mucha presencia en los poemas: el pueblo, las labores agrícolas les van a resultar cercanos, la luna o los amaneceres nos acompañan cada día y en el libro tienen una presencia fundamental, siendo su hilo conductor. Mi padre era un hombre de campo, emprendedor, ingenioso, dedicado a su familia, su trabajo y su pueblo, al que dedicó muchos años al frente del Ayuntamiento. Él nos enseñó la importancia de ser constante, del trabajo bien hecho, de no mirar mal a nadie y seguir tu propio camino con independencia de lo que opinen los demás. Nos inculcó la posibilidad de lograr las metas y sueños así como el valor del altruismo.

 

Probablemente en la lectura del libro quien le conoció le encuentre, pero también se verán reflejadas otras personas de su generación: hombres y mujeres nacidos en la posguerra que a base de tesón y trabajo han logrado el bienestar de sus familias, anteponiendo sus hijos y nietos a sus propias necesidades.

 

P. Es un libro basado en una experiencia personal bastante traumática. Cuando se pierde a un ser querido muy próximo empezamos a valorar la vida de otra manera. ¿Cómo te afectó a ti en particular?

 

R. La muerte forma parte de la vida, pero en nuestra cultura este final no está asumido normalmente. El fallecimiento de mi padre supuso un momento traumático que me mostró, con toda la crudeza, la levedad de nuestros días, lo temporal que resulta cualquier “para siempre”. Asumir una pérdida es aceptar que todo lo que habitualmente nos rodea es efímero y dar mucha más importancia a los recuerdos vividos y a compartir momentos con quienes queremos, a sembrar momentos para cosechar recuerdos.

 

P. Expresar sentimientos con poesía es un paso muy íntimo y cuidado. También más difícil y elaborado. ¿Por qué elegiste este género estilístico para tu libro?

 

R. Lo cierto es que el libro no surge inicialmente como tal. Escribir ha sido para mí un modo se soportar el dolor, una forma de canalizar la pena o la angustia, y los poemas han ido surgiendo de modo natural en un periodo de aproximadamente dos años: el diagnóstico y tratamiento, la lucha más directa por sobrevivir, la muerte y posterior duelo.

Más que elegir la poesía ha sido ella quien me ha facilitado la comunicación, ha sido una forma de expresión que me permitía hacer énfasis en esas imágenes o sentimientos que quería plasmar. La idea de publicarlo de modo conjunto surgió después.

 

P. A la hora de elaborar el poemario ¿Cuál fue el momento más emotivo de los distintos pasajes por los que gira la historia?

 

R. Creo que aunque la ausencia cotidiana, palpable tras la muerte, ha mostrado momentos de crudeza y melancolía, el periodo más duro fue el momento en el que queda claro cuál es el final. Este momento se corresponde con el poema “no me sueltes la mano”, un deseo de aferrarle y evitar su marcha.

 

P. Hay culturas que tratan de naturalizar el proceso de la muerte. ¿Han influenciado algo sus enseñanzas en tu forma de escribir tu libro?

 

R. Yo he crecido en un entorno cultural católico que se basa en la vida después de la muerte pero creo que en la actualidad se vive de espaldas a la muerte y eso hace más complicado el duelo. Mi padre continúa acompañándome en muchos momentos y decisiones. Máximo Huerta dice “Te fuiste para quedarte” y así es: una vez que no están se hacen más presentes con sus enseñanzas, su ejemplo y su legado, esto ayuda a sobrellevar su marcha.

 

P. Los beneficios que se obtengan de Mañanas de Ausencia irán destinados a la Asociación Española contra el Cáncer. El fin solidario tiene mucho peso en tu libro

 

R. Este libro ha supuesto un modo de cerrar el círculo del duelo y no podía ser de otro modo que contribuir, con él, a la lucha contra la enfermedad que lo causó. Esta decisión ha sido un proceso liberador y constructivo: buscarle algo positivo a tanta pena.

 

La Asociación Española Contra el Cáncer en Aranda de Duero recibió la propuesta con una disponibilidad absoluta a colaborar tanto en la presentación como en la venta, planteándose incluso utilizarlo como herramienta en alguna de sus actividades. La labor de la Asociación a nivel local y comarcal es fundamental para enfermos y familiares: asistencia, voluntariado, formación y prevención. Recordemos que el 18% de todo lo recaudado por esta entidad es destinado a investigación, algo tan importe en el tratamiento de cualquier tipo de enfermedad. Si bien sus actividades son conocidas, nunca está demás visibilizar y dar voz a sus programas, algo silenciados este año por la necesidad de mantener la distancia social como consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

 

P. ¿Dónde se puede adquirir el poemario y cuál es el precio de cada ejemplar?

 

R. El poemario está a la venta en las librerías de Aranda de Duero, en el Museo de Cerámica, en cualquier otra librería se puede pedir y la editorial lo enviará y también, en las plataformas de venta online como Amazon, Casa del Libro o El Corte Inglés. Se ha editado, también, en formado en ebook y en este caso la compra sería a través de estas plataformas online. El precio de venta al público del libro en formato papel es de 12€ y en ebook de 2,99€. La totalidad de los beneficios serán, como ya se ha indicado, a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer de Aranda de Duero.

 

P. No podemos obviar el componente musical que estuvo presente en la presentación oficial de tu libro. Te rodeaste de la violonchelista Virginia del Cura, una artista de una trayectoria muy interesante. ¿Cómo conseguiste que se implicara en tu proyecto?

 

R. Contar con Virginia del Cura fue un auténtico lujo, es una joven música con una trayectoria impresionante y con un futuro increíble: gran intérprete, con inquietud cultural por compaginar música con otras artes y con raíces en la Ribera del Duero. Sus veranos en esta tierra hace que conozca ese paisaje de los poemas. La selección musical que realizó para la presentación fue muy acertada y cautivó a los asistentes, incluso a los profanos en música clásica. Tengo que dedicar a Virginia su fabulosa disposición hacía el proyecto y su afabilidad con todos los allí presentes.

 

El apoyo, por parte de Miguel Ángel Martínez DELSO, en el nacimiento de Mañanas de Ausencia y su presentación ha sido fundamental. Su contacto previo con Virginia para programar alguna actividad en el Museo de Cerámica vio la luz en con motivo de la presentación del poemario, aunando las raíces de ambas.

 

P. ¿En qué consisten tus colaboraciones con el Museo de Cerámica de nuestra localidad?

 

R. Desde el año 2000 que comencé a asistir a clases de Cerámica en la Escuela de Cerámica y Oficios Artísticos, no sólo conocí esta disciplina, tuve la inmensa suerte de formar parte de un colectivo de personas con inquietudes artísticas y altruistas. En los últimos años se ha consolidado la creación de Instalaciones Cerámicas Colectivas que cada año se dan a conocer con motivo de la Fiesta de los Museos que organiza el Museo de Cerámica.

 

Estas piezas colectivas se caracterizan por tomar un elemento (huevos, pájaros, letras, cuencos, etc.) y realizarlo de modo conjunto por los alumnos, bajo la dirección y organización de Miguel Angel Martínez DELSO. La pieza final es el resultado de ese trabajo anónimo, mano a mano, sin necesidad de protagonismos y en su montaje la luz siempre tiene una importancia fundamental.

 

La primera de las piezas “Los otros a tu lado” se acompañó de un texto explicativo que incidía en ese carácter de sueño colectivo. La trayectoria de esta Instalación fue magnifica: Monasterio de San Juan, Noche Blanca de Burgos., Musée Matra. Salle Beaulieu, Romorantin-Lanthenay, Francia. Casa da Cultura, Miranda do Douro, Portugal Centro Regional de Artesanía de Castilla y León, Valladolid, El Jardín Secreto, Oña, Burgos.

 

Cada año se ha creado una pieza distinta a la que gracias a mis compañeros y a Delso, he tenido la posibilidad de “poner la letra”, creándose una suerte de tradición al respecto. Este año, con “Senderos” se hace referencia, como no puede ser de otro modo, al reciente confinamiento y a la situación sanitaria actual.

 

P. Seguro que en estos meses de confinamiento te ha dado tiempo a leer algunos libros que han caído en tus manos. Recomiéndanos algún título

 

R. Lo cierto es que no soy muy representativa a este respecto, el teletrabajo, el cole en casa y realizar actividades lúdicas con una niña pequeña, no me han dejado mucho tiempo para leer. Pero voy a atreverme a recomendar dos obras: como libro de poemas recomiendo “Instrucciones a mis hijos” de Magdalena Sanz Blesa, un libro imprescindible por su poesía cercana, humana, que desprende bonhomía y luz.

 

En cuanto a prosa no puedo dejar de recomendar “La Virgen de los Huesos·” de Guillermo Galván, que nos lleva por una historia apasionante situada en nuestra villa y a cuyo autor tenemos la suerte de ver pasear por nuestras calles.

 

P. Por cierto ¿saldremos muy cambiados de esta etapa tan dura y difícil que nos está tocando pasar o el ser humano sigue siendo el único animal que tropieza en la misma piedra?

 

Creo que vivimos en un momento complejo, de transición entre una forma de vida que probablemente no vuelva tal y como la conocíamos y una nueva etapa en la que habrá cambios en nuestra forma cotidiana de vivir y relacionarnos. Necesitamos el contacto humano y ahora tenemos que hacer un impasse, establecer esa “distancia social” que ahoga los abrazos en nuestro pecho ante la imposibilidad de darlos. No sabemos las consecuencias emocionales que nos va a dejar ese cariño que no se llega a expresar, sobre todo a los más pequeños. Es algo que, a veces, duele físicamente pero por el momento lo prioritario es tratar de proteger a nuestro entorno.

 

Confío en que como sociedad sepamos mantener la cordura, respetar las medidas de distancia social, uso de mascarilla e higiene de manos, para que esta maldita pandemia no se lleve a más personas.

 

Quiero soñar que los rebrotes nos respetan, que los niños puedan volver a las aulas, con sus profesores y amigos (lo necesitan más que los conocimientos académicos), que nuestros padres y abuelos puedan volver a relacionarse sin recelo, sin sentirse presos en sus hogares, torturados por el miedo y la soledad.

 

 

 

 

 
1 Comentario
 
 
 
Usuario  
#1   nepal 11/08/2020 16:42:16
 
Me ha sorprendido el sentimiento, el desahogo, lo bien que expresa lo que pasa despues de perder a un ser querido al que se está muy unido, al que habrias dicho tantas cosas de tener más tiempo, de la forma que a ti te hubiera gustado
despedirte de esa pesona. Un libro para releer cuando se flaquealaquea.flidesdeci
 
 
 
 
 
 
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