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Entrevistas DR

"Me gusta dibujar cosas vividas"

El ilustrador arandino Nano A. Lázaro reconoce que le cuesta etiquetarse en una disciplina

01/01/2018 10:12 | Raquel Carcedo
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Dos de sus últimos trabajos han sido el mural del colegio Santa Catalina y las ilustraciones del cuaderno de viaje Librélulas en Aranda. Nano A. Lázaro encuentra óptima cualquier superficie para expresar su arte, una tarea para la que encuentra inspiración en las cosas más cotidianas de la vida.

 

¿Qué prefieres?, ¿artista, ilustrador, humorista gráfico, creador, decorador de espacios…?

¡Uy!, esta pregunta… Lo cierto es que me cuesta etiquetarme en una disciplina. Incluso tengo dificultades para explicar a qué me dedico cuando alguien me pregunta… suelo decir que soy ilustrador porque cualquier trabajo que realizo parte de un dibujo. Y que hago pintura mural de esas ilustraciones. Por cierto, me enteré hace unos años que hacía ilustraciones, siempre había pensado que eran dibujos.

En cualquier caso, me repiten que soy artista. Mi ritmo de vida es de artesano, de una persona que crea cosas. Cosas gráficas. Quizás no de forma tradicional, pero que vive al día.

 

¿Qué te inspira en Aranda?

Evidentemente, sus gentes. Hay cantera para crear personajes, aunque he de reconocer que cualquier cosa, desde el escudo de la villa hasta cualquier zona, edificio o evento. Me gusta dibujar cosas vividas y que se reconozcan, aunque lo lleve a escenas imaginadas.

 

¿Y en la sociedad actual?

La sociedad actual va muy deprisa y lo que hoy es tendencia mañana es viejo. Suelo dibujar cosas atemporales, que no pertenecen a ninguna época y, si lo hacen, que hayan trascendido.

 

Recientemente, has pintado un mural en el colegio arandino de Santa Catalina que aboga por la educación en la Igualdad a iniciativa de la Concejalía de la Mujer, ¿crees que la política podría hacer algo más por fomentar el arte en este país?

El mural del colegio Santa Catalina cumple tres funciones, es decorativo -se han mejorado dos muros que tienen muchísima visibilidad, pues se encuentran en la entrada, y necesitaban una renovación-, es didáctico -es una pintura mural con un lema claro que llega al alumnado y sus familias- y, aunque sea atrevido decirlo ya que no se puede asegurar, la experiencia me dice que esos murales no van a convertirse en un lugar de pintadas ni firmas. Me suelen respetar los trabajos que hago en la calle.

Con estas tres premisas, la política tiene un buen servicio que puede emplear mediante este tipo de intervenciones. La Concejalía de la Mujer e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Aranda ha sabido usarlo y solo puedo estar agradecido por haber contado conmigo.

 

¿Con qué te quedas, con la pintura de calle o con la que se plasma en los libros?

Una cosa no quita la otra. Vengo de estudiar los clásicos en los libros, siempre que puedo me meto en los museos o en cualquier exposición que haya y pueda ver, pero no soy indiferente a lo que veo en la calle.

 

Cuéntanos brevemente en qué consiste la técnica del aerógrafo…

La aerografía es la técnica con la que trabajo y pinto los murales, es como una pistola de pintar pero en formato bolígrafo. Los trazos son muy precisos, más finos y controlados que lo que se puedan realizar con un spray. Es una disciplina que da como resultado un impacto visual grande y difícilmente obtenido por otras técnicas.

 

Ya puestos… ¿qué ciudad te gustaría que contara con una obra tuya?

Toda ciudad debería contar con obra mural mía por decreto. De esta manera, viajaría más. Fuera bromas, estaría encantado de poder pintar en cualquier sitio, sin preferencias. Aunque sí que es verdad que tiene más peso como artista lo que haces fuera del país -por el tema de tener obra internacional-, pero esa puerta está por abrir.

 

¿Y qué obra literaria te gustaría ilustrar?

Estoy en un momento de mi vida en el que leo cuentos a mis hijas y me tira el estilo infantil, cualquier cuento clásico es ideal para ser ilustrado y reinterpretado. Quizás dentro de unos años me dé por el cómic adolescente… la vida me lleva.

 

En tu descripción dices que prefieres la tortilla de patata con cebolla, pero… ¿y un buen vino Ribera?, ¿con qué lo acompañarías?

Un buen vino Ribera hasta con magdalenas untadas a primera hora de la mañana. No sigo ningún protocolo de acompañamiento ni de tiempo para hacerlo. Nunca es demasiado pronto para beber un buen vino. Ni demasiado tarde para un café.

 

¿Y con quién?

Con cualquiera que lo pague (risas), que vivo del arte.

 

 
 
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