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‘No hay que obsesionarse con que el público vuelva en grandes masas'

Hablamos con Elías Tristán, actor y miembro fundador del Grupo El Duende Teatro

08/08/2021 8:22 | Adrián Carrasco
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El grupo de teatro aficionado de Gumiel de Mercado El Duende Teatro cumple 30 años en el escenario. Actualmente está conformado por ocho actores y Elías Tristán es uno de los fundadores que aún integra esta compañía reconocida con numerosos premios provinciales y nacionales. Con él reflexionamos sobre su trayectoria y sobre el teatro ribereño.

 

- ¿Qué significan estos 30 años encima de los escenarios?

-Un poco de todo. Hacer frente a un reto que en un principio te pones, y luego querer dedicar tu tiempo libre a jugar a trasmitir emociones y situaciones distintas a la vida normal. Querer hacer disfrutar al público, no solamente con risas, sino también con planteamientos, es un tanto complejo. En esta última etapa sobre todo hemos buscado representar obras que ya no solo fueran un divertimento, porque las obras fáciles ya no nos interesan. Ahora lo que intentamos hacer son obras comprometidas, como son “Tic tac toc” o “Conversaciones con mamá”. Al final consiste en dedicar muchas horas en algo que te gusta  y dar todo para que el público tenga un momento de trasmisión de ideas.

- ¿Qué os ha permitido manteros activos durante tantos años?

-Yo creo que es la perseverancia, o cabezonería sobre todo mía. El grupo empezó por la también cabezonería de Borja Peña, un chaval del Club Juvenil que quería hacer algo de teatro. Quiso hacer una obra conmigo y como era una representación de tres personas llamamos a Merche, que ya se había ido del Club Juvenil. Le gustó mucho la idea y se volvió a enganchar otra vez al teatro. A partir de ahí, muchos chicos y chicas del Club Juvenil de Caja Burgos, que al año siguiente se iban a la universidad, comenzaron a unirse, porque querían ver eso de ir por los pueblos haciendo teatro. Y desde entonces hemos seguido en activo.

-Habéis conseguido numerosos premios, tanto a nivel provincial como nacional, ¿qué sentís al recibir tales reconocimientos?

-Sentimos que hemos hecho bien el trabajo. Todo el esfuerzo y las horas que hemos invertido han servido para que la gente reconozca que nuestro proyecto está bien hecho. Aunque haya habido premios individuales, siempre los hemos considerado como grupales. Es un trabajo de equipo y hemos trabajado conjuntamente, incluidos los técnicos. Además, cuando terminamos una representación, vemos si hemos estado compenetrados o la sensación que hemos trasmitido. Nos vemos como un equipo aunque seamos dos en escena.

- ¿Cuál diríais que es el mayor obstáculo al cual os habéis enfrentado?

-El tiempo. La gente trabaja, cada uno tiene un horario y muchas veces hay compañeros que están a turnos. El tiempo ha sido nuestro gran obstáculo porque no es como si te dedicas a esto profesionalmente. Aparte de las ocho horas que le dedicas a tu trabajo, aquí tienes que buscar un mínimo de dos horas, porque una hora de ensayo no es viable entre el calentamiento, la propuesta y el ensayo propiamente dicho. Incluso hemos llegado a estar seis horas de ensayos seguidos. Yo tengo menos problemas porque tengo un horario de mañana, pero hay compañeros a los que les supone un gran esfuerzo. Ya luego, pues todas las dificultades que te vas encontrando con la escenografía o con la dirección.

- ¿Ha cambiado vuestra forma de abordar una obra ahora que tenéis más recursos y recorrido?

-Te viene muy bien tener más recursos, haber vivido situaciones que has tenido que salvar. Esas son herramientas que te sirven para enfrentarte a situaciones complicadas. Indudablemente cuando empezamos se nos veía cuando nos perdíamos, pero ahora mismo es muy difícil que un espectador se percate, aunque hayan visto la misma obra varias veces. Nos planteamos mucho el personaje, ya no sale solo Lázaro o Díaz, sale el  actor con su personaje ya montado, lo cual tiene mucha más fuerza y es un trabajo de dirección a través de ejercicios.

- ¿Cuál es el criterio que seguís a la hora de escoger una obra?

-Primero que tenga un buen texto, no cogemos cualquier obra que nos cae. Estamos intentando hacer un poco de todo. Últimamente el criterio que estamos siguiendo es basado en las ganas de los actores. Unos compañeros querían hacer teatro clásico, el cual es más complicado porque se requiere de una buena adaptación, y nosotros no teníamos el tiempo ni las habilidades, que son las del director. Pero cayó en nuestra mano una obra de texto clásico y tiramos para delante. Es un trozo de ‘Hamlet’, de ‘Romeo y Julieta’, ‘Don Quijote’, y alguna cosa más contemporánea también. También miramos mucho la disponibilidad de los actores, aunque si nos cayera una gran obra con más personajes que actores disponibles, buscaríamos a otra gente. No somos un grupo cerrado.

- ¿Hay alguna que destaque por ser la preferida del público?

-Normalmente hacemos un teatro que es fácil de digerir. ‘Tic tac toc’ es muy agradecida porque si vas con niños de entre 8 y 11 años puedes hablar con ellos y plantearles cosas. Después la familia puede trabajar con ellos y plantear por qué hay gente que hace cosas muy raras. ‘Conversaciones con mamá’ también gusta mucho porque todos, en un momento u otro, no nos hemos atrevido a decir alguna cosa a nuestra madre. Es tan tierna y entretenida que te hace llorar y reír, no sabría decirte una. El público recibe muy bien casi todas. Es cierto que tenemos una obra que no ha terminado de llegar al público, ‘El príncipe de Maquiavelo’. Está muy cargada filosóficamente, pero no es de hacerte reír o llorar, así que es más difícil para los espectadores.

 

 

-¿Os sentís bien acogidos por los ribereños?

-Sí, aunque reconocemos que es difícil hacer teatro en verano en la calle. Dependiendo de si la obra es comedia o drama, si tiene más carga filosófica o menos, es más o menos complicado, pero sí que se muestran agradecidos por lo general. Es más, cuando hemos ido a certámenes o concursos fuera de la Ribera hemos encontrado públicos muy peculiares. Ahora con la pandemia hemos encontrado un público de veinte personas en Campaspero que se lo pasaron en grande. Y luego vas a otros sitios donde tienes la obra medio llena y notas que no encajas. Puede haber algún caso de algún pueblo, pero muy pocos casos, de decir “a este pueblo no vuelvo”. Pequeñas cosillas como bicicletas, puertas de bar, niños hablando, pero son cosillas. Al final se ve y se hace mucho teatro en la Ribera.

- A lo largo de estos 30 años, ¿habéis percibido que haya habido algún cambio en el interés del público hacia el teatro?

-Cuando empezamos en el 1991, recuerdo que por el 1995- 1996 tuvimos un verano de 20 representaciones seguidas, con los actores trabajando en otros empleos. Por el contrario, ahora la gente ha cambiado en el sentido de que van menos jóvenes y que ahora la gente que va es gente que quiere ver teatro. Por una parte bien, pero claro, ahora no llegas a todo el mundo. Yo recuerdo tener en Gumiel a 400 personas y ahora si llegas a 200 se consideraría un éxito. Hablo de los pueblos, porque cuando vamos a Aranda, que es una población grande, es distinto. Después, en la Ribera de Duero hemos visto que no hay movimiento entre espectadores de un pueblo a otro. Si hacemos una actuación en Sotillo, los de Gumiel no van. Y así con el resto de municipios. Solo van los vecinos del pueblo, lo cual yo lo veo un poco pobre, porque es más interesante que la gente se mueva.

- ¿Cómo veis el futuro del teatro en la Ribera?

-Ha habido momentos en que lo he visto con positivismo y pensando que volveremos al momento antes de la pandemia. Antes era un maniático de los números, siempre contaba el número de espectadores, y justo el otro día hablábamos en el grupo que la cantidad no importa, sino la calidad. Si van 50 personas a ver una obra de teatro y lo disfrutan y ven esa actividad de forma positiva, pues mejor que vayan 50 que 200 donde 20 dan guerra, 25 no saben a dónde han ido, 30 que están comiendo pipas… Tenemos esperanza que la gente vuelva a ver cultura, pero no hay que obsesionarse con que el público vuelva en grandes masas. Es importante que vuelva y que esos espectadores vayan con ilusión y ganas, eso es todo.

- ¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?

-Seguir participando en certámenes. El próximo en el que vamos a participar es en Lerma el 25 de septiembre, en la fase previa de un certamen regional de la Junta de Castilla y León. También seguiremos mandando nuestras propuestas a otros certámenes, aunque solo los que se encuentren a menos de 400 kilómetros. Y continuamos trabajando en la representación de “El banquete”, la obra de textos clásicos que queremos presentar.

 
4 Comentarios
 
 
 
Usuario  
#1   Morgan 08/08/2021 10:22:19
 
Juaaaaa jusaaaa juaaaaa. Diario de la Ribera siempre buscando referentes. 🤣🤣🤣🤣🤣
 
 
 
 
 
 
Usuario  
#2   letter 08/08/2021 14:11:45
 
es que nunca vamos a poder estar muchos juntos........el covid no va a dejar de matar,con vacunas o sin ellas.asi que o nos aislamos o nos contagiamos todos y dejamos a la naturaleza de cada uno selecione,este virus esta diseñado para dañar lo maximo posible y solo el contacto con el y con el paso del tiempo,se le podra vencer(mucho tiempo)
 
 
 
 
 
 
Usuario  
#3   ez bide 08/08/2021 14:13:47
 
bien dicho,charles darwin,😂😂😂......aunque pensandolo un poco,emn parte tienes razon
 
 
 
 
 
 
Usuario  
#4   EL REGRESO DE LA MUERTE 08/08/2021 18:56:10
 
#2 por desgracia tienes razón
 
 
 
 
 
 
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