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Pascual Izquierdo, "Las excursiones en Sotillo con bicicletas prehistóricas son mi primer recuerdo"

Tiempo en DR para descubrir varias de las andanzas del escritor y poeta ribereño, plasmadas en su último libro.

31/10/2021 7:29 | DR
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Foto Noticia

Fotos. Mari Carmen Darriba

P. Defínenos en unas pocas frases el amplio contenido impreso en tu último libro, titulado Viaje por tierras de Castilla (y Cantabria), que recoge un viaje en bicicleta"

 

R. Resume las andanzas viajeras protagonizadas por un grupo de amigos amantes del arte, la cultura, la gastronomía y el paisaje que, a finales del siglo pasado y a lo largo de varios años del presente, recorrió en bicicleta las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid, y se asomó al mar llegando a Santander. Es un libro de viajes y, como tal, en los cinco itinerarios que articulan el texto se desgranan vivencias, impresiones, anécdotas, encuentros, reflexiones, fantasías, apuntes de historia, pinceladas de arte y esbozos de paisaje.

 

P. ¿Cómo surge la aventura y quién la protagonizasteis en su día?

 

R. La aventura surgió hace unos 30 años, después de que mi hermano Santiago y yo hubiéramos hecho una serie de excursiones en bicicleta por los alrededores de Sotillo de la Ribera, pueblo donde nacimos. Hacíamos esas primeras excursiones en unas bicicletas prehistóricas, de las que aún quedan algunos ejemplares en los pueblos de Castilla. Pocos años más tarde, nos fuimos modernizando: compramos nuevas máquinas, nos equipamos con alforjas y atuendos ciclistas adecuados y comenzamos a recorrer itinerarios de mayor alcance.

 

El primero abarcó el territorio conocido como Campo de Muñó (pueblos comprendidos entre Santa María del Campo y Villadiego, incluyendo Sasamón, Presencio, Melgar de Fernamental y Castrojeriz). El segundo recorrió el curso del Arlanza. El tercero exploró el curso del Ebro, se acercó a Cantabria y terminó en la Bureba. El cuarto admiró el románico palentino presente en los alrededores de Aguilar de Campoo y la Montaña Palentina. Y el quinto se extendió por la Tierra de Campos vallisoletana y palentina.

 

La aventura fue protagonizada por cuatro amigos, quienes, por hacer las excursiones en bicicleta, dimos en llamarnos (siempre en términos jocosos) caballeros de la Orden del Pedal o simplemente caballeros del Pedal. El grupo estaba formado por mi hermano Santiago, por mí, por un amigo de Sotillo y por un burgalés nacido en un pueblo cercano a Belorado.

Monasterio de San Pedro del Arlanza

 

P. ¿Qué requisitos había que cumplir para ser miembro cofrade de esa asociación?

 

R. Redactados en términos humorísticos, regulaban entre otras cosas el horario del almuerzo (siempre antes de las once de la mañana) y su contenido, que no podía ser otro sino algo de fruta y un tomate. Y uno de los principales preceptos era el llamado "pulso de la noche", que obligaba a explorar el ambiente nocturno del lugar donde nos tocaba dormir.

 

Para entrar en el grupo había que cumplir ciertas exigencias: ser amante del arte, la cultura y la buena mesa, y practicar una buena conversación. Y además, tener una mediana preparación física para sobrellevar el esfuerzo que significaba recorrer los kilómetros estipulados en cada jornada. También había que superar un noviciado, fijado con la idea de confirmar si el candidato (o la candidata, que también se aceptaban mujeres) encajaba en el grupo.

 

P. La crítica está acogiendo con elogios esta pequeña joya literaria donde también se incluyen 83 acuarelas y 6 mapas. Todo desde el punto de vista artístico y artesanal

 

R. Tanto las acuarelas como los mapas han sido realizados por mi hermano Santiago. Las acuarelas ilustran ciertos motivos concretos del texto (una torre de iglesia, un paisaje, un canecillo, un monasterio, un capitel, un blasón, el monje Florencio en su scriptorium, la plaza Mayor de Lerma, el puente de Torquemada, los palomares de la Tierra de Campos, etc) y los mapas, que se sitúan al comienzo de cada uno de los cinco itinerarios, reúnen todas las localidades recorridas por los viajeros. Los mapas están hechos a mano, en un primoroso trabajo artesanal. Muchos de los que han leído el libro califican el conjunto (el texto y las acuarelas) de "obra de arte".

P. Cuentas con un fiel escudero de lujo, como es tu hermano

 

R. Santiago, por ser el alma mater impulsor de la aventura viajera y el tracista de los itinerarios, no podía faltar en este trabajo que resume páginas de nuestra vida. Me pareció imprescindible contar con su colaboración como pintor que es de la tierra castellana y le propuse que participara en el proyecto. Acordamos un conjunto de motivos susceptibles de ser ilustrados, y él lo hizo como creyó conveniente. Eligió la acuarela y con sus creaciones ha aportado su visión personal, plasmada en sugestivas imágenes y colores, de los viajes.

 

P. Pasados ya más de 20 años de aquellas pedaladas, ¿cómo han cambiado los paisajes y los pueblos que recorristeis?

 

R. Conviene precisar que el texto tiene dos redacciones: la primera fue hecha hace más de 25 años; la segunda, realizada en 2018, supuso añadir 150 páginas y volver a visitar muchos de los lugares anteriormente visitados. Las dos miradas convergen tratando de conseguir un equilibrio entre la evocación nostálgica del pasado y el análisis crítico del presente. Los paisajes que admiramos siguen manteniendo intacta la misma belleza de siempre, esa belleza desnuda que desprende la tierra castellana. Y los pueblos, cada vez con más personas derrotadas por el tiempo. Y efectivamente, nos invade la tristeza por todo lo que vamos perdiendo arrastrados por una modernidad vertiginosa que no sabemos adónde nos conduce.

 

P. ¿No os habéis propuesto repetir ese mismo viaje en los tiempos actuales para recordar viejos recuerdos y nostalgias?

 

R. Lamentablemente, ya no podemos contar con uno de los caballeros del Pedal que hizo con nosotros estos viajes. Un caballero del Pedal perteneciente al núcleo fundador, porque se han ido sumando otros a otras aventuras viajeras que hemos hemos, por ejemplo por el Canal de Castilla o por tierras de La Mancha siguiendo la ruta del Quijote. Los tres cofrades que quedamos del núcleo primitivo de vez en cuando nos reunimos para desempolvar viejos recuerdos. Pero ahora, con más años de los que quisiéramos, también realizamos excursiones, pero no en bicicleta.

 

P. ¿De todas las anécdotas que os pasaron ¿cuál nos destacarías o te marcó de forma especial?

 

R. Yo destacaría dos especiales manifestaciones de audacia: dormir hace casi 30 años en el monasterio de San Pedro de Arlanza ((tal como se relata en el segundo itinerario del libro, titulado "Curso del Arlanza") y dormir, hace casi también 30 años, en el pueblo de Cortiguera. Este último episodio se cuenta en el tercer itinerario, titulado "Curso del Ebro, Cantabria y Tierras de Bureba". Hay que decir que en ambos sitios dormimos en el suelo: en el monasterio, sobre unas puertas de madera que había en la sala capitular; y en Cortiguera, en el primer piso de un palacio abandonado que tenía abierta la puerta.

Cortiguera

 

P. ¿Y el paraje o pueblo inolvidable que te marcó al toparte con él durante vuestro recorrido?

 

R. Cortiguera y el monasterio de Santa María de Rioseco. Es necesario subrayar que cuando los caballeros del Pedal llegamos a Cortiguera hace casi 30 años, era un pueblo abandonado, con 25 casas semiarruinadas (más que casas, eran palacios de los siglos XVII y XVIII) y un puñado de calles invadidas por zarzas, hierbas y ortigas. Al monasterio de Rioseco no se podía entrar, pues estaba ocupado por la vegetación, pero aún así recorrimos parte de las ruinas y deambulamos por el claustro.

 

P. ¿Dónde podemos encontrar el libro y en qué próximas creaciones estás trabajando de cara al futuro?

 

R. El libro se puede adquirir en las librerías de Aranda y Burgos. Y también en www.oporteteditores.com. Y para el próximo año, estoy preparando un nuevo libro de viajes, que se titulará Viaje por el Canal de Castilla y recogerá las andanzas que los esforzados caballeros del Pedal realizamos por esa magnífica obra de ingeniería hidráulica. Y también en un libro de poesía, que llevará por título Memoria de la escarcha.

 

 

 
 
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