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Ricardo Cabañas, "Corazón y cariño son las mejores técnicas para elaborar un buen belén"

Charlamos en DR con este belenista arandino afincado en Gran Canaria que todos los años diseña y construye un belén para celebrar la Navidad

03/01/2021 4:46 | DR
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El belén de Ricardo Cabañas puede verse en el barrio de Marpequeña de Telde

P. ¿De dónde te viene la tradición de montar belenes y desde cuándo llevas construyendo nacimientos?

R. La tradición viene de familia. Ya mi padre construía belenes antes de yo nacer. Recuerdo que con 12 o 14 años ya montaba belenes con mi padre Ricardo y mi hermano Javier en el Montermoso. Desde que me marché a estudiar a Madrid, con 18 años, es mi hermano Javier Cabañas quien ha ido montando el belén del Montermoso, mientras que yo, ya trabajando en Canarias en 1988, comencé a adquirir nuevas piezas para ir construyendo distintos belenes.


P. ¿En todos estos años cuántas piezas has podido coleccionar y qué características deben tener las mismas? ¿Dónde las consigues?

R. Más que coleccionar es adquirir para exponer y utilizarlas en el belén, aunque desde luego son dignas de colección. Son figuras del artesano toledano Jose Luis Mayo Lebrija, y tengo belenes con figuras de tres tamaños diferentes: 7, 14 y 16 centímetros. Tengo unas 50 figuras de 14 centímetros, que son las que habitualmente utilizo en el belén de las fotografías. Con las figuras de 7 y 16 centímetros, elaboro otros dioramas, que no son sino belenes o escenas detalladas de belenes en miniatura.

Todas ellas son del tipo Hebreo, pues intentan ser reflejo fiel de rostros, vestimentas y labores tradicionales habituales en Palestina en los tiempos del nacimiento de Jesús. En todo caso cuando las compro, siempre busco una cierta plurifuncionalidad, que un año pueda acomodarse a una escena de mercado, y otro a una escena de conversación con otros personajes por ejemplo. Las figuras las adquiero en tiendas especializadas de arte religioso en Madrid, pero hay otras posibilidades a través de internet.

P. ¿Por dónde se empieza a diseñar un buen Belén y qué es lo más complicado a la hora de darle forma?

R. La verdad es que no existe un planeamiento previo del belén en conjunto, sino más bien una idea de algo en concreto: un mercado, una calle, un grupo de casas, una determinada escena, etc. Esa idea va tomando forma y va siendo completada con otras escenas que surgen de manera natural buscando la coherencia del conjunto.

P. ¿Hay que ser muy mañoso o manitas para que te quede un Belén al que no le falte de nada?

R. No se trata de ser especialmente mañoso sino de conocer unas cuantas técnicas e irlas perfeccionando año a año a fuerza de utilizarlas muchas veces. Los fallos y los defectos son el día a día en la construcción de los elementos que componen el belén pero que nos sirven para poder mejorar en el siguiente elemento que construimos. Al final vale más el corazón, el cariño y empeño con que se hacen las cosas que ser técnicamente impecable.


P. ¿Cuál es la clave para que el Belén sea lo más realista posible?

 

R. Hay varias claves como la escala de los elementos y la perspectiva de las construcciones, pero para mí lo más importante son los detalles de la vida del día a día: animales, herramientas, cerámicas, telas, productos de mercado como verduras, embutidos, frutas, plantas, etc. Así, por ejemplo en el belén expongo animales de una variedad muy amplia desde caracoles, ratones, gallinas, palomas, patos, cigueñas, gatos, perros, burros, a caballos o camellos. Entre la verduras y frutas hay calabazas, melones, puerros, lechugas, zanahorias, tomates, etc.

Todos estos detalles completan las distintas escenas y las transforman en un conjunto más realista y natural.


P. Al observar tus belenes se nota que utilizas elementos naturales, piezas mecánicas y temporizadores. ¿Quizás es el elemento diferencial para que te quede lo más original y sorprendente posible no?

R. Utilizo elementos naturales como plantas, musgos y tierras de distintos tonos y texturas. Técnicamente, la instalación la he simplificado en los últimos años con el fin de que el espectador se centre en el belén en sí, sin que efectos técnicos como el día y la noche, lluvia, ríos, proyecciones, banda sonora o juegos con espejos distraigan de lo más relevante. Estos efectos técnicos los he utilizado en el pasado y puede que de nuevo los utilice en el futuro pero ahora mismo no me resultan relevantes.

La sorpresa y la emoción la busco más bien en las calles y los rincones escondidos, los detalles de los elementos decorativos y ciertas escenas graciosas elaboradas con animales.


P. ¿Cuánto tiempo y dinero te lleva hacer todos los años tu clásico belén?

R. En cuanto al tiempo ni lo calculo. Supongo que va por rachas o por momentos de inspiración. Seguro que más de 200 horas en todo caso. Lo que si comento es que tan pronto acabo de desmontar el belén, a lo largo de febrero más o menos, ya estoy dando inicio al nuevo belén intentando construir esa idea básica de la que hablaba en una anterior pregunta. En cuanto al dinero, hay que tener en cuenta las figuras, que en promedio cuestan cerca de 200 euros cada una, pero que no se compran todos los años.

En materiales como planchas de poliestileno, pinturas, colas, material eléctrico etc,.. no he gastado este año más de 150 euros ya que en mi proyecto está el poder reciclar, rehacer y reestructurar cuanto sea posible de años anteriores.


P. Muchas personas consideran la tradición belenística un pequeño oficio artesano con dotes artísticas. ¿Estás de acuerdo?

R. Me conformo con que se considere una afición, en la que evidentemente, aparte del significado religioso hay también un aspecto artesano, de trabajo manual, creativo y artístico


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P. ¿Tus belenes están abiertos al público? ¿Se pueden visitar por parte de la gente?


R. El belén está montado en un garaje, a nivel de calle, en un barrio de carácter casi residencial, por lo que no hay un día a día de tránsito y vida comercial como en Aranda. Salvo este año, por las circunstancias sanitarias que todos conocemos, suelo recibir visitas concertadas del colegio del barrio y de la Asociación de Belenistas de Gran Canaria. Otros vecinos que quieren visitarlo me contactan y gustosamente se le muestro.


P. ¿Destácanos algún belén que te haya impactado o sorprendido de todos los que has visto?

R. Hay muchos, de muchas ciudades diferentes, como Sevilla, Pamplona, Logroño, etc, y de todos ellos intento aprender algo, pero voy a aconsejar uno en Gran Canaria, el que se instala en las oficinas del Cabildo en Las Palmas de G.C, con unas figuras Napolitanas realmente espectaculares.

P. Eres arandino pero desde hace 30 años vives en Canarias. ¿Qué té llevó a desplazarte hasta esas tierras y por qué decidiste quedarte allí?

R. Tras finalizar mis estudios de Turismo en Madrid, me ofrecieron un puesto de trabajo en Las Palmas de Gran Canaria, en un hotel puntero de una gran cadena de hoteles. Era una oportunidad y aquí vine y aquí he desarrollado prácticamente toda la vida laboral, salvo cuatro años que estuve en Logroño dirigiendo un hotel. En Canarias he desarrollado mi vida, aquí me casé y tuve hijos. A pesar de esto, salvo este año tan especial, todos los años, bien en Fiestas, Navidad o verano, he vuelto a Aranda donde tengo a mis padres, hermanos y sobrinos.

P. ¿Cómo recuerdas las navidades arandinas cuándo eras un niño y vivías con tu familia en nuestra localidad?

R. Las recuerdo con cierta melancolía, hablamos de 50 años atrás. Recuerdo el frío y la niebla, paseos con mi abuelo pidiendo el aguinaldo, sensaciones muy especiales cuando entraba a tiendas ya desaparecidas como Figuero o Doroteo San Juan, los olores de los puestos de castañas o de la estufa de serrín de mi abuela... y sobre todo la cena de Nochebuena y comida de Navidad con toda la familia en el Montermoso.

Este era un día muy especial. Era el único día de año que el hotel cerraba y eso nos permitía a los más niños hacer todo tipo de perrerías, correr y jugar en zonas destinadas a clientes.

P. Un mensaje para el año 2021. ¿Qué le pides a los Reyes Magos que están a punto de llegar?

R. Que sea un año en el que los Reyes nos traigan más regalos que carbón, que se lleven todas las desgracias habidas este 2020 y que permitan que las familias puedan volver a reunirse y a abrazarse.

 


 

 
 
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