Acaba de ser reconocido por parte del Ayuntamiento de Aranda con el Premio Envero de Honor por su labor de difusión de los trabajos en sus viñedos de Moradillo de Roa. Nacho Rincón es viticultor y creador de contenido. Desde hace cinco años, en su perfil de Instagram 'NachoViticultura' y 'Viticultura Ribera del Duero' en Youtube, muestra de forma sencilla y directa los trabajos en la viña a lo largo del año. En la actualidad, suma más 60.000 seguidores en Instagram, con algunos contenidos que han superado de largo los tres millones de visitas y, lo más importante, que llegan a un público objetivo que interrelaciona y comparte experiencias. El viticultor ribereño, además, se sitúa entre los 150 mejores VinoInfluencers que se dan cita anualmente en el Encuentro Internacional de Comunicadores de Vino.
-Que ha supuesto para Nacho Rincón la concesión de este Envero de Honor
-La verdad es que ha supuesto mucho orgullo y satisfacción. Fue un momento muy emocionante que nunca olvidaré.
-A grandes rasgos, ¿Quién es Nacho Rincón?
-La mejor definición, yo creo que es que soy un soñador. No me he conformado con lo que la vida tenía preparado para mí, que hubiese sido trabajar toda mi vida en una multinacional farmacéutica. He hecho todo lo posible por cambiar mi destino, ni más ni menos.
-Muy emotivo el acto de entrega de galardones, donde contaste que todo empezó con un accidente, también esa figura de tu mano derecha en la viña, que vino desde Senegal y ha conseguido emprender una vida aquí
-Todos tenemos nuestra historia. En la mía, hace muchos años, mi padre tuvo un accidente laboral donde perdió varios dedos de la mano. Tuvo que dejar su trabajo, y la indemnización la invirtió en poner unas pocas hectáreas de viñedo en su pueblo. A partir de ahí, ha sido un camino para nosotros duro, difícil, porque combinábamos el viñedo con nuestros trabajos. Hasta hace 10 años, era un trabajo familiar, todo lo hacíamos en familia, hasta que surgió la figura de Mamadú, llegado de Senegal, con el que también yo empecé a crecer. Comenzó a trabajar conmigo en los viñedos y siempre he dicho que Mamadú me da una fuerza especial, es como tener superpoderes. Un tío trabajador, un tío alegre, jamás hemos discutido, sabemos que estamos aquí para trabajar y no solo he aprendido de él a trabajar, sino también de su historia complicada, aprendes como persona. Te dices: no tenemos el derecho a quejarnos cuando esta gente ha venido desde su país, once días de navegación, jugándose la vida y muchas veces también te hace sentir que eres una afortunado. Nos hemos convertido en un dúo muy interesante, hemos mezclado dos religiones, dos maneras de ser…
-Siempre reivindicadas el papel de los más de 6.000 viticultores de Ribera del Duero, quizás el trabajo que permanece más en la sombra, pero que es fundamental para elaborar el mejor vino
-Por eso empecé todo esto, por reivindicar la figura del viticultor. Pensé que el sector tenía que dar la cara, que era súper importante también conocer que las grandes marcas y los grandes vinos se hacen con el trabajo de miles de viticultores anónimos, siempre he tenido presente eso. La gente que tiene pocas hectáreas, las trabajaba de una manera excelente y se debe conocer su papel dentro de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
-Echando la vista atrás, a 2021, ¿qué balance haces de tu experiencia como creador de contenidos?
-Alucinante. Siempre he dicho que me he tomado esto como un hobby. Es decir, podría hacer mil cosas más, porque me ofrecen un montón de cosas, pero me he centrado en enseñar mi viña, porque estamos todo el día en el viñedo. Mi sorpresa ha sido que mediáticamente también he ido aumentando la visibilidad, aumentando el número de seguidores y hemos creado una comunidad muy bonita. No es que seas viral o no viral, sino que al final la gente conoce tu relato, conoce tu historia y la viven de la mano conmigo.
-Cómo surgen en tu cabeza esos videos que luego visualizan miles de seguidores
-Pues ahí es donde está la clave. Al final, lo que la gente ve en 20 segundos lleva una preparación de música, de ritmos, de tomas. Muchas veces, cuando voy a hacer una tarea, mi cabeza no para de pensar en tomas, en cómo poder enseñarlo de la mejor manera posible, pero sin perder demasiado el tiempo en el campo grabando, es decir, yo tengo que combinar el trabajo con grabar. Si lo tienes claro es mucho más fácil. Luego me encanta seleccionar la música, hacer un vídeo dinámico. Jamás he usado el ordenador, siempre en el móvil y, en numerosas ocasiones, el mismo día que estoy grabando. Bien en el tractor o bien en casa cuando llego, es donde edito rápido y lo lanzo. Lleva un trabajo detrás que tienes que estar en él, tienes que ser, sobre todo, constante.
-Los seguidores que contactan contigo, qué buscan, cuéntanos alguna anécdota
- Al final, lo mismo que busco yo cuando sigo a otros viticultores: conocer nuevas tecnologías, que hay muchas zonas que no trabajamos igual, conocer el manejo de la tierra, conocer el manejo del viñedo en verano cuando es más complejo, conocer ciertas aplicaciones que haces, cómo te funcionan. En cuanto a anécdtas, te voy a contar una que surgió de un chico que creo que tiene más de un millón y medio de seguidores, que vio un vídeo mío de la recogedora de sarmientos y fue contando cómo él desde su país, que ahora no recuerdo cuál era, iba creando la misma máquina que tenía yo para recoger los sarmientos en el viñedo. Iba haciendo vídeos de cómo en su taller la iba montando para hacer lo mismo que yo en España, y aluciné, además que es un vídeo que me mandó muchísima gente.
-Qué te está enseñando esta experiencia y cómo afrontas el futuro
-Pues estoy tan a gusto así, no soy ambicioso. Es decir, a mí me invitan a un montón de sitios, a colaboraciones, pero disfruto no metiéndome presión, haciendo lo que me gusta, enseñando cuando puedo, y sobre todo que pueda compaginarlo con mi familia. Entonces, para el futuro lo que me venga y me mole, lo cogeré y seguiré adelante. Y si el día X me canso, pues cerraré la cuenta y seguiré igual de feliz.
-En el plano general del vino y en especial en Ribera del Duero, en qué momento está
- Pues yo creo que el vino está en un momento excelente, es decir, la marca Ribera es súper potente, conocida mundialmente, no le podemos pedir más. Si esto nos lo dicen en el año 1982, entonces nadie creía que Ribera del Duero iba a adquirir esta marca mundial. Ahora, qué sucede hay que tomar ciertas medidas. Creo que, internamente, tenemos que organizarnos viticultores, bodegueros, consejeros, el Consejo, para si hay desequilibrios, que no les haya. Controlar producciones, saber lo que nos pide el mercado, adaptarnos a los nuevos estilos de consumo y buscar siempre un equilibrio; porque si no lo hacemos, normalmente, el que paga el pato es el que está abajo y el que está abajo es el pequeño viticultor y ese va a ser el primero en caer.
-Mas allá de la producción de la viña, la puesta en valor vinculado a la cultura del vino es otra de tus inquietudes. Primero en la recuperación de bodegas de Moradillo, ahora a título particular…
- Lo que pasó durante los cinco años que estuve en el Ayuntamiento de Moradillo, cuando creé el proyecto Bodegas de Moradillo y lo desarrollé, fue brutal. Es más, pensaba que iba a haber una sensibilización en Ribera y, sobre todo, por parte de las administraciones. Mi sorpresa es que once años después, la administración sigue igual. A nadie le preocupa proteger este patrimonio, a nadie le preocupa identificarlo y saber cuantificar este patrimonio. Y esto sigue así. Por lo que sea, es algo que ninguna administración se atreve a afrontar y es una lástima porque al final es nuestra identidad y se está perdiendo. Son las instituciones las que tienen que encabezar esta lucha y no un viticultor en un pueblo de 160 habitantes. Y que esté pasando lo contrario pues me resulta chocante.
-Estas cerrando el circulo en un proyecto de enoturismo. Cuéntanos
-Hemos montado una casa rural en Fuentenebro y a la gente que viene, les ofrecemos una experiencia de poder conocer el viñedo y la zona de viñedos de altura de Fuentenebro y Moradillo, además de conocer todo el barrio de bodegas. Llevo ya unos cuantos años restaurando dos lagares tradicionales, donde se pisaba la uva. La experiencia que se llevan al conocerlo todo es impresionante, cambia por completo la visión que tienen de Ribera, la visión que tienen de ti y a mí eso me parece fascinante.

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