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Entrevistas DR

"Tengo unos cuantos vicios"

Ape Rotoma nos confiesa que la recién obtenida beca de la Fundación Villalar le anima a seguir escribiendo

21/01/2018 10:22 | Raquel Carcedo
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Motivos para fumar es el nombre del proyecto que le ha valido para hacerse con una de las becas que la Fundación Villalar otorga a artistas de Castilla y León con el objetivo de fomentar la creación cultural. Ape Rotoma, autor de 149 PCE y Mensajes de texto y otros mensajes, admite que los libros ejercen en él una magia tal que le lleva a coleccionarlos de manera casi impulsiva.

 

Un reconocimiento como la recién concedida beca de la Fundación Villalar, ¿te sube el ánimo para seguir creando obras?

Que sube el ánimo es indudable, claro. Y más vale que eso me sirva para escribir porque ahora se trata de una obligación. La verdad es que anima y acojona a partes iguales.

 

Sueles ser muy activo en tus redes sociales, ¿acaso el mundo se ha rendido a la comunicación virtual?

No lo sé. Últimamente ando atónito ante la cueva de linchadores varios en que se han convertido. Sin embargo, yo debo a Féisbuk en concreto una visibilidad que no habría logrado de otra forma. Más que lo que son es preocupante lo que las redes lleguen a ser. Sigo a la expectativa.

 

¿Y a la lectura electrónica?

En principio, no creo que sea relevante el medio técnico que uno use para leer, claro. Es un marco, como mucho. Pero en la práctica, yo necesito pasar las páginas y el resto del ritual al que te obliga el libro de toda la vida. Supongo que es puro fetichismo. No es racional, en todo caso.

 

Qué prefiere Ape Rotoma, ¿leer o escribir?

Leer, naturalmente. No hay color. De hecho, uno escribe un poco para poder leerse.

 

Ha llegado hasta mis oídos que tienes más de 5.000 libros, ¿qué magia esconden para ti?

Es que ésa es la palabra: magia. Y por eso mismo no sé explicarlo. Algún psicoanalista quizás, porque el asunto empieza a rozar el síndrome de Diógenes.

 

Además de coleccionar libros, otro vicio confesable sería…

Leer los libros que colecciono para empezar, pero tengo unos cuantos vicios. Todos confesables. Todos confesados.

 

¿Cómo ha influido el paso del tiempo en tu escritura?

Quiero creer que para bien, aunque no todo el mundo está de acuerdo. Mi escritura ha cambiado lo que he cambiado yo, que tampoco es tanto. Y no es algo de lo que esté orgulloso precisamente.

 

¿Confías en lo que pueda decir la crítica sobre tus composiciones?

¿Confiar? No, claro. Los buenos críticos te hacen ver lo que has escrito bajo una luz distinta. Para bien o para mal, que ésa es otra. Pero hay muy pocos críticos buenos.

 

¿Qué gran obra clásica recomiendas a los que están leyendo esta entrevista?

Diría muchas. Los clásicos acostumbran a serlo por algo. La metamorfosis de Kafka, por ejemplo, que es cortito.

 

¿Y una no tan conocida para una tarde de domingo?

Eso no existe, pero ahí va un enorme libro que cumple la condición de "no tan conocido": los Diarios de las estrellas, de Stanislaw Lem.

 

Fotografía: Emma Cabal

 

 
 
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