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‘Yo sin la pintura estaría muerto'

Hablamos con Severiano Monge, reconocido y reputado pintor ribereño

22/08/2021 8:02 | Adrián Carrasco
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Foto Noticia

Severiano Monge, natural de Vadocondes, trabaja como electricista. Sin embargo, su verdadera pasión siempre ha sido la pintura. Desde joven se interesó por este arte y, de manera autodidacta, fue aprendiendo diferentes técnicas y desarrollando su estilo propio. Actualmente cuenta con un gran numero de premios y un amplio recorrido en la escena artística ribereña. Hablamos con él para conocer mejor la mente detrás del genio.

 

-¿Cómo fueron tus principios en la pintura?

-Mi gusto por la pintura viene de muy niño. Hace muchísimos años mi madre me compró una caja de óleos y unos lienzos, y para mí ese fue el momento en el que comencé a jugar con los colores. Luego, cuando fui un poquito más mayor, me casé, me mudé a Guadalajara y empecé con mis pinitos en la pintura. Pero, cuando volví a Aranda en el año 90, me apunte a un cursillo de pintura que me abrió un mundo de posibilidades. Llené mi cabecita de algo que no conocía y empecé a moverme en ese mundillo. Cada año en Burgos había un curso de pintura de la catedral y yo me montaba en el autobús con mi cámara, llegaba a las 8 de la mañana y empezaba a hablar con los pintores y grabarles. Luego, al volver a casa, veía todo el proceso y entonces, me planteé presentarme a concursos de pintura.

-¿De dónde proviene tu inspiración?

-Hay que estar en el momento. Por ejemplo, hace dos semanas estuve pintando en Medina de Rioseco. Empecé pintando un cuadro de unas calles a las 9 de la mañana, pero a las 11 de la mañana vinieron unas nubes y cuando volvió a salir la luz me percaté de que en la calle de al lado había unos contrastes de luces. Me dije: “¡Joe lo que hay aquí! ¿Qué hago? Son las 11 de la mañana, el concurso acaba a las 15 ¿Seré capaz de echarlo todo abajo?” Y fui valiente y me puse a hacer el otro cuadro. Hice lo que sentí en ese momento. Yo voy por impulsos e instintos personales. Si me apetece un determinado trabajo, es porque lo he sentido así.

-¿Realmente existe la musa o es un mito?

-Claro, al final una musa es algo que te inspira. Cuando Picasso se enamoraba de una mujer, esta era su musa y se volcaba sobre ella. Luego podía enamorarse de otra y cambiaba. Yo no tengo esas sensaciones de musas físicas, pero sí otra clase de musas, que pueden ser paisajes o luces. Yo, por ejemplo, soy muy urbano, muy de dentro, pero también me gusta mucho la vista aérea, de pájaro. Me gustan mucho esas sensaciones.

-¿Cuánto hay de talento y cuánto de práctica en un pintor?

-La práctica es muy importante. Imagínate, en invierno, pintando en nuestros estudios, estudiando composición, haciendo tus dibujos, pues ganamos una serie de conocimientos. Pero luego cuando llega la primavera y sales a la calle, por mucho que hayas aprendido e incorporado, te tiene que salir un tipo de pintura tuya, que muestre tu identidad. Entonces, claro, si no tienes talento que te haga disfrutar e innovar…. Ese talento te tiene que venir de dentro, y una vez que tengas ese ansía por aprender y leer, cuanto más practiques, te va a ir mejor.

-¿Cómo ha evolucionado tu técnica y estilo?

-Pues no es fácil de determinar porque yo les meto muchísimos sprays, uso plantillas… Es un mundo complejo y también hay mucho pique personal entre nosotros. Y después, en estos concursos de pintura, donde los premios no son muy altos y son de particulares, esos particulares eligen los ganadores. Tú le puedes dar un cuadro buenísimo, pero si no le gusta, no sirve de nada. Tu estilo se tiene que adaptar. Pero al final, diría que mi pintura ha evolucionado s mejor, pero ha mantenido el uso de brochas gruesas y el hecho de que me inspiro en lo que veo. No una representación fotográfica digamos.

-¿Cuánto sueles tardar en crear un cuadro?

-Hay cuadros que arranco a la 9 de la mañana y a las 12 están acabados. A esos cuadros no se les pueden dar más, porque, aunque intentes darles más toques, esos toques lo que único que hacen es quitarle la frescura que tenía. Y luego los cuadros que más tiempo me han llevado son sobre todo cuanto te obligan a hacerlos con muchísimo detalle. Yo busco insinuar. El mundo de la insinuación es mucho más bonito. Insinuar que eso es Santa María es mucho más especial que ir teja a teja. Todas esas historias van a hacer que no veas el cuadro en conjunto, sino los detalles. Lo bonito es ver la mancha completa.

-¿Cuáles dirías que son tus referentes artísticos?

-Sí, siempre que hay un concursillo de gente interesante, gente de nuestra generación que ha estado en la calle antes, aunque ahora ya se han retirado un poquito de la calle, me apunto. Esos son los referentes que sigo.

-¿Alguna vez te planteaste dedicarte a ello exclusivamente?

-No, porque la libertad que me da el saber que mi familia esta cubierta con mi trabajo y mi futura pensión, me quita un peso de mi pasión por la pintura. Si tuviera que estar viviendo de la pintura, tendría que estar pintando cosas que no querría. Al final no es lo mismo ese pintor que está dado de alta como pintor y cuando se jubila, tiene que dejar de estar dado de alta y no puede ganarse la vida. Yo tengo la facilidad de que sé que esto puede seguir siempre porque yo quiero.

-¿Has asistido a muchos concursos de pintura este último año?

-A bastantes. A más de los que pensaba. Es cierto que hace dos años había mucho más ritmo de concurso, pero, por ejemplo, el fin de semana pasado estuve en Quintanilla y a la vez había otros 5 concursos en la zona norte. Si te vas a la zona sur, pues tienes más. Tenemos la mala suerte de que no hay muchos aquí por Castilla y encima no se ponen de acuerdo y los ponen el mismo día. Si hubieran puesto algo alternados, podríamos asistir a ambos, pero no sé, no hay comunicación entre los ayuntamientos en ese sentido.

-¿Qué significa el arte de la pintura para ti?

-Lo es todo. Yo sin pintura ahora mismo estaría muerto. Me da casi sentido a mi vida. Si yo ahora mismo no tuviera pintura, no sé qué sería de mí. Sería una persona que iría a trabajar y poco más. No me gustan los bares, así que sería la lectura, mi trabajo, la familia y poco más. Me quedaría un poquito huérfano. Yo sé que seguiré pintando y moriré pintando, porque lo siento así.

-¿Cómo ha sido la respuesta de tus convecinos de la Ribera?

-Muy buena. Cuando empiezas apenas te conocen, pero ahora hay mucha gente que te tiene un respeto porque has trabajado durante muchos años. Se te acercan e incluso te preguntan si das clases. Yo no doy clase porque no estoy preparado. Hay quién cree que es muy fácil enseñar, pero esto es como el relojero que ha abierto la caja fuerte en cinco minutos. No son solo esos cinco minutos, es todo el proceso que ha aprendido a distinguir esa caja fuerte. Eso es lo que es la pintura. Detrás de un cuadro, hay un bagaje, un estudio y no es tan fácil enseñar eso.

-¿Cuáles son tus próximos proyectos?

-En octubre tengo una exposición en el Museo de Vino de Peñafiel y poco más. En Burgos me están llamando, pero aún no les he dicho que sí. No tengo demasiadas ideas. Expongo porque me buscan y porque en ese momento me apetece exponer. Pero es que, claro, una exposición de cultura es un mundo porque tienes que exhibir cosas nuevas y a la vez sorprenderte a ti mismo. Entonces, es algo muy bonito cuando llega la fecha, pero también significa forzar la máquina.

 
1 Comentario
 
 
 
Usuario  
#1   EL REGRESO DE LA MUERTE 24/08/2021 10:52:58
 
Grande Seve!!!
 
 
 
 
 
 
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