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Afrontar la Navidad cuando nos falta un ser querido

Es aconsejable dejar que los sentimientos de tristeza afloren y recordar a la persona que ya no está

13/12/2019 8:45 | DR
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Llega la Navidad y todo invita a la alegría: las luces, los adornos navideños, las reuniones con familiares y amigos, los regalos… Sin embargo, son unas fechas especialmente difíciles para aquellos en duelo por la pérdida o el fallecimiento de un ser querido. Al ser unas fiestas eminentemente familiares, sobre todo la Nochebuena y el día de Navidad, se echa más en falta a quienes ya no están y el júbilo que reina en el ambiente choca con el dolor que estas personas experimentan en su interior. El sentimiento de tristeza aumenta porque, mientras el mundo festeja, ellos sienten nostalgia.

Aunque es imposible olvidar a quien se ha marchado, sí que se puede aprender a vivir con su ausencia y rescatar su legado y las experiencias compartidas. Por paradójico que pueda parecer, a juicio de los expertos, la Navidad puede ser uno de los mejores momentos para recordar a los seres queridos que han fallecido o que están ausentes por cualquier circunstancia. Rememorar algo bonito de ellos nos puede hacer llorar, pero es una forma de hacer presentes a aquellos que no están, lograr vivir con su recuerdo y recobrar el equilibrio que nos permita afrontar el futuro pese a esa pérdida.

La curación del alma necesita su tiempo y la tristeza durante este proceso es normal, pero no se debe alimentar, ni actuar como si nada hubiera pasado, porque es algo que no funciona y puede retrasara la elaboración del duelo. Hay que seguir adelante, aunque no apetezca, pues no todo se puede detener tras la pérdida.

 

Consejos para sobrellevar el duelo en Navidad

Para sobrellevar mejor este doloroso episodio vital, los especialistas aconsejan:

 

  •     Las personas en duelo deben dejar salir la tristeza, y llorar si es preciso, permitiendo que los sentimientos afloren y fluyan con normalidad. Pueden hablar del proceso y de cómo se sienten con familiares y amigos. En ningún caso es conveniente que se hagan los valientes.
  •     Deben dar la oportunidad a amigos y seres queridos de estar a su lado, y pedir ayuda si lo necesitan. El calor de la gente cercana puede reconfortarlos. Así, intensificar las relaciones más importantes para ellos puede convertirse en un gran soporte que los arrope en tan delicados momentos. La tristeza, compartida, pesa menos.
  •     No aislarse durante las Navidades. Si uno no se siente con ganas de festejarla, puede tratar de asistir un rato a las reuniones con los demás, pero no condenarse a la soledad absoluta. Hay familias que crean nuevos rituales y tradiciones, algunas solamente durante la primera Navidad, la más difícil, mientras que otras los incorporan de modo permanente. Hay gente, por ejemplo, que invierte uno o varios días de la Navidad en ayudar a alguien necesitado. El darse a otros, en lugar de enfocarnos en nosotros mismos, puede ser muy sanador, sobre todo si se dedica esa atención a la persona fallecida.
  •     Si uno se ve con ganas de disfrutar de la Navidad, tampoco tiene que sentirse culpable. Las personas que viven la muerte de un ser querido sienten una especie de lealtad hacia ellos y creen que, por el amor que les tuvieron, no pueden permitirse cierto grado de disfrute. Una cosa no está reñida con la otra, según los expertos.
  •     No hay que sentirse obligado a estar alegre solo por complacer a los demás, pues a lo único que va a llevar es a entrar en un conflicto interior.
  •     Tener en cuenta la opinión de los niños, si los hay, e incorporarles a los momentos de recuerdo, lo que les ayudará a asimilar la situación de una manera más rápida y adaptativa. No se puede fingir que todo sigue igual, que no ha pasado nada. Los niños son sensibles y percibirán que la situación ha cambiado. Haciéndoles partícipes, se les da la oportunidad de expresar sus sentimientos y hacer algo por ese ser querido que ya no está.
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Fuente: muysaludable.sanitas.es

 
 
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