(1).jpg)
Llevamos tres semanas con los cipreses a vueltas. No seré yo una fundamentalista, pero tampoco una arboricida. Ni aquello de encadenarse a árboles que no tienen futuro porque están en mal estado, ni aquello de cortarlos porque molestan para hacer la obra que hay en ciernes. Me refiero a los ya famosos cipreses situados en las eras de San Gil, donde el Ayuntamiento va a hacer una obra de rehabilitación ‘estilo rural’ de la zona del antiguo cementerio, para mejorar la seguridad de los autobuses que dan acceso al colegio Simón de Colonia y, a mayores, mejorar ese aparcamiento disuasorio creado allá por 2014 con motivo de Las Edades del Hombre. Del fondo de esa obra, también hablaré, pero primero centrémonos en los ejemplares arbóreos en cuestión. En un primer momento, se aludía a la despedida, motosierra en mano, de una veintena. Ahora, estamos a la espera de acontecimientos. La historia comenzaba con que Urbanismo tenía intención de talar en el proyecto de reforma, pero Medio Ambiente afirmaba no tener constancia de ello. Y, en esas, varios partidos de la oposición han decidido abanderar el cartel de 'no a la tala'. Ahora, estamos, en que Urbanismo no sabe si tala o no, y Medio Ambiente se abre a informar al respecto y hacer un estudio antes de tomar cualquier decisión. Y, mientras tanto, ha pasado desapercibido el argumento de mayor peso, y es que esos dichosos cipreses están protegidos dentro del Plan General de Ordenación Urbana.
Con el futuro en el aire de lo que puede o no suceder a los ya los populares arbolitos, hay varias consecuencias llamativas que deja el culebrón ecologista. La más evidente es que Urbanismo y Medio Ambiente, ni se hablan ni se tratan, pese a compartir edificio. Da la impresión de que sus responsables han optado por tirarse dardos mutuos entre líneas (y no tan entre líneas). Es más, está vez el departamento verde ha negado a sus compañeros (de equipo de gobierno que no de partido), intentándolos dejar a los pies de los caballos, y desvinculándose del polémico asunto. Eso nos lleva a preguntarnos sobre qué secreto hay para que no estalle una relación rota dentro de un ejecutivo, la de Sentir Aranda e Izquierda Unida. Y, con ello, volvemos a lo de siempre, a lo mismo que sujetó el ‘pacto’ en la fallida empresa municipal y en los parques y jardines fuera de contrato. Falta de valentía e intereses económicos, podrían ser algunos de los argumentos.
En cuanto a la obra en cuestión en las eras de San Gil, hay otro dato llamativo. Es una realidad, que se trata de una cuestión que tiene un interés general: garantizar la seguridad de los alumnos que llegan desde los pueblos en transporte escolar, pero también es importante decir que esa parcela donde se va a actuar no es propiedad municipal sino del Arzobispado de Burgos, ya que ahí se situaba el antiguo cementerio. Para hacer la obra, se ha tenido que llegar a un acuerdo de alquiler y pagar a razón de 4.000 euros al año por parte de las arcas municipales. Y la pregunta es por qué no se ha exigido al dueño de la parcela que la acondicione como es debido, o se ha actuado y se le ha pasado la factura. Me reitero en que, aun compartiendo que la obra es necesaria, se crea un precedente para todos aquellos que tienen sus parcelas manga por hombro. No está de más recordar también a la Junta de Castilla y León, ahora que estamos en campaña, que es la responsable de garantizar la seguridad de los escolares, para que lo apunte en la lista de deberes.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||