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Siempre que llega una campaña electoral, entramos en el mismo vórtice. En muchos casos, exactamente idéntico, porque los proyectos se prometen, se incumplen, se vuelven a prometer, se reiteran en el incumplimiento y el bucle empieza de nuevo. Nos prometieron en cuatro o cinco ocasiones un hospital que ahora está a punto de llegar, pero se traduce en veinte años de demora. Nos han jurado y perjurado que la circunvalación Este iba a ser una realidad desde hace más de tres lustros y ni está ni se le espera. El Centro Tecnológico Tomás Pascual llamado a ser un referente nacional, se tradujo en un edificio sin contenido, después de llegar como premio de consolación de una escuela oficial y pública de enología que quedó volando en el limbo de los proyectos incumplidos. Y, así, con la Universidad, con el CyLog, y con tantas y tantas cosas. Eso en el plano regional, que es el que ahora toca (y está de actualidad), con una cita con las urnas a menos de un mes vista. Si lo extrapolamos al terreno nacional, nos han asegurado la vuelta del tren en la oposición y negado en el gobierno, los azules, rojos, naranjas y morados... Algo similar a la Autovía del Duero que, sobre el papel, se ralentiza o acelera si se habla desde el ejecutivo o la bancada de enfrente, legislatura tras legislatura.
Esta introducción a modo de refresco de memoria de las desdichas que hemos sufrido a costa de las promesas que nunca se concretaron, llega tras la vorágine de precampaña que estamos viviendo. Me han llamado especialmente la atención los compromisos del actual presidente de la Junta y candidato del Partido Popular, que se han dirigido a la ampliación del Polígono Industrial Prado Marina para la llegada de nuevas empresas y el apoyo al Puerto Seco que proyecta el Ayuntamiento. Digo que sorprende, porque son iniciativas que no tienen que esperar al 15 de marzo y lo que pase en la próxima legislatura. Ese compromiso llega desde el ejecutivo actual, por lo tanto, no se puede entender cómo no se ha hecho antes si es que tanto interesa. No es la primera vez que se solicitan por parte del tejido empresarial de la localidad, y es una realidad que el Ayuntamiento también lleva tiempo pidiendo que la Administración Regional tienda una mano en esos aspectos que son primordiales para el futuro de la económica, el empleo y el futuro de la ciudad. Por qué dejarlo para el próximo mes de mayo (cuando se conforme gobierno), si se ha podido hacer hoy, el año pasado o incluso mucho antes. La lucha por el voto es la responsable. En cualquier caso, sorprende que ni el Ayuntamiento como institución, ni el tejido empresarial como colectivo, hayan puesto algunos puntos sobre las íes ante esas declaraciones, ya que, a mi entender, tenían argumentos de sobra para rebatirlas y sacar sonrojos. Confiemos en que, por lo menos, guarden esos nuevos compromisos a modo de hemeroteca, para sacarlos a relucir a modo de exigencia o, mínimo, como recordatorio.
En el listado de promesas no hubo ni una palabra de la Universidad, mal augurio. Si no se utiliza como carta en estos momentos, es que ha caído en el más profundo de los ostracismos. Todo esto cuando se ha invertido más de ocho millones en una futura sede, que podría terminar en edificio semifantasma. Ni una palabra tampoco de la circunvalación, en un proyecto cuyo fracaso tenemos (siendo realistas) prácticamente asumido. Lo fiaremos todo al hospital, confiando en que llegue lleno de profesionales.
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