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A punto de conformarse el gobierno en la Junta de Castilla y León, tras el acuerdo alcanzado por el Partido Popular y Vox, es hora de recordar algunos asuntos pendientes, y prometidos en plena campaña electoral. La realidad es que los anuncios resultan poco creíbles si vienen de quienes llevan tiempo gobernando, porque si lo hubiesen querido hacer, ya lo hubieran hecho. Aún así, no está de más ponerlo sobre la mesa para recordar que las palabras no se las lleva el viento cuando se cierran las urnas, y los ciudadanos tenemos memoria para recordarlas. Quizás con pocas esperanzas, pero la dignidad de quienes no olvidan.
La dotación de una mayor superficie de suelo industrial con el impulso a la ampliación del Polígono Industrial Prado Marina fue una de las promesas del presidente para esta nueva legislatura. Se trata de una necesidad primordial para el desarrollo económico y crecimiento de la ciudad. La Administración a través de Planes Regionales de Ámbito Territorial tiene la capacidad de acelerar los trámites, también incluso con otras fórmulas más rápidas. Hemos visto cómo se desarrollan esos planes en lugares como Medina del Campo, un centro industrial y logístico importante en la provincia de Valladolid. Aquí, parece que no ha interesado demasiado echar una mano, a pesar de que ayuda se ha pedido. Habrá que esperar para comprobar si, ahora, se cumplen las promesas o se sigue mirando hacia otro lado. Si pasa lo segundo, se nos volverá a plantear la duda de si es porque no compartimos colores y están muy cerca las elecciones municipales (a menos de un año), y no interesa. Por aquello de piensa mal y acertarás.
La segunda promesa a los empresarios que se congregaban aquel día de febrero en el centro Tomás Pascual se centró en contribuir al impulso del Puerto Seco en Aranda. Algo que sonó estilo tómbola porque no detalló cual sería el papel de la Administración Regional y disertó sobre si apoyar el del Ayuntamiento o hacer uno directamente. En definitiva, no se escuchó nada creíble, pero, ahora que el tema del puerto seco está de nuevo de actualidad porque ha salido a licitación por segunda vez con algunas variaciones que pretenden ser más atractivas para las empresas, puede ser un buen momento para que la Junta ponga su granito de arena (léase con cierto tono irónico). Lo hizo, por ejemplo, financiando el 86% del de Salamanca. ¿Por qué aquí no?
El tercer asunto que prometió sí llegará en esta legislatura, después de tanta espera. Hablo del final del nuevo hospital comarcal, cuyas obras van viento en popa. Con una infraestructura moderna y de vanguardia solo nos queda verlo también cubierto de todas las especialidades en marcha, un edificio bonito y nuevo no es suficiente. De lo no se habló en este momento, y que tenemos pocas esperanzas (o ninguna) es en la llegada de la Universidad. La UBU dispone, pero la Junta tiene la última palabra. Si hay dinero, hay estudios. Se empieza a denotar la desesperación evidente en el ámbito municipal porque, quizás, han fiado demasiado a ese proyecto. Tanto como ocho millones de euros. Como ya dije una vez, quizás es mejor hay buscar otras alternativas, aunque no sean universitarias, que empezar a encomendarnos a que todo valga. La universidad privada está bien, yo fui a una, pero esa ya está en marcha y anunciada por el Centro Educativo de San Gabriel. En la gestión, mejor temple, que arrebato.
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