Apuntémonos bien lo que se está diciendo sobre la reapertura del Directo, en los últimos meses, para luego recordarlo cuanto los vientos cambien y ya no interese o venda tanto. La realidad es que, después de casi dos décadas de muerte agónica de una línea ferroviaria, de promesas incumplidas, de portazos, y cuentos chinos, es necesario ponerlo todo en cuarentena. De repente, vuelve la historia de siempre, quien no gobierna el país, se pone a hablar de las bondades de una línea y, conociendo los antecedentes, no sabemos si pensar que es un respaldo real, o es que ahora interesa. La Junta y la Comunidad de Madrid sacan pecho por este tema, organizan jornadas, hacen estudios, y colocan a la infraestructura como imprescindible, en estos momentos, cuando hay un gobierno nacional de otras siglas. Esperemos que ese ímpetu y ese actual interés continúen cuando lleguen al ejecutivo (si las urnas así lo deciden) sus compañeros de color. No hay que olvidar que en el ejecutivo regional (llevamos cuatro décadas con la misma tendencia) ha habido momentos, varios, donde se ha podido presionar (a los suyos) cuando tenían las funciones de Fomento, y nunca se ha vislumbrado una posible esperanza de vida. Por lo tanto, habrá que esperar para discernir si es que por fin han visto la luz, o por el contrario solo es un poco de viento a favor de la campaña electoral continua en la que vivimos inmersos. En cualquier caso, si solo es estrategia se está jugando con la esperanza de muchas personas (y empresas). Especialmente, ese grupo que, ha sabido sobrevivir al agotamiento al que se nos han sometido a la sociedad con un cierre agónico, y siguen en primera línea haciendo que la causa no se olvide. El tiempo lo dirá, y podemos empezar las apuestas.
Y ahora, en la página municipal, tras una semana de penitencia y reflexión, llega el momento de la verdad. La restructuración del equipo de gobierno y la mengua a siete concejales que tendrán que repartirse la carga de gobierno. Es una cifra que parece escasa cuando una mayoría absoluta se fija en once, pero en un Ayuntamiento tan fragmentado como el de Aranda, haciendo memoria, está no será la primera vez que se dé una situación de estas características. En el año 2015, el Partido Popular, liderado en aquel entonces por Raquel González, sobrevivió todo el mandado municipal con siete representantes. En aquel momento, no había concejales liberados, todos afirmaban estar sobrecargados, y no se recuerda una gestión deslumbrante. Eso sí, se logró reeditar el gobierno por parte de los populares, aunque perdieron las elecciones, alcanzando la salvación con los votos de Ciudadanos y Vox que actuaron de comodín.
Quizás, más allá del número de personas que conformen el gobierno, el secreto está, en la mayoría de las ocasiones, en saber encontrar los apoyos necesarios para los temas de interés general o de pleno. Está complicado, porque a las puertas de mayo, que marcará que solo queda un año para las elecciones, los posicionamientos se enconan (más aún, sí). En cualquier caso, tienen los presupuestos de este año aprobados, la RPT que hay que terminar de rematar con los convenios, y cierto camino abierto en ese sentido. Pero, por siempre hay un pero, muchos proyectos colgando de un hilo, cuyo futuro está por determinar. Esperemos acontecimientos…