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Parque Inmobiliario

Consejos para ahorrar en calefacción

Busquemos el calor, pero también la economía

08/01/2018 10:28 | DR
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Hoy queremos hacernos eco de los consejos que Houzz nos da para poder ahorrar en calefacción en nuestro hogar. Y es que alrededor de la mitad del gasto energético de una vivienda proviene de la calefacción. Elegir el sistema más adecuado es importante, pero también lo es conocer otros factores que pueden ayudar a optimizar el consumo sin ceder en comodidad. Aislamiento, mantenimiento, sistemas eficientes… todos ellos son aspectos que hay que tener en cuenta para lograr que en los meses de temperaturas más bajas podamos disfrutar de una vivienda confortable y acogedora sin que se resienta el bolsillo. A continuación te contamos algunos trucos y hábitos interesantes al respecto.

 

Nada como un buen aislamiento

Es fundamental para reducir el consumo en calefacción y, al mismo tiempo, para incrementar la sensación de confort. Por esa razón, antes de poner en marcha otras medidas que ayuden a aumentar la eficiencia térmica de la casa es preciso asegurarse de que no existen fugas de temperatura. Con una vivienda correctamente aislada, puede reducirse hasta en un 50% el gasto en energía, ya sea en calefacción en invierno o en refrigeración en los meses de verano.

 

Empieza por realizar una inspección y, en el caso de que sea necesario, una rehabilitación en aquellos edificios que tengan más de 20 años. Se trata de una operación que se amortiza, gracias al ahorro en energía, en un plazo de entre 5 y 7 años. Algunas medidas propias de las casas pasivas, como aprovechar al máximo la radiación solar y cerrar de forma estanca toda la vivienda al caer el sol para conservar el calor acumulado, tampoco están de más.

 

Mantenimiento preventivo

Una vez asegurado un correcto aislamiento, conviene que un técnico revise la instalación de la calefacción antes de su puesta en marcha para, de este modo, asegurarnos de que funcionará a pleno rendimiento durante la temporada invernal. No obstante, hay algunas medidas sencillas que pueden llevarse a cabo muy fácilmente si el sistema de calefacción es de radiadores. La primera es purgarlos para evitar que quede aire en el circuito y revisar bien el funcionamiento de las válvulas. Tampoco está de más limpiar periódicamente los radiadores para evitar que la suciedad aumente el tiempo de calentamiento y, sobre todo, no taparlos para aprovechar todo el calor que emiten.

 

Emplaza bien los radiadores

Acertar con el lugar de los radiadores es esencial para optimizar la calefacción. En este sentido, aprovechar las posibles corrientes permitirá distribuir más fácilmente el calor, de modo que ubicarlos bajo las ventanas es una buena opción. En caso de instalarlos en nichos, la colocación de paneles reflectantes tras ellos –que con esta ubicación se disimulan mejor– permite retener mejor el calor, en particular si se trata de radiadores situados en paredes que por el otro lado dan al exterior.

 

Temperaturas razonables

Elevar la temperatura más allá de lo aconsejable dispara la factura energética. Por eso, es importante incorporar dispositivos como termostatos y controladores, que permiten adecuar la calefacción a cada momento teniendo en cuenta las horas del día, la temperatura exterior o los hábitos de los usuarios. Los modelos más recientes llegan incluso a alcanzar la clasificación energética A+ para la calefacción, son fáciles de instalar y permiten lograr ahorros de hasta un 30% respecto a los dispositivos convencionales.

 

Los equipos de última generación incorporan prestaciones para que el usuario programe a qué hora y qué días debe encenderse o apagarse la calefacción. En combinación con sistemas domóticos adicionales, pueden ser controlados a distancia mediante una aplicación en el teléfono móvil o el ordenador. El uso de esa programación flexible genera también un ahorro en la factura de la calefacción.

 

Sistemas de calefacción

En cuanto a qué tipo elegir, los más recomendables son: las calderas de condensación, las bombas de calor y el suelo radiante. El primer sistema ofrece un rendimiento de hasta el 109% gracias a que se recupera parte del calor que se pierde en forma de vapor de agua, lo que permite consumir hasta una tercera parte menos de gas que otros modelos.

Sin embargo, de todos los sistemas de calefacción, la bomba de calor es la que menos energía consume, ya que la extrae directamente del aire. De hecho, en zonas de climas suaves en los que la diferencia entre la temperatura exterior y la interior ronda los 10º, ofrecen un rendimiento de cuatro unidades de energía por cada una consumida.

 

Por último, el sistema radiante ofrece dos grandes ventajas: por un lado, evita la necesidad de instalar elementos vistos como los radiadores, de manera que no es estéticamente invasivo; y por otro, como las tuberías transmiten el calor al suelo de forma uniforme, éste permanece en la parte inferior de la estancia, que es donde las personas lo perciben.

 

 
 
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