¿Es mi hijo miope?

La genética y el estilo de vida influyen en su aparición

02/03/2023 7:47 | DR
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Mi hijo se queja de que ve mal la pizarra, se acerca mucho a la pantalla de la televisión y entrecierra los ojos cuando la ve, le lloran o se le enrojecen los ojos, tiene malos resultados en el colegio... puede que lo que le esté pasando a nuestro pequeño es que sea miope. La miopía es un defecto refractivo causado, entre otras cosas, por el exceso de curvatura en la córnea o el cristalino, que hace que la luz se enfoque delante de la retina y no sobre ella, lo que provoca que se vean los objetos lejanos borrosos. Una patología que sufren muchos menores, y es que, según datos que maneja www.generaloptica.es, líderes en el cuidado de la salud visual y auditiva, uno de cada cuatro niños españoles son miopes, una cifra que va aumentando año tras año. Existen varios tipos de miopía infantil:

 

Miopía hereditaria y/o congénita

La miopía tiene un componente hereditario, de hecho, si ambos progenitores son miopes, sus hijos tienen un 50 % de probabilidades de ser miopes también. Incluso, hay niños que pueden nacer con dioptrías directamente, pero los síntomas suelen aparecer desde los 3 o 4 años y necesitar llevar gafas ya a esa edad.

 

Miopía adquirida

Este tipo de miopía suele aparecer cuando los niños van a la escuela, es decir, a partir de los 5 años y hasta los 10 años. En este caso, suelen ser varios los factores que influyen en su aparición, como una mala iluminación en las aulas, la distancia a la que esté la pizarra o una mala postura a la hora de hacer los deberes o de leer. Además, pasar mucho tiempo con la vista enfocada a las pantallas no ayuda en absoluto.

 

Detectar la miopía en los niños es algo fundamental y en esto tienen que intervenir tanto los padres como los profesores y estar atentos a los primeros síntomas, ya que, un diagnóstico precoz no solo ayudará a frenar el aumento de dioptrías y mejorará sustancialmente la vida de los pequeños, sino que, además, contribuirá a que sus notas en el colegio no empeoren. Y es que, la miopía puede ser la causante de tres de cada diez fracasos escolares. Es difícil que un niño verbalice que no ve bien, por ello, hay que estar atentos a los siguientes síntomas:

 

- Cuando lee necesita acercarse mucho a los libros o a las pantallas de los móviles y tablets. También se acerca mucho cuando escribe.

- Se rasca los ojos, parpadea mucho, le lloran o se le enrojecen.

- Entorna los ojos para leer algo que está alejado, o cuando ve la televisión se acerca mucho para verla bien.

- Guiña un ojo cuando trata de ver algo a distancia.

- Tiene malos resultados en la escuela y no sigue el ritmo del resto de los alumnos, especialmente en lectura.

- Cuando realiza actividades en las que hay que utilizar mucho la vista padece cansancio visual.

- No distingue a personas conocidas cuando están a cierta distancia.

- Se queja de que no ve bien.

- En ocasiones sufre dolores de cabeza.

 

Si se detecta alguno de estos síntomas es muy importante llevar al niño a un óptico-optometrista para que pueda realizarle un examen. En cualquier caso, y aunque no hayamos detectado nada sospechoso, los ópticos expertos de General Óptica recomiendan una primera revisión infantil a los 3 años, otra a los 5 o 6, antes de empezar su primera escuela y una vez al año hasta que acabe la escuela secundaria.

En caso de que nuestro óptico de confianza establezca que nuestro hijo tiene miopía, lo más conveniente es decantarse por un uno de los métodos para controlar la miopía infantil teniendo en cuenta las necesidades del pequeño o pequeña y su estilo de vida. General Óptica recomienda los siguientes:

 

Gafas

El primer método y uno de los que recientemente ha empezado a utilizarse para controlar o frenar el avance la miopía infantil son las gafas con lentes especiales para el control de miopía. Estas lentes desenfocan en la retina la imagen de la periferia. De esta manera se frena el crecimiento del ojo y, por consiguiente, la miopía.

 

Lentillas

La segunda herramienta es el uso de lentillas especiales de control de miopía. Se basan en el mismo principio que el de las lentes especiales para gafas, es decir, desenfocar la imagen periférica para frenar en lo posible el crecimiento del ojo. Este método tiene, frente a las gafas, la ventaja de que da más libertad de movimiento al niño durante el día, sobre todo si va a realizar deporte o actividades físicas, siempre que no sean acuáticas.

 

Ortoqueratología u orto-k

Y, por último, el método más revolucionario y extremadamente eficaz para frenar o controlar la miopía infantil es la ortoqueratología u Orto-k. Se trata de un tratamiento ocular que utiliza unas lentes de contacto especialmente diseñadas para remodelar la córnea de manera suave y progresiva y que los niños utilizarán mientras duermen. De esta forma consiguen reducir de manera temporal la cantidad de dioptrías y corregir el error refractivo durante todo el día siguiente sin necesidad de que el niño lleve gafas o lentillas. Son un método muy eficaz para frenar el avance de la miopía ya que se utilizan en una etapa en la que el ojo del niño todavía está en desarrollo. Además, es el único método compatible con los deportes acuáticos.

 

En cualquier caso, la pregunta que muchos padres de hacen es ¿se puede prevenir la miopía en los niños? Pues la respuesta es que sí, incluso en el caso de la miopía hereditaria se puede minimizar su impacto o su crecimiento. Los ópticos expertos de General Óptica nos dan una serie de consejos para que nuestros hijos tengan una buena salud visual:

 

1. Pasar más tiempo al aire libre

Que los niños jueguen en la calle, en el jardín o en un parque les ayuda a mejorar su visión a distancia.

 

2. Limitar el uso de pantallas tales como ordenadores, tablets o teléfonos móviles.

No solo es conveniente que los niños utilicen estos aparatos un tiempo determinado y fijarles unos horarios, además, hay que hacer pequeños descansos de manera regular que permitan al ojo relajarse y recuperarse del esfuerzo realizado. Un buen truco es aplicar la regla 20-20-20 que consiste en descansar la vista cada 20 minutos, mirando a una distancia de 20 metros en el horizonte, durante al menos 20 segundos. Además, es necesario que los pequeños tengan una buena postura y mantengan la distancia correcta cuando las utilicen.

 

3. Tener una buena iluminación

Para una buena salud visual de nuestros hijos es importante que en casa contemos con una iluminación ambiental adecuada. Lo más recomendable es que haya suficiente luz natural, especialmente donde los niños leen o hacen los deberes y si tenemos que recurrir a la luz artificial, esta debe ser lo más similar posible a la luz natural evitando los reflejos y los contrastes excesivos.

 

4. Llevar una alimentación saludable y realizar ejercicio

Los más pequeños de la casa deben de tener una dieta variada, rica en pescados, verduras y frutas y con alimentos que contengan antioxidantes, Omega 3 y vitaminas A, C, E. Huir de los ultraprocesados y hacer ejercicio diario.

 

 

 
 
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