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Pautas de retraso del lenguaje

Suele afectar más a la expresión que a la comprensión, aunque hay casos que se ven afectadas ambas

11/12/2018 14:07 | Verónica Minguito, logopeda del Centro Policlínico Aranda
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¿Qué es el retraso del lenguaje expresivo y/o mixto?

Es un retraso en la aparición del lenguaje, en relación a la edad cronológica y comparándolo con niños de su edad. Suele afectar más a la expresión que a la comprensión, aunque hay casos que se ven afectadas ambas.

Los niños que lo presentan emiten producciones lingüísticas por debajo de su edad cronológica sin ninguna causa aparente, por eso es necesario descartar posibles causas desde deficiencias auditivas, otitis repetidas o problemas neurológicos.Estos niños que presentan dificultades en el desarrollo del lenguaje puede ser que tengan dificultad en la articulación de su habla ( fonológia), en la estructuración de su lenguaje (morfosintaxis), en el empleo del vocabulario (léxico) o en el uso del lenguaje (pragmática). Dependiendo del grado y de las áreas que estén afectadas el retraso será en mayor o menor grado.

Cuando el problema está centrado en la articulación hablamos de retraso del habla. En el caso que el niño presenta dificultades generales en la comunicación se habla de retraso del lenguaje.

 

Evolución del lenguaje

A nivel evolutivo, la evolución de lenguaje sin dificultades sigue las siguientes pautas:

De 0 a 12 meses: Etapa preparatoria del lenguaje. Llanto o gritos diferenciados. Balbuceos y sonidos silábicos.

Entre los 12 meses a 18 meses: Aparecen las primeras emisiones de palabras aisladas.

Entre los 18 y los 24 meses: Aparecen las primeras combinaciones de palabras con 2 palabras. A esta edad entiende órdenes sencillas y las cumple. Adquieren un dominio del vocabulario familiar.

Entre los 24 y los 30 meses: Aparecen producciones de 3 palabras con aproximación a oraciones simples. Inicio de preguntas sencillas.

A partir de los 30 meses: Los niños ya producen frases que siguen la estructura sujeto, verbo y complemento. Expresan deseos.

 

“Si tu hijo no dice ninguna palabra a los 15 meses es necesario consultar con el logopeda”

 

Signos de alarma

Si antes de los dos años:

  • No muestrea interés por los sonidos o no responde girándose a su nombre.
  • No hay contacto visual ni interés por las personas. No aparece sonrisa social.
  • A los 6 meses no existen balbuceos.
  • No emplea gestos ni señala para comunicarse.
  • No recurre al adulto ante una necesidad.
  • No imita o intenta repetir palabras.

Si a los dos años:

  • Vocabulario pobre.
  • Se expresa con palabras aisladas.
  • No se entienden sus emisiones.

 

Si a los 3 años:

  • No aparecen frases.
  • No hay juego interactivo.
  • Su discurso es pobre o ausente.

 

Orientaciones para los padres

“Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un especialista, con el logopeda. Una pequeña dificultad que no se solventa a tiempo hará que el desarrollo del lenguaje se dé con mayor dificultad y con retraso”, explica la logopeda del Centro Policlínico Aranda Verónica Minguito, incidiendo en que c n una estimulación adecuada y acorde a su edad hará que el lenguaje se desarrolle con normalidad y acorde a la edad cronológica del niño.

“Los niños, desde edades muy tempranas, son conscientes de su relación con los demás y de cómo se comunican. Si existen dificultades en la comunicación, los niños pueden volverse más retraídos o evitar estas situaciones, aumentando esas pequeñas dificultades”, señala la profesional.

 

Pautas a seguir

  • Dar tiempo al niño para que se exprese por sí mismo. Evitar que otros niños o adultos hablen y contesten en su lugar.
  • Partir siempre del nivel lingüístico del niño poniéndole tareas que pueda realizar.
  • Utilizar gestos que apoyen las palabras, para ayudar al niño a una mejor comprensión cuando comience a hablar.
  • Evitar la sobreprotección y fomentar la autonomía. Cuantas más cosas realice el niño por sí mismo, más cosas será capaz de hacer.
  • Ayudar al niño a asociar las palabras con objetos, figuras y acciones.
  • Ampliar las oraciones telegráficas expresadas por el niño, añadiendo la palabra o palabras que faltan al tiempo que se repite la frase.
  • Respetar los turnos de conversación en la familia.
  • Leer al niño cuentos en voz alta con frecuencia. Jugar a decir el nombre de objetos del entorno.
  • Al hablar con el niño situarse de frente, de forma que pueda vernos los ojos y la boca.
  • Motivar al niño para que se interese por la comunicación. Hay que motivarle a que hable aunque no lo haga bien, sin corregirle.
  • Los adultos somos modelo del lenguaje, por eso es imprescindible hablar claro y despacio.
  • Emplear oraciones sencillas y fáciles de entender.
  • Llevar al niño a lugares que sirvan de estimulo para su comunicación (circo, zoológico...).
  • Recompensar los esfuerzos lingüísticos verbalmente diciéndole “¡muy bien!” ¡“Qué bien lo dices!” para potenciar la motivación.

 

 “ Siguen existiendo muchos pediatras y médicos que aconsejan esperar a las familias para ver si aparecen el lenguaje de forma natural. Como logopeda especialista en edades tempranas, aconsejaría no esperar demasiado tiempo. Si el lenguaje aparece con retraso respecto a la edad cronológica, cuanto mayor sea el desfase mayores las dificultades. Es mejor solucionar algo a tiempo que esperar a que el problema sea mayor”, termina diciendo la logopeda.

 

Verónica Minguito, logopeda del Centro Policlínico Aranda

 
 
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