Sergio Calleja Muñoz : "estoy convencido de que las ideas y las palabras pueden cambiar el mundo"

Acaba de ser nominado en la lista de los mejores profesores de España

16/12/2018 8:08 | Begoña Cisneros

Sergio Calleja Muñoz es arandino y acaba de cumplir los 40 años. Licenciado en Filología Hispánica y filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Ciencias Religiosas por la Universidad de Teología de Granada, es profesor en el colegio Marista de Segovia donde comenzó a trabajar hace 16 años recién terminada la Universidad. Actualmente es profesor de filosofía y literatura en Secundaria y Bachillerato y ha sido uno de los diez nominados el mejor profesor de España. Hablamos con él este domingo.

-Cuéntanos algo de ti…

-Estudié en Aranda de Duero la EGB, en el Colegio Claret. De allí guardo un gran cariño de profesores y compañeros. Vivía con mis padres y mis dos hermanos en el barrio de Santa Catalina ¡Cuántas veces he hecho el recorrido desde casa hasta el colegio por Cantaburros! Cuando terminé octavo de EGB decidí ir a Segovia a seguir estudiando. Al terminar los estudios universitarios volví a trabajar a Segovia.

-¿Qué tal se vive en este otro punto de Castilla?

-Desde el primer día me he sentido muy querido en Segovia. Es aquí donde vivo, donde he formado mi familia y donde soy feliz, pero no olvido mis orígenes. Presumo mucho de Aranda de Duero, de su gente, sus tradiciones. Es mi raíz y sé que gran parte de lo hoy soy se lo debo a mis padres, mis hermanos y mi niñez de Aranda. Me casé en Segovia con Clara, madrileña, y tenemos tres hijos Gabriela, Clara y Juan. Aunque no vamos mucho a Aranda siempre que podemos nos escapamos a ver a la familia y a los amigos. He transmitido la pasión por Aranda a mis hijos y les gusta mucho ir. Las fiestas no las perdonamos.

-¿Qué supone para ti contar ya con este premio, porque sólo la nominación es un premio, no?

-El premio Educa Abanca al mejor docente de España es un orgullo, una alegría. Estoy muy ilusionado, contento y con un gran sentido de la responsabilidad. Lo más bonito de este premio es que fui nominado por mis alumnos y exalumnos y para mí, sin duda, este fue el premio. Que te premien por lo que haces cada día, por lo que te ilusiona y apasiona es un lujo. Me siento muy afortunado. La organización, una vez que han baremado los méritos que he entregado, ha considerado que esté entre los diez finalistas y esto ya ha sido otro premio. Se han tenido en cuenta las acciones innovadores que llevo a cabo en el aula, la educación en valores que llevo a cabo en el aula, la presencia en las redes sociales, la formación continua de reciclaje, la formación que imparto a profesores…

-¿Y si al final te conviertes en el mejor “profe” de España?

-Creo que decir “el mejor docente de España” es mucho decir. Conozco a muchos colegas profesores igual o mejores que yo. No consiste en ser el mejor sino en ser mejor cada día. Creo profundamente en la educación, creo en los adolescentes, en todas sus capacidades. Creo firmemente que ellos van a cambiar el mundo. Después de 16 años sigo entrando en las aulas con la misma ilusión con la que entré el primer día. Este es el premio. Todo lo que aprendo es mucho más de lo que enseño.

--Quisiste ser torero, quisiste ser misionero… Al final ¿esto es mejor?

-Sin duda alguna ser profesor es mi vocación. Durante muchos años discerní mi vocación como cualquier adolescente y joven. La primera vez que me enfrenté a una clase supe que ese era mi sitio, que este era el lugar que quería ocupar en el mundo. Mi objetivo de cada día no es ser mejor profesional, sino ser mejor persona. El mérito no es solo mío. La estructura marista, mis compañeros del claustro, toda la gente con la que he compartido el camino y tanto me ha enseñado, mi familia que siempre ha creído en mí y me ha dejado crecer en libertad, mis alumnos… el premio es de todos.

-¿Qué hay que hacer para ser un buen profesor?

-Mirar al alumno con fe. A los jóvenes y adolescentes no les gusta estudiar, pero sí aprender. El profesor debe ser inspirador para ellos, debe creer en ellos y ellos mismos, por sí solos, van a conseguir todo lo que se propongan. El alumno tiene que sentir que los contenidos que tiene que aprender sirven para algo, para ser más feliz, para ser mejor. Cuando un alumno percibe que lo que “tiene” que aprender no le sirve para nada pierde su motivación.  Un buen profesor tiene que ser un buen comunicador. Los jóvenes viven en un mundo audiovisual brutal y por eso los videos de youtube y las pizarras digitales ya no es algo impactante para ellos. Yo apuesto por la palabra sincera, certera, verdadera… y creo que esto los que les mueve y conmueve. Tienen un sexto sentido para diferenciar muy bien lo que es de verdad y lo que es postureo. El profesor tiene que comunicar verdad. Y querer a los alumnos. Cuando te quieren aprenden. Un alumno no valora al profesor porque sabe mucho, valora al profesor porque es referente en su vida. El profesor tiene que ser respetado pero no por su “poder” y por miedo al castigo, sino por admiración. No consiste en infundir temor al alumno sino respeto.

-¿Es tan importante la figura del profesor para un estudiante?

-En mi blog hace poco escribí sobre los profesores como influencers. Estoy dando muchas vueltas a esto últimamente y ahora prefiero hablar de referente. Un influencer es pasajero, impacta su forma de vestir, su forma de hablar, su marca… Se convierte en un éxito pero luego se olvida. Un referente, sin embargo, perdura porque ha conseguido que algo cambie en ti. Por eso ahora me gusta decir que el profesor debe ser un referente para el alumno, no por lo que sabe sino por lo que es. Lo que quiero que mis alumnos recuerden de mí no es que yo les enseñé quién era Platón o quién escribió La Odisea (Sé que esto se les va olvidar) sino que digan tú me enseñaste a ser mejor persona y más feliz.

- Y el humor, ¿debe estar presente en las clases?

-Sin duda hay que tener sentido del humor. En los ámbitos academicistas se ha cometido el error de confundir el sentido del humor con la falta de seriedad. En la clase hay que reírse, y esto no quiere decir no ser serios. Con humor se aprende mucho, el humor es cosa de inteligentes. En mis clases nos reímos, discutimos, nos perdonamos, nos enfadamos, aplaudimos, aprendemos, nos frustramos, celebramos éxitos… esto es crecer y así es la vida y el aula no puede ser ajena a la realidad de la vida.

-¿Es mejor la educación de ahora que la de antes?

-Oigo muchas veces expresiones del tipo “antes la educación era mejor”, “antes los chicos sabían más cosas”, “a su edad yo me sabía la lista de los reyes Godos de memoria”…. esta actitud de añoranza por el pasado no me gusta, porque creo que no nos deja crecer. La educación ha cambiado y tiene que cambiar más, vivimos tiempos de incertidumbre. Si una persona lleva el coche a un taller mecánico y el mecánico usa las mismas herramientas que hace 30 años todos diremos que ese taller no está actualizado y no puede arreglar los problemas que tiene su nuevo vehículo. Nadie pone en duda que es un “mal taller” que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Pues lo mismo pasa con la educación. No podemos educar como educábamos hace 30 años. Ha cambiado la sociedad, han cambiado los trabajos, ha cambiado la forma de vivir con las nuevas tecnologías. Nuestro deber es educar a niños, jóvenes y adolescentes para el Siglo XXI y es evidente que las “herramientas” de hace 30años no sirven. No es peor la educación hoy que hace unos años, debe cambiar, ¡tiene que cambiar!  Esto lo han entendido muchos profesores que se dejan la piel por innovar en su aula, por actualizar el conocimiento, por diseñar proyectos y actividades válidos para el alumno de hoy… los que parecen que no lo entienden son los que hacen las leyes. En el artículo de mi blog ‘Querido inspector este año tampoco me dará tiempo a terminar el temario…’  hablo de esto. A veces lo que la ley pide que enseñe está muy lejos de la realidad y los intereses del alumno.

 

-¿Se nota diferencia entre los alumnos de cuando empezaste a los de ahora?

-Es otra de las retahílas que no soporto “Los alumnos de antes eran mejores que los de antes”“cada año las promociones son peores”, “ antes se respetaba al profesor”… de nuevo es una actitud que se complace en la queja y no deja crecer. No me vale. Claro que los alumnos han cambiado ¡ha cambiado el mundo! pero eso no los convierte en peores. Yo creo que los jóvenes de hoy tienen muchas más posibilidades de las que tuve yo y muchas más de las que tuvieron mis padres. Son privilegiados. Hablan idiomas, viajan más, tienen acceso a la información en un clic… pero interesa decir que estos jóvenes de hoy en día solo hacen que mirar al móvil, que solo juegan a la play, solo piensan en ellos mismos, son insolidarios, no respetan a nadie… no estoy de acuerdo. Siempre he pensado que si damos poder a un millenial para que piense, si creemos y confiamos en él, puede cambiar el mundo.

-¿Ayudan a educar las nuevas tecnologías y las redes sociales?

-Nadie sabe lo que no se le ha enseñado. Las redes sociales y las nuevas tecnologías son un hecho, forman parte de nuestro mundo y demonizarlas no lleva a ningún sitio. Nuestra tarea y ya no solo como profesores, sino como padres, en¡s enseñar a los niños, a los jóvenes y adolescentes a usar las redes sociales (los adultos tampoco sabemos usarlas cuidado. No me hagas hablar de los grupos de wasap de padres). Las redes sociales bien empleadas son una herramienta muy valiosa pero hay que enseñar a usarlas. Yo llevo a cabo varios proyectos en el aula con redes sociales que nos tienen que servir para mostrar lo que somos, lo que creemos, lo que defendemos y no para ocultarnos, ni para insultar bajo el anonimato.

-Dices que eres un apasionado de la enseñanza y de callejear. ¿Por dónde te gusta callejear?

- Por el bello Barrio de San Juan donde tienen mis padres la casa; por la Virgen de la Viñas, uno de los sitios donde mi madre me enseñó a rezar; por la plaza de toros, porque toda mi familia somos aficionados a la tauromaquia y por los bares…. Callejeando aprendemos. Así que, nos vemos en Navidad callejeando por Aranda.