El albergue o la obra de El Escorial

La instalación lleva cerrado ocho años y el coste de arreglo se ha disparado

04/03/2019 7:40 | SUSANA GUTIÉRREZ

Han pasado más de ocho años desde que cerrara sus puertas. Parece increíble que con el servicio que prestaba y la demanda que hay de habitaciones en Aranda, el albergue juvenil esté a la cola de las prioridades municipales. El otro día, por error, la aprobación del reglamento de uso de la instalación aparecía en el orden del día del pleno. Se rectificó dejándolo fuera y eso me ha llevado a plantearme hacer historia.

Desde noviembre de 2010 el albergue no funciona, está cerrado. Mientras, colectivos como Art de Troya para Sonorama Ribera, la Arandina C.F para sus diversas actividades de deporte juvenil, el propio Consistorio para programas de intercambio juvenil o incluso ubicación de los participantes, por ejemplo, del Certamen Internacional de bandas; demandan este tipo de instalación. También los jóvenes y los usuarios que optan por esta modalidad de alojamiento.

Llevamos varios años diciendo que casi está terminado, que antes de cada verano se va a abrir, poniendo plazos, aunque finalmente éstos nunca se cumplen. La apertura, lógicamente, tras más de ocho años, cada vez está más cerca, pero este equipo de gobierno dirá adiós al mandato municipal en mayo y la instalación no estará en funcionamiento. Eterno y caro, ya que además, el coste global de la reforma se ha disparado.

En marzo de 2015, tras más de cuatro años cerrado y olvidado, se optó por realizar los arreglos a través de talleres de empleo, dos en concreto, que se prolongaron por la friolera de 18 meses. El Ayuntamiento empleó 430.000 euros para financiar estos talleres que, además de realizar los arreglos, formaron en esas labores a 20 personas y se contrató a tres trabajadores como monitores, también con aportación del Ecyl (El 80% de los sueldos). Tras 18 meses de obras, no se llegó a culminar todo el trabajado marcado. Lo cierto es que los alumnos-trabajadores están aprendiendo y, como es lógico, no se les puede exigir ni esperar los mismos resultados que una empresa profesional. La obra se quedó al 70%.  A partir de ahí, se han empleado alrededor de 90.000 euros vinculados a partidas de remanentes y presupuestos para los últimos retoques de carpintería, mobiliario, etc. Llama la atención que la valoración que se hizo en su día, cuando se cerró, cifraba la inversión necesaria en 160.000 euros, finalmente, el coste se ha disparado probablemente a más del doble.

Y esto no queda aquí… Todavía está pendiente aprobar el reglamento de funcionamiento, sacar adelante el pliego de condiciones para que una empresa lo gestione y poder hacer que esa propuesta sea interesante para alguna entidad privada que vea viabilidad económica. Saldrá a concurso por un periodo de cuatro años y la empresa adjudicataria no tendrá que pagar canon económico anual. Pero, por el contrario, estará obligada a hacer una serie de inversiones por valor de 34.800 euros. Por lo tanto, antes de abrir las puertas y empezar a ganar dinero tendrá que desembolsar esa cantidad, algo que puede suponer un escollo. En el pliego se especifica la obligatoriedad de comprar 90 colchones, otras tantas almohadas y mantas, además de los estores de las habitaciones y otros detalles de decoración

El albergue cuenta con 86 plazas, con varias habitaciones dobles con baño y otras múltiples. El precio de las mismas está fijado, ya que lo marca la Junta de Castilla y León debido a que se encuentra en la Red Regional. Por lo tanto, el atractivo a nivel empresarial se centrará en la explotación de la cafetería restaurante y terraza. Tal y como va la cosa, parece que viviremos otro verano, otro Sonorama, otras fiestas con el albergue cerrado, pero como no hablamos de una calle o una obra de relumbrón, parece que no importa de cara a las medallas políticas.