La espera…

Los contactos entre los partidos políticos para formar gobierno dejan abierta la incertidumbre de cara a la investidura

03/06/2019 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Quedan doce días para el 15 de junio y hay nervios e incertidumbre. Los partidos se juegan mucho y, hay quien lo disimula mejor y quien peor, pero la tensión está ahí. Es más, todo apunta a que hasta bien entrada la próxima semana, no se sabrá nada sobre el futuro color de la corporación arandina. Los números, como por otra parte ya estamos acostumbrados en Aranda, han dejado el futuro en el aire y de aquí a la toma de posesión de la corporación municipal se tendrá que perfilar si la futura alcaldesa será Mar Alcalde o Raquel González.

Más allá del ámbito municipal, en el seno del Partido Popular también se abre una guerra que se extiende a la comarca. Su tradicional feudo se ha evaporado. Hasta ahora, en el reparto de los tres diputados provinciales de zona, dos eran para el PP y uno para el PSOE. Los malos resultados han dado un vuelco a la situación y los socialistas se hacen con dos diputados y los populares se van a quedar con uno. Y es ahí donde empieza la batalla, de momento soterrada, pero que será evidente según pasen los días. El presidente comarcal, Ángel Guerra, eterno diputado provincial, si la política siguiera la lógica (cosa que no pasa casi nunca), debiera asumir sus malos resultados y retirarse de la pugna. Más aún, cuando de todos es conocido que desde hace lustros no vive ni tan siquiera en la Ribera del Duero y su presencia en la candidatura de Oquillas debe de ser porque algún día pasó por allí. Lejos de asumir esa derrota, Guerra ha pasado la última semana, más tiempo que nunca en Aranda, pidiendo los avales a alcaldes y representantes para conservar su silla en la Diputación. Por otro lado, el todavía diputado, David Colinas, también busca seguir en el cargo. En este caso, con la baza de haber recuperado de nuevo la Alcaldía de Roa, el pueblo más importante de la Ribera de los que dependen del ente provincial. Colinas quiere hace valer esa victoria para conservar su puesto. Por si todo esto fuera poco, la alcaldesa en funciones, Raquel González, también ha trasmitido al partido su deseo de poder convertirse en diputada. Parece ser que no tiene todas consigo de poder sacar adelante un tripartito a la andaluza, sumando por la derecha, y de esta manera se quiere garantizar su supervivencia en la profesión política. Estos son tres casos, a los que se podrían sumar otros pretendientes, que siempre han querido ser diputados, pero que con el panorama actual se les torna casi imposible, como pudiera ser el alcalde de Gumiel de Izán, Jesús Briones. En Burgos de momento, les han dicho a los alcaldes que todos quietos, ya que también habrá que esperar a ver lo que sucede con el poder en la Diputación, que como en Aranda, Burgos y Castilla y León depende de por quién se decante Ciudadanos.

Todos pensamos que lo que suceda en Castilla y León, lo que decida Ciudadanos, marcará el devenir de muchas cosas, quizás no todas, pero si definirá una tendencia. Da lástima ver cómo se está tratando a nuestra región y sus habitantes, en algunas esferas políticas del panorama nacional.  Se ha llegado a hablar de trueque para llegar a un acuerdo en Madrid, haciendo ver que somos una comunidad de segunda o tercera. Para definir el futuro de los castellanos y leoneses se alude a temas lejanos como la aplicación del artículo 155 y el problema catalán. De verdad, me pregunto si los políticos se piensan que esa es nuestra prioridad en un territorio donde tenemos problemas para acudir a un especialista médico, una sanidad de tercera división, una imparable despoblación, falta de infraestructuras e incluso carencia de cosas tan básicas como el acceso a las nuevas tecnologías en el medio rural... Los castellanos y leoneses merecemos que se hable y se defiendan nuestros verdaderos problemas.