Los ‘salvadores' de la España Vaciada

Responsables políticos hablan de la importancia de la lucha contra la despoblación, tras años sin hacer nada al respecto

22/07/2019 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

En algún momento dado, el mundo político ha debido ver un filón promocional en la lucha contra la despoblación y la puesta en valor de la España Vaciada. Lo digo porque ahora, responsables de partidos que durante años han ostentado los gobiernos nacional y autonómicos se han hecho adalides de esta cruzada. Lo hemos escuchado de forma reiterada durante el Curso Prensa y Poder que se ha celebrado la pasada semana en el colegio de San Gabriel. La verdad es que, en esta ocasión, probablemente porque en el tiempo de preparación del programa se vivía la incertidumbre de las elecciones generales, autonómicas y locales, solo ha habido políticos de un signo, representantes del Partido Popular. Todos ellos con cargos importantes, algunos en el pasado, como la ex vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría; la exministra de Agricultura, Isabel García Tejerina; la exministra de Trabajo, Fátima Báñez y la exconsejera de Agricultura de la Junta de Castilla y León, Milagros Marcos. También el nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco que tuvo el mal gesto de no querer hacer declaraciones ni contestar a preguntas de los medios de comunicación en lo que era su primer acto como responsable del ejecutivo autonómico, algo que pone en duda la regeneración y transparencia que pregona. Pues bien, todos ellos han tenido responsabilidades importantes como para poner freno al éxodo que está dejando vaciada a gran parte de España. Una despoblación que afecta también a nuestra comarca de la Ribera del Duero. Se habla de la necesidad de mejorar la Sanidad, la Educación, las conexiones por carretera, el transporte público, las nuevas tecnologías… Por lo menos, parece que se han dado cuenta de que ese leitmotiv que han vendido, repitiendo de forma reiterada desde hace años esa historia de que los habitantes del medio rural tienen las mismas oportunidades y servicios que los de la gran ciudad, no engaña a nadie.

Quizás lo que tenían que hacer todos los representantes que residen en las grandes ciudades, es vivir durante varios meses en un pueblo pequeño. Allí podrán comprobar cómo se convierte en una auténtica aventura tener una empresa abierta o crearla,  en lugares donde no hay prácticamente cobertura telefónica y la conexión a Internet es muy precaria, como mal menor, y en numerosos casos es nula. Que se lo digan, por ejemplo, a un organismo tan potente como la Ruta del Vino Ribera del Duero que se vio obligado a dar rienda suelta a la imaginación y tener la habilidad de crear un dispositivo propio para que los enoturistas pudieran tener la información a pesar de la falta de nuevas tecnologías.

Con una residencia de una temporada en una pequeña población podrían conocer en primera persona lo que es ir al consultorio médico y encontrarlo cerrado y, a partir de ahí, tener que desplazarse hasta el centro de salud o al hospital de referencia transitando por una red de carreteras tercermundista. Eso cuando se cuenta con vehículo propio, porque las comunicaciones a través del servicio de autobús son un autentico acto de fe. Ver con sus propios ojos que los padres con niños no quieran vivir no en el medio rural porque no hay medios ni servicios y que las personas mayores se tienen que ir por lo mismo. Unos mesecitos de duro invierno en un pequeño pueblo de Castilla, (no vale dos días en verano, en mitad de las fiestas) sería imprescindible para que los responsables públicos sepan de lo que hablan cuando aluden a la despoblación o a la España Vaciada. Mientras tanto, las palabras se quedan en eso, palabras. Lo más surrealista es que quieran aparecer como los salvadores, personas que han tenido poder y durante años han mirado hacia otro lado.