Todos los veranos la misma historia

Desde el año 2003, la época estival se ve protagonizada por las artimañas de Victoriano del Río y las concesiones del Ayuntamiento

29/07/2019 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Cada mes de julio, desde el año 2003, la misma historia. En diversas modalidades, con distintas versiones, pero siempre da que hablar de forma negativa. Cada año un incumplimiento, una artimaña o una estrategia y siempre a favor de empresa y en contra de los intereses de los ciudadanos. Hablo del propietario de la plaza de toros, Victoriano del Río y de lo que llevamos viviendo desde hace 16 años, por un contrato que nació mal hecho y que, durante todos estos años, los diferentes equipos de gobierno han sido incapaces de hacerlo cumplir. Han ido soltando cuerda a favor del dueño del coso taurino y haciéndole todo más fácil, a pesar de que éste, en ningún caso, ha cumplido ni una pequeña parte de lo prometido y firmado.

No ha pagado por los terrenos, adeuda el IBI de varios ejercicios, no ha cumplido el proyecto de obra, ni las normas de seguridad; tampoco ha realizado las mejoras marcadas como las piscinas o el gimnasio, en ningún caso ha cedido al Ayuntamiento los 12 días gratuitos de uso, la mayor parte de los años no ha presentado los carteles a tiempo y los ha realizado saltándose a la torera lo acordado. Esos son solo algunos ejemplos de lo que ha sucedido en este tiempo y que 16 años después todavía seguimos igual o peor. Comenzamos con las licencias provisionales por no haber finalizado la obra y lo que iba a ser por un año, en 2004, se convirtieron en ocho. Todas ellas ilegales y tumbadas en el juzgado. Luego llegó la licencia de apertura en el año 2014, con nocturnidad y minoría. Todavía está en el aire y va a ser un juez, en breve, quien determine si es válida o no. En poco tiempo, tendrán que prestar declaración en el juzgado la alcaldesa y los tres concejales que dieron el permiso, los representantes de la empresa, los técnicos que realizaron los informes contrarios y también los concejales que decidieron no entrar en ese juego por sus dudas sobre la legalidad.

Esto es simplemente un resumen muy resumido, necesitaría un libro entero para dar cuenta de todo el proceso. Pero estas líneas sí que nos dan una idea de lo que ha sido este culebrón que toma su momento de máxima audiencia en los meses de verano. Con todo este panorama, el Ayuntamiento sigue sin tomarse en serio la importancia de la situación. Y ahora, sin que el dueño del coso ni tan siquiera lo haya pedido, el Consistorio le manda un escrito donde le anima a que escoja entre tres posibilidades para la feria taurina. Lo más llamativo es que en una de esas propuestas se le abre la posibilidad de incumplir el contrato firmado, sólo para este año 2019.  Lo más surrealista de todo, es que ni tan siquiera lo ha pedido Victoriano del Río, han sido unos cuantos representantes de algunas peñas quienes se lo han exigido al Ayuntamiento y éste ha entrado al trapo. Alguien se lo quiere poner en bandeja, está claro.

Con esa misiva parece que es el Consistorio quien está encantado con que se varíe el contrato y que se sustituya la corrida de toros del martes por una charlotada, para trasladarla al segundo domingo. Se puede generar un precedente muy peligroso. Todo ello, de momento, sin informes, porque lo que se viene a decir por parte del equipo de gobierno es que lo primero es conocer la postura del empresario para no hacer trabajar a los técnicos para nada. En cualquier caso, de forma extraoficial, algunos defienden que la cosa está prácticamente hecha. En cuanto a la petición popular, me cuesta entender que se convierte en una lucha prioritaria el que haya toros el domingo final de las fiestas, en lugar del martes. Algo que parece de baja importancia en una ciudad con una sanidad tocada de muerte, sin tren, sin autovía y con muchas otras necesidades.

Por cierto, el pasado martes se celebraba la vista sobre el recurso presentado por la empresa Toros Ricor en contra de la ejecución del aval por incumplimientos en la feria taurina de 2017. Justo por el mismo motivo del que se habla ahora. Parece que la cosa pinta mal porque el aval se ejecutó tarde. Si esto se concreta, y se pierde, esperemos que se depuren responsabilidades técnicas o políticas de porqué ha sucedido, cuando se alertó por activa y por pasiva desde diversos sectores sobre que se estaba tardando demasiado en ejecutar esos 14.000 euros. En resumen y para terminar, acudiré a una frase sabía y es que “lo malo no es tropezar, sino encariñarse con la piedra”.