La vida es aquello que pasa...

Sonorama estrena con éxito su nueva sede que aporta espacio y comodidad a los asistentes

12/08/2019 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Es muy difícil salir a nivel nacional por noticias positivas, ser protagonista de todos los informativos en el prime time y que el nombre de Aranda suene y lo haga por cosas buenas. Eso es así. Y eso pasa con Sonorama Ribera. Sé que lo que voy a escribir no le va a gustar a todo el mundo, ahí está  lo bonito de la libertad de expresión y pensamiento. Estamos hartos de contar los sinsabores de la vida municipal, de la mala gestión, de la maltrecha sanidad, de la falta de infraestructuras, del olvido de la España Vaciada… Comprobar lo que un grupo de arandinos ha conseguido tras 22 años de intenso trabajo, es motivo para estar orgullosos o, por lo menos, la que escribe lo está. Acabamos de vivir un gran Sonorama y la nueva sede ha supuesto, sin ninguna duda, un gran salto de calidad para el festival y para los asistentes, con mayor amplitud y comodidad. Hemos podido, además, vivir un momento único, con la vuelta de Nacho Cano que nos ha hecho revivir a muchos, parte de nuestra adolescencia. Pero no me voy a centrar en la crónica musical que me ha tenido ocupada en los últimos días, sino en algo más allá y es en la sensación que el festival se valora más fuera que en casa.

Cada persona somos un mundo, y cada cual lógicamente tenemos nuestras prioridades, faltaría más. Nunca llueve a gusto de todos y menos a la hora de repartir los fondos públicos en los diversos proyectos o iniciativas. Pero la verdad es que existe mucha demagogia a la hora de decir que debido a que se hacen unos proyectos, hay otros que se quedan en el tintero. Además, de que hay muchos temas que tristemente no salen adelante o se frustran no por falta de dinero, sino fruto de la mala gestión. En los últimos tiempos, la inversión por parte del Ayuntamiento de un millón de euros en la nueva sede y la subvención municipal al festival, ha dado mucho que hablar y no para bien. Como que fuera una cosa única. Las arcas municipales y los impuestos de los ciudadanos sufragan muchos proyectos y, ni todos gustan a todo el mundo, ni todos benefician al ciudadano general. Los impuestos sufragan ayudas para la Arandina CF y hay a muchos contribuyentes que no les interesa el fútbol para nada, hay dinero para el balonmano y también hay personas que en su vida han pisado el pabellón Príncipe de Asturias para presenciar un partido. El Ayuntamiento se ha gastado 400.000 euros en reparar unas pistas de atletismo y las utiliza una parte minoritaria de la población o se quiere gastar un pastón en cubrir un rocódromo que ni se ha estrenado. Hay contribuyentes que no tienen hijos y están aportando con sus impuestos parte de los 250.000 euros que cuesta cada guardería al año. A lo que voy es que nada tiene que ver el millón de euros de la obra del picón con que haya otras carencias en otros aspectos. La vida presupuestaria está dividida en secciones y no se puede vincular una guardería con el picón, algo que ha estado presente en muchos foros. Eso es demagogia, y nada buena, además.

Respecto a la presencia de festivaleros en la zona centro, evidentemente entre miles de personas pueden existir garbanzos negros, que desde la propia organización se han encargado de afear insistiendo en intentar evitar la suciedad, las pistolas de agua, los orines… Con miles de personas en las calles todo se multiplica y más a esos niveles de asistencia… En cualquier caso, también podemos presenciar, a lo largo del año, cómo quedan las vías después de una verbena o cuando finaliza el mercadillo semanal, por poner ejemplos. Ha vuelto a ser un gran Sonorama que ha dejará una repercusión económica de ocho millones de euros en la ciudad y más de diez de repercusión mediática. Entiendo que no a todo el mundo le tiene que gustar, pero lo que es incuestionable es que no hay más que darse una vuelta por la prensa nacional, regional y local para saber lo que significa para Aranda