De vuelta

Empieza un nuevo curso con un Fiduero que ha sonado a lo de siempre y unas fiestas con un cartel musical de viejas glorias

09/09/2019 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

En la mayor parte de los lugares, hoy de alguna manera comenzaría el nuevo curso, esa época de propósitos o despropósitos, ese momento de poner el reloj a cero y empezara a contar una nueva etapa. En Aranda es un poco diferente, tenemos todavía el impás de las fiestas patronales, pero es tiempo de ponerse las pilas. Tras un periodo de desconexión vacacional, al retornar, una de mis primeras pruebas fue estrenar al volante la nueva Avenida de Burgos. Esa sensación de ir mentalmente cruzando los dedos para no encontrar a nadie en sentido contrario y esa especie de respiro al superar el trayecto entre la iglesia y la calle Pedro Sanz Abad sin ningún vehículo por el otro carril. Desde el Ayuntamiento pueden hablar de los metros que hay, que se cuenta con más espacio que antes, sacar pecho y, sobre todo, no asumir una realidad. La de que el diseño es una auténtica chapuza, que los coches transitan por mitad de la calzada, por muchas flechas indicativas que se hayan puesto en el suelo, por la sensación de que te vas a tragar alguno de los vehículos aparcados a ambos lados de la carretera. Las obras llegan mal, tarde y todavía queda la segunda parte, la zona de la calle Moratín. De qué sirven la multas que dicen que se le van a imponer a la empresa de, por ahora, 90.000 euros, si eso no salva ni de lejos las consecuencias que van a sufrir los ciudadanos. En Moratín, ha habido problemas con los rebajes de vados, con la información sobre los aparcamientos, los accesos a los vehículos, la tardanza, que una carreta de obra retire vehículos mal aparcados o que campe a sus anchas en dirección contraria. Y todavía nos queda ver el resultado, otro motivo para cruzar los dedos y apelar a la suerte.

Desde la distancia me enteré también de cuál es la programación musical para las próximas fiestas de Aranda. Al estar en la década de los cuarenta, afortunadamente conozco el nombre de los grupos que conforman el programa, creo que no pueden decir lo mismo generaciones más juveniles. La verdad es que la oferta está marcada por viejas glorias, ahora casi en el olvido y algunas de ellas que rozaron la fama solo con alguna canción. Como la de Aquí no hay playa, de Los Refrescos, en la que se nombra a Tierno Galván, Leguina o Barranco, para que nos pongamos en situación de los años que han pasado. Creo que muchos políticos en el pecado tienen la penitencia. Algo así le ha pasado al concejal de Festejos, que ha tenido que elaborar esa programación con el paupérrimo presupuesto que como concejal de Hacienda le dejaba a su antecesora. Cosas de la vida.En cualquier caso, soy de la opinión de que se debiera apostar por la calidad en lugar de la cantidad. ¿Para que hacer cuatro o cinco conciertos de medio pelo cuando se puede hacer uno con un artista de máximo nivel? Pero claro esa es una opinión y parece que ven más popular traer muchas cosas, aunque estás sean de tercera división. Las programaciones festivas, de alguna manera, también deben de ser un reclamo para que vengan personas de fuera y eso solo lo puedes hacer con una oferta de calidad. 

Y el preámbulo de las fiestas patronales viene como siempre marcado por la feria de la Ribera. Caminando por el recinto ferial este fin de semana, conociendo la oferta de este año, me encontré el mismo Fiduero de siempre. El mismo de hace 20 años o más, con unos discursos políticos con exactamente las mismas reivindicaciones de las últimas décadas… Cuando se habla con muchos de los presentes, en el ambiente está es sensación, que se expresa en privado y que muchos no se atreven a decirlo en público, de que a nadie gusta el formato, pero nadie saca el sufiente valor para cambiarlo o suprimirlo. ¿Quién le pone el cascabel al gato?