
Las peores fiestas de la historia, un corta y pega de hace veinte años, cada vez se va más la gente, no hay imaginación ni innovación, o esto hay que cambiarlo… Esas son algunas de las impresiones que se escuchan por la calle, si se pregunta por un balance o por las sensaciones de estos nueve últimos días de fiestas patronales. Es una idea generalizada al máximo y hacía mucho tiempo que no veía tanto consenso a la hora de valorar una programación. Pues bien, esta realidad que nos ha llegado a todos, supongo que se habrá escuchado por parte de los que nos gobiernan, que son los responsables de este decrépito programa. El Ayuntamiento, desde luego, debe hacer autocrítica y someterse a un examen de conciencia para empezar a poner solución a algo que no se puede maquillar de ninguna manera. Se escudarán, seguro, en el tiempo, en la lluvia, para no asumir su responsabilidad; pero o empiezan a pensar, a escuchar a los colectivos y a aceptar públicamente que no lo han hecho bien, o incluso esto puede ir a peor, aunque ahora sea difícil de imaginar. Otra de las posibilidades es que se diga que es complicado organizar unas fiestas al haber tenido unas elecciones de por medio, pero es necesario recordar que gobiernan, casi los mismos, desde hace más de ocho años.
Ni una pizca de innovación, escasa calidad, ausencia de plan B ante las previsiones meteorológicas. No hay nada en el programa que atraiga a personas que lleguen de fuera, ni ninguna presencia mediática fuera de los medios de Aranda, a parte de la que pasa por caja. Sin conciertos atractivos de primera línea, tampoco demasiado interés en las tardes de toros, ni actos que llamen la atención. Se nota, además, una falta de interés a la hora de potenciar las tradiciones como la bajada de las peñas; de la subida, ni hablamos porque casi ya no queda rastro de lo que era o iniciativa para fomentar la fiesta subterránea. El formato tradicional está demostrado que está agotado, son unas fiestas que se han quedado obsoletas, es patente desde hace tiempo. Es necesario dar un giro importante en todos los sentidos, pero para ello hay que asumirlo y encararlo de frente. Si quieren seguir defendiendo lo indefendible, como está pasando en casi todo, mal futuro nos espera.
Paritorio
Y como no ganamos para disgustos, durante estos días festivos, también el Sacyl ha remitido una notificación al hospital de los Santos Reyes informando de que, ante la falta de especialistas en Ginecología, el paritorio se cerrará los fines de semana, cuando no habrá tampoco guardia de estos facultativos. De momento, no se ha asumido esta orden y, en principio, el hospital ha desobedecido la misma. Era algo que se venía anunciando por parte de los profesionales, después de que los especialistas hayan ido abandonando el Santos Reyes. La plantilla marca seis ginecólogos, que han llegado hasta siete en algunos momentos, pero ahora mismo solo hay tres especialistas. Al no poder asumir esta carga de trabajo, la Administración decide cerrar el paritorio los fines de semana y obligar a las embarazadas a desplazarse 80 kilómetros a Burgos para dar a luz. Parece que en la Ribera solo se podrán poner de parto los días laborables. Y esto puede ir a peor, porque desde el ámbito sanitario se mantiene que si se cierra el paritorio también los pediatras irán abandonado el hospital arandino.
Desde el departamento de ginecología se pide públicamente que el Sacyl aplique inmediatamente el decreto de movilidad forzosa de profesionales para poder contar con nuevas contrataciones. De momento, se ha mandado una nota de prensa, pero observando como funcionan las cosas, o se deciden a tomar medidas más contundentes como las llevadas a cabo en su día por los profesionales de Urgencias, o será difícil que se nos tome en cuenta, visto lo visto.