El bucle

Los presupuestos ya no sorprenden y repiten proyectos que no se lograron ejecutar con anterioridad

13/01/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Voy a comenzar con una pregunta: ¿Cuáles son los proyectos prioritarios para incluir en las inversiones de los presupuestos municipales de Aranda? Esa es la cuestión del millón. Seguro que cada uno de nosotros tendría su propio listado en forma de pirámide, de lo imprescindible a lo deseable. Pena que ya los presupuestos no sorprendan, ni emocionen, ni alberguen esperanzas más allá de lo previsible. Más dramático es que han entrado en un bucle, apareciendo de forma reiterada los mismos proyectos. Lo que se va a presupuestar para este año, es prácticamente lo mismo que ya estaba previsto para el pasado, pero que no se ha hecho.

Se mantiene desde el Ayuntamiento que las inversiones, este año, estarán copadas por la reforma de la Avenida Castilla que se llevará casi dos millones. Da la sensación de que se ha arreglado esa calle ya no sé cuántas veces, desde que se diseñara el proyecto. Se ha anunciado, se ha diseñado, se ha presentado, se ha representado, se ha querido presupuestar y no se ha podido, se ha presupuestado y no se ha ejecutado… Lo último, los 700.000 euros que se contemplaron en los presupuestos de 2019 y que ahí se quedaron en el limbo de las inversiones, esperando a un futuro mejor.

El siguiente tema estrella de las cifras municipales es la contratación del proyecto y dirección de obra para la rehabilitación de los Jardines de Don Diego. Más de lo mismo. Se incluyó en los remanentes con una dotación de 200.000 euros y, desde el primer momento, pareció que era más un postureo que una realidad. Se veía que no se iba a llegar a tiempo y no se llegó. Es más, solo el 38% del millón y medio de euros de remanentes se ha llegado a ejecutar a tiempo. Por ejemplo, se han quedado por el camino asuntos como el arreglo de calles y aceras, las reparaciones del carril peatonal a Sinovas, la redacción del proyecto del carril bici a La Calabaza, el asfaltado de la Calle Toledo, el proyecto para el paso peatonal entre El Montecillo y el parque General Gutiérrez, o el de la segunda fase de la Avenida de Burgos. Esos son solo algunos ejemplos. Ahora habrá que averiguar si han quedado solo en el camino u olvidados para siempre como pasó con el proyecto de rehabilitación de la calle Santo Domingo y aledañas, que se encuentran en una situación vergonzosa. Costó en su día 80.000 euros, pero ahora duerme el sueño de los justos, al fondo de un cajón en alguna dependencia municipal.

El tercer proyecto que se anuncia para los presupuestos es la remodelación de los accesos y puertas El Montecillo y los polideportivos Príncipe de Asturias Chelva. Argumentan que para adecuar estas instalaciones a los planes de autoprotección y evacuación de las mismas. Eso es lo que hay y, a partir de ahí, surge evidentemente el debate de las prioridades que no se tienen en cuenta. Una fundamental de la que se lleva hablando 20 años es la ronda interna con el tercer puente urbano. Tampoco ahora hay ningún guiño, parece. Es verdad que son muchos millones de euros, pero en algún momento habrá que empezar. Arreglos en los barrios son otros de los aspectos por los que clama la población. También mejoras en la iluminación, en el mobiliario; un auditorio cultural en condiciones, parques infantiles que den respuesta a los más pequeños, un centro juvenil ofrecer el ocio que buscan los adolescentes. Y muchos más… Se aceptan propuestas…

Y no quiero terminar este artículo sin hablar de otros aspectos presupuestados y que están paralizados sin que nadie dé una explicación seria y real de porqué es así y cómo y cuándo se va a solucionar. El 28 de noviembre de 2018 publiqué una información en la que se hablaba de la adjudicación de las obras de la comisaría de Policía Local a una empresa arandina por un montante de 963.712 euros. Según marcaba el contrato, si se seguían los plazos previstos, el nuevo centro policial tendría que estar terminado a finales del año 2019. Pues bien, la obra lleva paralizada y creando musgo, desde principios del mes de junio. Ahora, los mejores pronósticos, esperan que se pueda ocupar antes de que termine 2020. Se habla de un cambio en el proyecto, una mejora para incluir el sótano y ganar comodidad y metros cuadrados. De ahí surgen precios contradictorios y ocho meses, de momento, de espera. El proyecto, desde antes de adjudicarse, generó mucha controversia. Se decía que nacía pequeño y que había demasiada prisa en adjudicarlo para que las obras estuvieran bien adelantadas, que se viera el esqueleto, en plena campaña electoral. Una vez que pasamos por las urnas, comenzaron los problemas. El cuento de nunca acabar.