Será por promesas

2022 es la nueva fecha para el comienzo de las obras de la circunvalación, una vía que no solventará los problemas de los conductores urbanos

20/01/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Las obras de la circunvalación comenzarán en 2022. Ese es el nuevo plazo, la nueva promesa que hemos escuchado esta semana por parte de la Junta de Castilla y León. Haciendo memoria, recuerdo que esas obras ya se anunciaron como inminentes en el año 2010. En concreto, cuando se procedía a cortar la cinta de inauguración del primer tramo, el de la zona Norte que une la carretera de Salas con la Carretera de Sinovas y desemboca en la antigua N-1. Queda pendiente el trazado Este, el más costoso, ya que es necesario construir un puente que cruce los ríos. Desde aquella inauguración, hace una década, hemos tenido que escuchar promesas de todo tipo. Observar cómo un estudio informativo se adjudicó con un plazo de ejecución de 24 meses, demasiado abultado, para que, después, la empresa contratada quebró poco tiempo antes de expirar el mismo. Se comenzó de nuevo y a partir de ahí retrasos, debates sobre el trazado, conexiones primero con la N-122 luego con la Variante de la Autovía del Duero… Vemos que, una década después, seguimos con la subasta de pronósticos y ahora nos dicen que las maquinas entrarán a trabajar dentro de dos años. La infraestructura se calcula que tendrá una inversión de 13 millones de euros y, lo más dramático es que no solventará de forma eficiente el día a día de los arandinos.

Todos sabemos que el gran problema del tráfico en Aranda se centra en falta de conexión entre el barrio de Santa Catalina con la zona del Polígono y Allendeduero. Pero ese percance no se solventará con la circunvalación de la que estamos hablando, ya que tendrá una longitud de 5,8 kilómetros. ¿Alguien va a realizar casi seis kilómetros para ir de Santa Catalina al Polígono? Parece complicado. Esta situación es consecuencia de aquellos que nos gobernaron entre los años 2003-2007 y que alejaron el trazado, afirmando que si no se iba a impedir el crecimiento de la ciudad. Defendían que para mejorar la fluidez de tráfico ya se construiría una ronda interna. Fue, entonces, cuando se pagó aquel plan estratégico que decía, a la carta, que Aranda llegaría en una década a tener 50.000 habitantes. Ese tiempo ha pasado de largo y seguimos rondando los 35.000 y cruzando los dedos. Apostaron por la M-40 antes de tener hecha la M-30. Por eso, nos encontramos que esa futura circulación que financiará la Junta de Castilla y León llegue cuando llegue, no dará respuesta a las necesidades.

Lo que se hace imprescindible es esa ronda interna, pero el Ayuntamiento de Aranda afirma no tener capacidad económica para hacer frente a esa infraestructura millonaria, se calcula en alrededor de 8 millones de euros, con puentes que crucen el Arandilla y el Duero. De momento, ni tan siquiera se ha diseñado el proyecto. El caos del tráfico en la ciudad está causado por la falta de esa conexión y no hay solución que se vislumbre. El consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez Quiñones se reunía el pasado viernes con los portavoces municipales para hablar, mayormente, de la circunvalación y de los accesos al futuro hospital comarcal con la construcción de un vía y una rotonda. Allí se le planteó la necesidad de contar con el apoyo de la Junta para acometer el proyecto de la ronda interna, pero el consejero contestó que no había partida para ese tipo de proyectos y se abrió a la posibilidad de buscar algún apoyo para la redacción del proyecto.

Me atrevo a pronosticar que las obras no empezarán en 2022, pero también hay que tener bien claro que la prioridad tiene que ser la ronda interna. Tristemente ni tan siquiera aparece reflejada en el borrador de los presupuestos una partida simbólica, ni hay movimientos para buscar apoyos públicos o privados, ni aparecen en propósitos o deseos para este nuevo año.

Por otra parte, los plazos del futuro nuevo hospital comarcal han vuelto también a dar que hablar esta semana. Dice el procurador de Ciudadanos, José Ignacio Delgado, que la infraestructura sanitaria va a cumplir los tiempos marcados. Sinceramente, yo ya me he perdido en qué promesa concreta de plazo estamos actualmente, porque si se hubiera cumplido la primera hoja de ruta, el centro tenía que haber estado en funcionamiento como tarde en el año en el que vivimos, 2020. Es verdad que entra dentro de lo normal en un concurso público con estas dimensiones económicas que las empresas que quedan fuera de la lucha por redactar el proyecto presenten un recurso. Eso está dentro de lo previsible. Pero más allá de esto, como moraleja, es mejor evitar las palabra plazos, porque con estos antecedentes, carecen de cualquier credibilidad.