Las mudanzas

La Casa de la Juventud, el edificio del Molino, la comisaría… Las incógnitas de los edificios municipales

27/01/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

El Ayuntamiento no tiene un listado definitivo de qué inmuebles, locales y edificios son de su propiedad. La elaboración de un inventario de bienes se adjudicó en agosto de 2015 por un precio de 39.900 euros. Ahora, casi un lustro después, la empresa hizo su trabajo, pero el Consistorio sigue sin tener terminado el mismo. Como todo aquello que carece de justificación, la explicación que se da, o que se daba porque ya parece que todos lo hemos olvidado, es que está pendiente de informes. Ese planteamiento quiero que me sirva a modo de introducción para abordar algunos aspectos de inmuebles municipales. Dispersos, en proceso de construcción, en obras o cerrados, parece que no hay una hoja de ruta muy clara.

Empecemos por el albergue, que lleva una década sin abrir sus puertas. En marzo de 2015, tras más de cuatro años cerrado y olvidado, se optó por realizar los arreglos a través de talleres de empleo, dos en concreto, que se prolongaron por la friolera de 18 meses. A mayores tuvieron que hacerse varias obras más, a cuenta gotas. Llama la atención que la valoración que se hizo en su día, cuando se cerró, cifraba la inversión necesaria en 160.000 euros, Finalmente, el coste se ha disparado a bastante más del doble. Como cada año, se promete que estará abierto para verano, pero han pasado diez veranos y nada. Otro ejemplo está en el bar del parque de La Huerta. Se cerró hace tres años, incluso se precintó por la Junta de Castilla y León al incumplir algunas normativas eléctricas. El establecimiento tuvo un desprendimiento del falso techo y necesita una reforma. Hace más de un año se elaboró una memoria valorada para conocer las necesidades y el coste económico. Pero la partida de momento no la hemos visto consignada y todo apunta a que los incondicionales de este establecimiento, tendrán que conformase un año más sin tomar un refrigerio a la ribera del río Arandilla.

Nuestra próxima parada, el edificio de la Banca Pecho. Defienden que encara la recta final de las obras, pero cuando se adjudicó la construcción en noviembre de 2018 iba a tener un plazo de ejecución de nueve meses y medio. Algo que no se ha cumplido y que, además, no se ha hecho nada para intentar retirar con anterioridad esa grúa que tantos percances crea. Sobre la nueva comisaría de policía hablé ya recientemente, nueve meses con las obras paralizadas y sin estrés. Más inmuebles, el edificio de El Molino donde dicen que se mudará la Casa de la Juventud. Desde que se tomara la decisión en 2017, iba a ser algo inminente. Entonces, porque corría prisa ya que, a propuesta de Ciudadanos, se iba a dejar el local de los CEAS de Agustina de Aragón, tras años pagando más de 3.000 euros al mes de alquiler. Por aquel entonces, los servicios sociales se iban a trasladar a la Casa de la Juventud y el departamento de los jóvenes al Molino. Se hablaba de optimización. Finalmente, se cambió de optimización, el Ayuntamiento compró es local por cerca de 230.000 euros y las obras en El Molino han ido por capítulos y a trompicones. Del Centro de Arte Joven, que es el almacén anexo, ya ni hablamos, porque hay que cambiar su calificación en el futuro Plan General.

Lo que, desde luego, no queda claro con todos estos ejemplos es aquello de la optimización y la reducción de gastos.  El departamento económico y el archivo se mudarán a la Banca Pecho, dejarán la casa Consistorial y la segunda planta de obras. ¿Qué pasará con la actual Casa de la Juventud? y ¿Qué sucederá con el edificio de los Maestros donde se encuentra la Policía local?  De momento, no hay respuesta. Capítulo aparte merece el edificio central del Ayuntamiento que presta una imagen más semejante a los antiguos capítulos de ‘Cuéntame’ y que se proyecta la imagen de la ciudad ya que alberga todos los actos protocolarios. Y se ha dejado para el final, cuestión de prioridades.

Quizás fuera necesario un plan para la eficiencia del uso de los edificios y locales, ordenar las propiedades, conocer claramente cuáles son y así se podrían también ahorrar ciertos gastos porque los datos del presupuesto no son muy halagüeños respecto al futuros. La ciudad sólo va a disponer de 1,8 millones de euros para destinar en inversiones, por la carga del capítulo de personal, de gasto corriente y de convenios y subvenciones.