En Casita

Todos tenemos que poner de nuestra parte. Concienciación y paciencia.

16/03/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ (Artículo de Opinión)

Domingo noche, después de 48 horas en casa, me pongo a escribir estas líneas, con una sensación más que extraña. Para un animal social, muy social, tremendamente social, es una situación nueva y complicada, aunque muy necesaria, no hay que tomárselo en broma. Todavía no doy crédito, tras ver ayer cómo la policía tuvo que levantar la terraza y obligar a cerrar a algún bar concreto, o recordar a las personas que solo se puede salir a lo necesario e individualmente. No sé puede caminar, hacer deporte o salir en cuchipandi. Son casos contados, pero los hay, y es algo que se escapa al intelecto.

Ya ha habido bastante inconsciencia como para que a estas alturas todavía no nos hayamos dado cuenta. Cuando llegó todo el desembarco de estudiantes, niños y familias que salieron el martes y miércoles de Madrid en masa a la Ribera, en un acto de irresponsabilidad que ha dado ya sus frutos en algunos municipios. Sí hay varios positivos al respecto, que llevan a los pueblos a una situación complicada con gente mayor vulnerable al virus, y zonas rurales sin casi recursos sanitarios ni comunicaciones. Los pueblos hicieron incluso un llamamiento el viernes para que la gente no se desplazara si no era por causa de urgente necesidad, pero ya era tarde. A eso hay que sumar, aislamientos que no se han seguido y algunas imprudencias a mayores.

La comunidad y el propio hospital ya han hecho público que no tienen suficientes equipos de protección individual y que nuestros profesionales se la están jugando, literalmente. La realidad es que en la fase en la que estamos no se puede hablar de un número de casos concreto. Desde el sábado, solo se hace la prueba a personal sanitario o pacientes con síntomas graves, al paciente leve se le remite a casa con paracetamol para pasar un aislamiento de 14 días. Esos casos se denominan sospechosos. Es necesario insistir en que es muy importante no colapsar los centros sanitarios y optar por llamar al teléfono 900 222 000. En la mayoría de los casos, los síntomas son molestos, pero no graves y hay que pasarlo en casa, poniendo las precauciones necesarias.

Entre las incidencias más graves en Aranda, hay dos pacientes remitidos a Burgos, un hombre de 75 años y una mujer de 40 con una patología previa respiratoria. Una residencia de la tercera edad mantiene en aislamiento a 20 mayores con síntomas leves después de un primer positivo al que se ha unido otros dos. El hospital habla de diez casos. Hay  más, ya que están los casos sospechosos, aquellos a los que no se ha hecho la prueba. A eso hay que unir los focos en al menos dos municipios ribereños provocados por visitantes.

En resumen, la cosa está complicada, hay pocos medios, los profesionales se están volcando, intentemos contribuir, seamos responsables. Ya habrá tiempo de resarcirse.