El TSJCyL considera inocente a un joven al que la Audiencia provincial condenó a 8 años de prisión

Fue acusado de abuso sexual a una menor y el tribunal advierte errores en el primer juicio

24/03/2020 19:02 | Begoña Cisneros

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León revoca la sentencia dictada por la Audiencia provincial que condenaba el pasado mes de noviembre a un joven a ocho años de prisión por abuso sexual a una menor de Aranda de Duero. Una decisión, del TSJCyL, que se toma estimando el recurso presentado por la defensa del joven y que lleva a absolverle finalmente.

 La razón de esta variación en el fallo del TSJCyL con respecto al que emitió la Audiencia Provincial viene dada a que el tribunal ha advertido un error a la hora de practicar la prueba en el primer juicio y no acepta el relato de los hechos de la primera sentencia porque entiende que lo ocurrido no fue tal y como se señalaba. Una vez modificado el relato el resultado ha sido el fallo de considerar al acusado inocente.

Los hechos que denunció la madre de la menor tras ver una conversación a través del instagram de su hija se remontan a las fiestas de Aranda de Duero de 2018 cuanto esta contaba con 13 años de edad. Ese día, la menor y unas amigas acudieron a la casa de un amigo, donde coincidieron con el acusado. Tras unas horas en la verbena, fueron a casa del acusado para dormir, dado que el primero de los amigos, el propietario de la anterior vivienda, había olvidado las llaves del domicilio.

El primer relato que consideró la Audiencia Provincial indicaba que aprovechando que la adolescente se encontraba dormida y borracha el joven se acostó en la misma cama, donde se había tumbado vestida y que la quitó la ropa penetrándola vía vaginal hasta tres veces, como así lo indicaría días después a una amiga a través de las redes sociales mostrando su preocupación por si hubiese podido quedar embarazada.

Ahora, el TSJCyL entiende que el relato de los hechos no fue ese indicado por la víctima, sino que tras dormir con la joven sin que sucediese nada más, acostándose y despertándose vestida, fue esa amiga, la que habló con él a través de la red social de instagram, la que le preguntó en diversas ocasiones si había mantenido relaciones sexuales con la menor, algo que él negó en todo momento. Incluso le dijo a que si había tenido relaciones que le comprase una píldora para impedir el embarazo o que le facilitase, al menos, los medios para que pudiera hacer un test para su comprobación, negándose el acusado, al ser imposible tal consecuencia dado que no habían tenido contacto alguno. Como quiera que aquella insistiera tanto, zanjó la conversación diciéndole que había “echado tres y sin condón” y que le dejase en paz.

La misma amiga habló asimismo con la menor que durmió con el acusado, que negó haber mantenido relaciones  pero, ante la insistencia le dijo “no recordar nada porque estaba borracha”.

Para el TSJCyL, la Audiencia provincial ha cometido un error a la hora de valorar las pruebas y anula la sentencia “por irracionalidad”. Lamenta que en la fase de instrucción se despreciase la práctica de otras pruebas, como el peinado de conversaciones telefónicas o informáticas entre la menor y sus amigas, o entre alguna de estas o el acusado “que hubiera podido arrojar luz sobre el relato fáctico sobre el que se construyó la acusación”. Un relato que, asegura el TSJCyL, adolece de omisiones, con una prueba de cargo que únicamente consiste en la declaración de la supuesta víctima.

Porque el TSJCyL ha observado contradicciones en los distintos testimonios de la víctima y ve extraño que la víctima diga no recordar nada justo en el momento de la supuesta agresión mientras que “capaz de evocar con nitidez que fueron a casa de porque había olvidado las llaves de casa”. Del mismo modo tiene en cuenta que la menor pudo acusar el joven ante el miedo “ un embarazo no deseado, derivado de la confesada relación sexual que admitió haber mantenido con otro joven en fechas previas al día en el que acontecieron los hechos enjuiciados”.

Todo ello resulta revelador para el tribunal “de la ausencia del más elemental sustrato probatorio capaz de enervar la presunción de inocencia”, por lo que se pronuncian en favor del acusado y determinan su absolución.

 De todas maneras, ante este fallo cabe recurso de casación que será derivado al Tribunal Supremo.