Nace la Asociación Arandina por el Progreso Gitano

Sus primeros proyectos han consistido en desinfectar el edificio del Orfeón y conseguir que llegue el reparto de cartas, de comida rápida y de empresas de transporte

28/04/2020 12:04 | Begoña Cisneros

Se trata de un proyecto en el que se lleva trabajando desde hace tiempo y que ahora por fin se ha convertido en realidad gracias al impulso de un grupo de jóvenes gitanos que viven en la comarca ribereña. El objetivo: conseguir llevar a cabo ideas e iniciativas que hagan ver al resto de la ciudadanía que las nuevas generaciones de la etnia gitana se encuentran más integradas en la sociedad de lo que parece para conseguir eliminar, aunque reconocen que costará mucho, los perjuicios que tiene la sociedad contra ellos derivados por problemas que crean en estos momentos solo unos pocos.

Ángel Manuel Jiménez es el vicepresidente de la asociación arandina y administrador de la Plataforma Nacional por el Progreso Gitano en Madrid. Explica que en este poco tiempo de andadura se han conseguido muchas cosas. Primero, obtener el permiso de los ancianos para conseguir que a través de una asociación las decisiones se tomen “entre todos, votando todos los integrantes”.

Ya son 160 familias de Aranda y la comarca las que pertenecen a este colectivo sumándose a la iniciativa de los jóvenes. Y el momento de crisis sanitaria que estamos viviendo ha hecho que se pongan a trabajar de forma inmediata. Desde este colectivo solicitaron al Ayuntamiento la desinfección del edificio Orfeón Arandino, pero tras no recibir respuesta alguna decidieron ponerse los buzos y, tomando las medidas de seguridad necesarias, proceder a la limpieza y desinfección de todos los pasillos, rellanos y exteriores de este inmueble. Se pulverizó con lejía y agua, y se limpió la basura que se había amontonado en los bajos y en los alrededores. También se ha efectuado el reparto de mascarillas.

Y teniendo en cuenta que el 80% de las familias gitanas se dedica a la venta ambulante, que el único ingreso que tienen en estos momentos son 336 € del ERTE al que se han acogido, y que no reciben ayuda desde los servicios sociales y ONG “que ponen la excusa de que ya cuentan con ingresos”; la Asociación Arandina por el Progreso Gitano está recabando comida y dinero entre las propias familias gitanas para repartir entre los que más lo necesitan.

Otro problema que se ha solucionado es la de la recepción del correo. Explican que la persona que lo reparte se negó a realizar esta labor al leer a través de nuestro periódico que un fallecimiento que ocurría el pasado mes de marzo podría estar relacionado con el coronavirus, algo que al día siguiente descartó el informe forense como también se publicó. “Entendemos que era desinformación lo que se dio y llevaba desde ese día sin repartir, pero hemos hablado con ella y desde el pasado jueves reparte las cartas”, comenta Jiménez.

Aseguran que en estos momentos en Aranda no hay gitanos conflictivos como los que podía tener hace tiempo, aunque reconocen que se dan algunos casos de problemas de convivencia que ellos tratarán de resolver. “Nos dejaron muchos prejuicios, pero el barrio y la juventud ha cambiado mucho”, asegura.

Fruto de esos prejuicios ocasionaron que otras empresas dejasen de repartir, como una firma de transporte o de comida rápida, algo que se ha conseguido también solucionar desde esta nueva asociación. “Intentamos solucionar esos problemas que antaño nos han puesto  encima”, comenta el vicepresidente, admitiendo que en numerosas ocasiones por el hecho de ser gitano se crea una barrera con el resto de la sociedad difícil de eliminar. Reconocen que hay gitanos que hacen cosas mal, como algunas salidas con niños el pasado domingo fuera de la normativa, pero que esos casos también se han dado en el resto de Aranda por familias de todo tipo. “En dos días no vamos a cambiar el mundo, pero desde la asociación podemos hacer cosas para intentar lograrlo, pero si otros con sus críticas echan por tierra lo que vamos consiguiendo será muy difícil”, termina diciendo este joven de 26 años informático, quien asegura que su familia nunca ha tenido que pedir ayudas sociales, como también ocurre con otras familias que salen adelante con su trabajo y apuestan por la educación de sus hijos.