Bares, qué lugares…

¿Puede abrir la hostelería en estas condiciones?

05/05/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Dicen que no llegaremos a alcanzar un nivel de libertad óptimo, ese que tanto ansiamos todos, hasta que no podamos compartir una terraza con amigos, volvamos a disfrutar del bar y de la socialización castiza. La desescalada da pasos cortos y marcados, pero algunos sectores lo viven con una contradicción. La disyuntiva entre las ganas de volver a abrir un negocio y la manera de hacer equilibrios para que sea sostenible económicamente. Uno de los casos más destacados es el del mundo de la hostelería que, en la primera fase, marcada para el 11 de mayo, tienen la posibilidad de abrir sus negocios, solo con servicio de terraza y con la mitad del aforo. Una situación en la que deberían de permanecer, como mínimo, por un periodo de quince días, si se cumplen todas las pautas marcadas por los expertos para dar el salto a la fase 2. En ese momento, se daría un poco más de oxígeno, pero parece que tampoco el suficiente, ya que a la parte de la terraza, se uniría un tercio del interior de local, con servicio solo en mesa. En las mesas de la terraza, dice el BOE, podrá haber una reunión de un máximo de diez personas, sin productos de autoservicio como servilleteros, palilleros, ni cartas. Los trabajadores tendrán que utilizar mascarilla de forma obligatoria y proceder a desinfectar las mesas y sillas cada vez que se utilicen. Otro de los requisitos será fomentar el pago de tarjeta, facilitar geles hidroalcohólicos y priorizar el material de un solo uso.

En varias ciudades cercanas, como Valladolid, Segovia y Burgos, los hosteleros han decidido no abrir en esa primera fase. En Aranda todavía está en el aire si hay quórum,  si hay acuerdos por zonas o qué va a suceder. Un estudio a nivel nacional dice que, como mínimo, uno de cada cuatro bares no volverá a abrir por la pérdida de ingresos en estos casi dos meses de cierre. Por otra parte, se calcula que las restricciones de aforo y la suspensión de fiestas y eventos provocarán una caída de hasta el 40 % del nivel de negocio.

A pesar de todo, algunos propietarios todavía muestran optimismo, ya que hace unas semanas se hablaba de cierre hasta finales de año. Ahora, ya se vislumbra que la actividad puede estar más cerca. En cualquier caso, el sector cree que, hasta el  mes de junio, muchos no abrirán sus puertas y para ello demandan algunas ayudas.  También ven necesario una mayor y mejor información por parte de las autoridades.

Con solo la terraza y la merma del aforo no se puede sobrevivir manteniendo la plantilla al completo, y recuperando a la totalidad de los trabajadores que ahora están dentro de un ERTE por el cese de actividad. Los hosteleros demandan medidas, que ya se ha anunciado que serán efectivas, como que se puedan seguir manteniendo los ERTE parcialmente, a través de diversas fórmulas. El temor va más allá y es qué va a pasar cuándo se levante el estado de alarma y los aforos sigan limitados. En el plano municipal, el sector pide al Consistorio la exención de la tasa de veladores de 2020

Los alquileres es otro de los problemas que ponen sobre la mesa. Las rentas de los locales son altas y los propietarios han asumido de forma diferente esta crisis. En algunos casos se ha “perdonado” la globalidad del precio del alquiler, en otros casos se han aplicado reducciones y en algunos se ha mantenido el precio intacto. A pesar de que esa reivindicación me llega a través de varios hosteleros y el Ayuntamiento ha puesto sobre la mesa 120.000 euros para este tipo de medidas, la asociación de empresarios, ASEMAR, no la apoya al argumentar que es discriminatoria con los negocios que pagan hipotecas o son de propiedad. La patronal de empresarios no divide por sectores y pide 400.00 euros globales para autónomos divididos en tres tramos y que se asuma la mitad de las cuotas de autónomo o de la cuota de la seguridad social de los empleados por un periodo de tres meses. Para ello se tendrá que acreditar pérdidas del 50% en el estado de alarma, por lo que se extenderá más allá del sector servicios. En cualquier caso, es importante, a mi entender, tener en cuenta que a pesar de ser una crisis global, cada sector tiene sus peculiaridades y problemas específicos. 

También la hostelería sabe que tiene deberes por hacer para ajustarse a las necesidades de la nueva normalidad, y es que o se da confianza o seguridad a los clientes con todas las medidas necesarias o lo que está por venir será todavía más difícil. Por ello, muchos ya trabajan en aparatos de desinfección, medidas estrictas de higiene. A mi entender, el reto fundamental que tiene la hostelería es que esta crisis sanitaria no acabe con lo que es la cultura de bar, la cultura de salir, que no cambie los hábitos de socialización tan nuestro. Eso pasas por hacer bien las cosas, la calidad del servicio y la formación. Lo dicho, bares qué lugares…