Los quioscos olvidados

A pesar de que se deben primar las zonas de esparcimiento al aire libre, los bares de El Barriles, La Huerta y la Virgen de las Viñas siguen cerrados

30/06/2020 7:30 | SUSANA GUTIÉRREZ

Julio, 2020, mañana. Podría rescatar la crónica del año pasado (escribí sobre este tema), quizás en el fondo era igual, sin la pandemia, pero igual en las conclusiones. Entonces en lo que era normal, ahora en la anormalidad con la crisis sanitaria, que hace probablemente más importante de lo que voy a hablar.

Primar las zonas de esparcimiento al aire libre. Esa parece que es una de las máximas que han querido inculcarnos desde que comenzáramos la desescalada. Nos hemos cansado de escuchar lo importantes que son esos espacios abiertos, en la naturaleza urbana, en las riberas de los ríos. Pero aquí, por segundo año, entrado el verano, ninguno de los establecimientos municipales situados en parques, se va a abrir de forma inminente. Ahora la excusa será que la pandemia ha frenado los procesos, pero … y ¿el año pasado?

Ayer, un abuelo que paseaba con cuatro de sus nietos por el parque de la Huerta me preguntaba, vía WhatsApp, por la situación del bar. En ese mismo momento, casualidades, estaba indagando sobre ese tema, después de que el fin de semana, dos visitantes preguntaran extrañados por el cierre del bar de El Barriles, tapado con un tablero y con un aire desangelado, por no decir abandonado. A esto hay que unir el quiosco de la Virgen de las Viñas, que todavía con los ecos de la críticas surgidas por el modelo y la ubicación elegidas, aparece cerrado a cal y canto, ante la mirada de todos aquellos que a diario pasean hasta la ermita o hasta el parque.

Todo pinta color hormiga, pero vayamos de peor a mejor. Pues bien, el bar de La Huerta pasará un verano más sin abrir sus puertas. Lleva más de tres años clausurado desde que se cayera un falso techo y, después, se comprobaran graves deficiencias en el sistema eléctrico que hacían obligatoria una reforma para reinaugurar. Tirando de hemeroteca, en noviembre de 2018, hace más de año y medio, el Ayuntamiento aprobaba una memoria valorada de esas reformas que contemplaba una inversión de 81.000 euros. A partir de entonces, la nada. No hay obras, no hay apertura, ni se vislumbra en un futuro inminente.

Una reforma o una renovación total que no estaría de más para el bar de El Barriles y esa zona de reunión tan visitada. Se sacó un pliego de adjudicación que no ha conseguido atraer a nadie por sus condiciones económicas y temporales. Ha quedado desierto y el cartel de cerrado en el local. La versión del Ayuntamiento es que mantienen contactos con particulares para sacar de nuevo el proceso de contratación y que alguien consiga abrirlo antes de que termine el verano. ¿Cuándo? No se puede decir. ¿En qué condiciones? Desde luego no en las idóneas. Se necesita inversión e implicación para que esa zona esté acorde a la riqueza natural que posee.

La siguiente parada. Todavía está en plazo la adjudicación del contrato del Bar de la Virgen de las Viñas. El proceso todavía está abierto, por lo tanto, habrá que esperar para conocer si alguien está dispuesto a abrir lo que algunos denominan un “mamotreto”. No hay casi bodas, ni fiestas, ni espectáculos, por lo tanto, el negocio ha perdido cierto atractivo en esta campaña. En la mano del Ayuntamiento está saber cómo hacerlo para conseguir que, en algún momento, esperemos (aunque eso es mucho esperar), se pueda echar a andar.

Dirán que ha sido el estado de alarma, que son las circunstancias de la nueva normalidad y el miedo a emprender, pero ésto no viene del 14 de marzo, data de muchos meses atrás y como siempre pilla a contrapié. La importancia de las pequeñas cosas del día, aquellas que algunos olvidan que son prioritarias.

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