Aquello de la transparencia...

El portal municipal lleva sin actualizar desde enero, el último acta de pleno corresponde a noviembre del pasado año

28/07/2020 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Transparencia, significa según el diccionario de la RAE, la cualidad de transmitir las cosas claras, evidentes, que se comprenda sin duda ni ambigüedad. Con ese fin dicen que se crearon los portales de transparencia en las páginas web de las instituciones, entre ellas la del Ayuntamiento de Aranda, para servir de canal de comunicación, e información detallada de lo que pasa, sin esconder nada o casi nada.

El otro día, intentando buscar un acta de una junta de gobierno del Consistorio llegué hasta ese portal de transparencia, donde me choqué de bruces con la realidad. La última actualización de ese espacio, según reza en la web, se realizó el 31 de enero de 2020, hace 7 meses. Ojiplática. Incluso en el apartado concreto de transparencia municipal, se especifica que esa sección tuvo su último movimiento el día 3 de octubre de 2019. Empecemos a buscar antónimos de transparencia. ¿Opacidad? O quizás las cosas van por otros derroteros: ¿Dejadez?

A partir de ahí, decidí bichear sobre la puesta al día de los contenidos concretos. Pues bien, la última acta de un pleno colgada en la web es del día 14 de noviembre de 2019. En concreto de una sesión convocada de forma extraordinaria donde después de cinco años perdidos, se revocaba el trabajo de la adaptación del Plan General.  La última junta de gobierno local procede del 17 de enero de 2020. Más cosas...  A pesar de que hace un año y dos meses que tomó posesión la corporación municipal, ninguno de los 21 miembros (alcaldesa y concejales) ha publicado su declaración de bienes en la web, trámite obligatorio. Si buscamos en las resoluciones judiciales, la actualización más reciente data del 6 de noviembre de 2018, casi dos años atrás, y habla de un justiprecio por la ocupación de una parcela. Respecto a las retribuciones de los concejales, la última vez que se publicó el decreto mensual de reparto de las indemnizaciones por asistencia a comisiones y plenos fue el 31 de diciembre de 2018. Y aquí lo dejó, para no aburrir, porque cada pestaña que se abre sorprende.

Todo ese contenido tan opaco aparece dentro de una web con una distribución un tanto caótica, a pesar de haber supuesto un importante desembolso desde que se dieran los primeros pasos en 2003, hasta hoy.  Se trata de una página donde se convierte en todo un reto hasta encontrar la pasarela de pago, o acceder a cualquier contenido que pueda interesar a los ciudadanos, si es que no está ya caducado.

Más allá del diseño, en el que se podría sacar punta, el mayor problema al que se enfrenta esa web es que no hay nadie quien actualice ese contenido. Hasta la agenda suele aparecer permanente vacía (no solo en época de pandemia). Una página tiene que ser dinámica, estar al día, o, mejor dicho, al minuto. Ha de ser una herramienta para solventar las dudas, facilitar trámites, aportar información útil y sobre todo debidamente actualizada, sino es como el que tiene un escaparate lleno de polvo y obsoleto. Para ello es necesario contar con personal que nutra de contenidos o encargarle a alguien especificamente esas tareas. Es un acto de fe pensar que las actulizaciones caen del cielo.

Esa especie de caos de las Nuevas Tecnologías se extrapola también a la sección de las Redes Sociales. Sin un claro perfil Institucional, con varias páginas de secciones municipales, algunas más actualizadas que otras. En la mayoría de los casos parten de la labor interna de los trabajadores, solo en uno de ellos se trata de un trabajo contratado y externalizado, en un perfil que incorpora contenidos de algunas secciones sí y de otras no. El Ayuntamiento debe buscar unificar su presencia e imagen. Actualización y transparencia, no parece tan complicado…