Las no fiestas

Falta imaginación y trabajo para organizar pequeños guiños que nos recuerden las fechas en las que estamos

08/09/2020 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Estamos ante la semana más larga del año. Eso es lo que se comenta en las redes sociales con respecto a las ‘No Fiestas’ patronales de este año. Se echa de menos imaginación, trabajo y ganas de poner un poco de luz a la agónica segunda nueva normalidad. Es algo que no debiera extrañarnos. La desidia en la que está anclado el Ayuntamiento y que no viene de ahora, sino que ya es mal enquistado desde años atrás, hace que la semana llegue en blanco, de la forma más desangelada que  uno se pueda imaginar. Algo que se venderá como medidas de lucha contra la pandemia porque, como ya escribí en otro artículo, la covid da coartada para todo.

Es obvio, por si quieren argumentarlo así, que lo harán; que este año no se pueden hacer actividades multitudinarias. Algunos de los momentos más tradicionales están descartados por la crisis sanitaria: el cañonazo, la ofrenda, los conciertos sin límite de aforo... Pero, quizás, un poco de imaginación habría venido bien, y sobre todo algo de trabajo, o implicación municipal. Ya, lo sé, el refranero popular, las peras y los olmos.

Los días festivos continúan, lunes y martes, están marcados por ley. Hubiera sido bonito dejar algunos guiños, simbólicos, originales, para evitar que el vacío sea total. Pero no, pasarán a la historia como que hubo una pandemia y nadie quiso hacer nada. Se espera un éxodo masivo, aprovechando el puente, algo que en petit comité incluso se aplaude desde el Consistorio.

No contraviene, hasta donde yo sé, ninguna norma sanitaria ni restrictiva, el elaborar un cartel conmemorativo de las fiestas patronales en honor a la Virgen de las Viñas. Seguro que hubiera tenido éxito una convocatoria de un concurso que eligiera el mejor trabajo en estos tiempos tan nuevos y extraños. Quizás también la elaboración de un pregón, el nombramiento de un pregonero, o unos pregoneros, incluso haciendo un homenaje a aquellos esenciales que han luchado en primera línea, o algo con connotaciones solidarias. Un texto que quedara para la historia. No hace falta leer un pregón en loor de multitudes en la Plaza Mayor para lucimiento de munícipes, hay circunstancias especiales como ésta y la modernidad permite maneras de retransmitirlo o hacerlo viral.

La realidad es que, para todo eso, es necesario pensar y trabajar. Luego algunos se extrañan de que la sociedad en general, las personas que están sufriendo las consecuencias económicas de la pandemia, en sus trabajos, negocios, en el desempleo... soliciten ERTES o medidas igualitarias para políticos y partes de la función pública.

Por si acaso, me voy a adelantar al argumento que van a cacarear, de mejor no hacer nada para evitar males mayores. Las no fiestas de muchas localidades, incluso algunas de muy cerca de Aranda, han tenido pregones, ofrendas, conciertos online. Carteles conmemorativos, actividades culturales con medidas de seguridad… Aquí, incluso se ha eludido la obligatoriedad de organizar toros, a coste cero para el Ayuntamiento. La Junta lo permite con 500 espectadores con separación, vamos lo mismo que se está haciendo, por ejemplo, con el balonmano. Además, con cargo a las cuentas del propietario, al que no se ha querido importunar, como es habitual.

Voy a ir más allá, incluso sin nada de eso, en el Ayuntamiento se echa de menos alguna campaña. En mi opinión,  en dos vertientes diferenciadas. Una hacia la responsabilidad de los jóvenes y, a veces, no tan jóvenes. Todos sabemos que se están convocando macrobotellones, a mayores de los que se viven todos los fines de semana. Se han hecho en las no fiestas de muchos lugares, con consecuencias de contagios, que se han vivido también en pueblos de la comarca. Esa iniciativa de concienciación llamando a la diversión cumpliendo las restricciones, se echa en falta.

Y por otra parte, otra campaña que apoye al maltrecho sector de la hostelería, que ha pasado el peor mes de agosto que pudieran haber imaginado nunca por el confinamiento decretado por la Junta. No hay actividades, pero los locales siguen abiertos, y se les presenta un mes de septiembre que pasará del todo habitual a la nada.

Esperemos a tiempos mejores. Aunque la falta de trabajo, imaginación y ganas no parece culpa de la pandemia.