"La calidad de programas como el de La Caixa para la investigación y la cuantía de sus ayudas son una excepción"

El investigador Miguel Ángel del Pozo acaba de recibir el apoyo de La Caixa para ahondar en la aterosclerosis con una financiación de un millón de euros

13/09/2020 11:56 | Begoña Cisneros

Un proyecto de investigación biomédica dirigido por el médico e investigador, Miguel Ángel del Pozo, acaba de obtener una beca de la Fundación La Caixa. ‘Medicina de precisión para revertir la aterosclerosis’ es el nombre que lleva el estudio para el que se ha conseguido la beca. Una enfermedad que se ha convertido en la primera causa de muerte en el mundo. Una buena noticia que aprovechamos para volver a hablar con este arandino, coordinador del Área de Biología Celular y del Desarrollo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC, Madrid), con el objetivo de que nos cuente sus “últimas correrías” profesionales.

 

-¿Qué es la aterosclerosis?

-La aterosclerosis consiste en la acumulación progresiva de depósitos de colesterol en la pared arterial, obstruyendo localmente la luz del vaso, y en casos avanzados liberando trombos al torrente sanguíneo. Constituye la primera causa de muerte en el mundo, al desencadenar infartos de miocardio o cerebrales. Aunque conocemos factores de riesgo y hemos aprendido mucho, aún no comprendemos bien por qué las lesiones sólo se forman en sitios donde el flujo sanguíneo es lento e irregular (por ejemplo, bifurcaciones arteriales). Es esencial entender las alteraciones que tienen lugar en esas regiones y cómo permiten actuar a otros factores de riesgo y hacen progresar la enfermedad incluso si eventualmente se reduce un factor de riesgo aislado. Intervenir este proceso podría potencialmente revertir (curar) las lesiones incluso en pacientes con aterosclerosis muy avanzada.

-¿Y la AtheroConvergencia?

-AteroConvergencia es una oportunidad única de obtener una visión global de la enfermedad y testar nuevas dianas de tratamiento: reúne a investigadores con experiencia en áreas de conocimiento diversas y complementarias entre sí (biólogos, médicos, matemáticos, físicos, inmunólogos) trabajando en instituciones de España (CNIC y CIC-BiomaGUNE de San Sebastian), EEUU (Universidad de Yale) y Dinamarca (Universidad de Aarhus). Aunque nuestros equipos han interactuado con anterioridad en otras iniciativas, llevar a cabo este programa multidisciplinar tan ambicioso no sería posible sin la financiación que nos ha concedido la Fundación La Caixa.

-Cerca de un millón de euros es lo que se ha conseguido para el estudio. ¿Es un dinero suficiente?

-Es suficiente para realizar los experimentos propuestos en el proyecto, para el que además contamos con el apoyo de nuestras instituciones, de calidad y con buenas infraestructuras. Parece una cantidad grande, pero las diferentes disciplinas experimentales que requiere nuestra investigación (incluyendo por ejemplo el desarrollo de nueva nanotecnología para intervenir lesiones en el organismo vivo) hacen relativamente ajustado ese presupuesto. De hecho, si todo va bien, al término de este periodo financiado de 3 años necesitaremos buscar nueva financiación.

-¿Se invierte poco en España en investigación? Porque las noticias que nos llegan es que no alcanzamos los niveles europeos…

-Desgraciadamente es así. Desde hace muchos años, España está por debajo de la media europea en inversión en I+D a distintos niveles, y lejos de los países líderes en investigación biomédica como Corea del Sur, Japón, Suecia, Austria, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Finlandia o EEUU. Lo que es más preocupante, la tendencia no es buena y la inversión pública se ha estancado mientras otros países la están incrementando, al ser una de las bases de un estado del bienestar, como nos ha demostrado la pandemia. La calidad de programas como el impulsado por la Obra Social de La Caixa y la cuantía de sus ayudas son desgraciadamente una excepción. Hacer investigación competitiva a nivel internacional es casi imposible si dispones de menos recursos y apoyo.

-Y en Europa ¿quién invierte en I+D+I? ¿Los gobiernos, las empresas? ¿Qué diferencias hay con esa financiación en España?

-En España la inversión es baja tanto en el sector público como en el privado, con honrosas excepciones como ésta de la Caixa. Hay varios factores que deberían mejorarse. En países como Reino Unido o Alemania, hay un sector privado dedicado a investigación y desarrollo tecnológico más fuerte que en nuestro país. Las causas son varias e incluyen un mayor tejido de I+D (con un apoyo a universidades y centros de investigación públicos fuerte) y una mayor inversión pública en investigación, asociada a un modelo económico diferente, que en nuestro país es demasiado dependiente de la construcción o el turismo (como también ha evidenciado la pandemia). Generar conocimiento basado en la i+D permitiría desarrollar tecnología industrial o avances en terapia clínica, y así contribuir a cambiar o al menos diversificar el modelo productivo. Esto requiere visión a largo plazo y por tanto colaboración y compromiso entre distintas instituciones, incluyendo los políticos, así como una mayor inversión neta. Los presupuestos de investigación deberían ser planes decenales o quinquenales, que no dependieran de cambios por el gobierno de turno con visión a corto plazo. Sin embargo, actualmente dependemos no solo de lo que se destine a i+D cada año (que desde la crisis de 2008 no ha dejado de disminuir), sino de que publiquen la convocatoria de proyectos en el BOE (habitualmente con retrasos, no hay una fecha fija como en otros países). En Educación o en Sanidad, si bien también ha habido recortes, no se depende de una convocatoria, pero en Investigación sí, por lo que es frecuente que la financiación de los grupos se termine durante un tiempo, o que se comience un nuevo proyecto meses después de que se terminó el anterior.

-¿Qué ha pasado con el coronavirus? ¿Ha repercutido en las investigaciones negativamente?

-Con excepción de los laboratorios que ya trabajaban en virus como los que desarrollan la vacuna, nuestra actividad experimental se paralizó completamente durante el tiempo de confinamiento; congelamos experimentos y cerramos los laboratorios entre el 10 y 12 de Marzo para contribuir a cortar la transmisión del virus, y por la seguridad y salud de nuestros investigadores. En investigación biomédica estas interrupciones tienen una repercusión doble, porque además del tiempo de parón requerido, supone tener que iniciar desde cero experimentos que llevaban ya meses en marcha antes de la pausa forzada. Por ejemplo, ensayos básicos sobre la patología de la aterosclerosis en modelos animales pueden requerir 3-4 meses, y si estudiamos posibles tratamientos, 2 o 3 meses adicionales. Nosotros hemos podido mantener una actividad mínima cumpliendo toda la normativa de seguridad, pero muchos estudios necesarios siguen progresando más lentamente de lo que lo harían en condiciones normales. Esperemos poder recobrar poco a poco la normalidad.

Por otro lado, durante la pandemia y dada mi formación como médico especialista en inmunología, he desarrollado también algunas actividades encaminadas a entender la respuesta inmune al coronavirus y colaborado, como muchos otros investigadores, en actividades de diagnóstico. Igualmente, muchos laboratorios que previamente no trabajaban en virus han hecho un esfuerzo por ayudar a la sociedad, en la mayoría de los casos sin financiación específica. Se hizo una inversión inicial de 30 millones de €, pero centrada sobre todo en la vacuna y ensayos clínicos con los fármacos que se habían propuesto, más unos pocos proyectos adicionales. Este esfuerzo fue bueno, pero no suficiente. Igualmente, el país tiene que seguir invirtiendo en muchas otras áreas de investigación, no solo en Covid. Por ejemplo, antes de la pandemia si un investigador hubiera solicitado un proyecto para investigar en virus de murciélagos o pangolines, muy posiblemente no hubiera conseguido la financiación. La sociedad y los gobiernos (que son un reflejo de la misma) deben “cambiar el chip” y apoyar abiertamente la ciencia con mayor financiación. Solamente la ciencia puede ayudarnos a salir de esta pandemia (y estar mejor preparados para otras que pudieran venir) y en muchos otros ámbitos de la vida.

-En redes sociales ha criticado la actuación de los políticos en la pandemia. ¿Qué opina que se está haciendo mal?

-Nunca opino sobre política en RRSS. Lo que puse en Twitter sobre ellos es que por favor no politicen una pandemia tan grave, dejen de echarse culpas unos a otros y que trabajen juntos por el bien común. Se trata de vidas humanas, no de conseguir votos o cuotas de poder. Creo que en esta pandemia nos toca a todos ayudar con lo que cada uno sepa o pueda hacer mejor.

-¿Y qué opina sobre lo que ha ocurrido en Aranda? Nos han confinado cuando ha habido sitios en peor situación donde no se ha hecho nada. ¿Piensa que ha tenido que ver la política en esa decisión?

-Yo creo que refleja algo que hemos visto desde el inicio de la pandemia y el proceso de desescalada, que en Castilla y León los responsables de salud pública tienen un criterio más estricto a la hora de decretar medidas de seguridad. Así, han decretado confinamientos en varias localidades aparte de Aranda, como Íscar, Pedrajas de San Esteban, Cantalejo o Carrascal del Río, o medidas restrictivas en capitales como Salamanca o la propia Valladolid. Por tanto, no creo que el caso de Aranda sea particular dentro de la comunidad. Lo que sí es cierto es que otras comunidades parecen tener otros criterios, y que sería deseable una mejor comunicación entre comunidades y tratar de unificar criterios a nivel nacional, dentro de lo posible.

Imagen: @CNIC