Reincidentes

Aranda vive su tercer confinamiento con la sensación de estas medidas ya no funcionaron en agosto

20/10/2020 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Sabíamos desde hacía días que la cosa acechaba. Vamos, que lo veíamos venir. Somos reincidentes en el confinamiento perimetral y como ya hemos conocido lo que es, podemos augurar que la medida ataca más a la economía que al virus, no parece suficiente para cortar la tendencia. Cuando la ciudad todavía no se ha repuesto de ese cierre de 15 días en temporada alta, en el mes de agosto, nos llega otro sin que, en estos dos meses, nuestro Ayuntamiento haya sabido hacerse valer en esa promesa de la Junta de la llegada de ayudas especiales para revitalizar la economía y promocionar nuestra marca tan dañada en esos días. Ni tan siquiera ha sabido mostrar que pueden valer como institución al servicio de los ciudadanos, al no ser capaz de poner en marcha las acciones encaminadas a reactivar el comercio y la hostelería. Es incompresible.

Empiezo a pensar que todo esto está viniendo muy grande, demasiado, y quienes manejan el barco arandino, han perdido el timón. Y lo que es peor, la desidia hace que ni tan siquiera tengan el impulso de buscarlo para marcar la dirección de una hoja de ruta. El barco podría llegar o no a puerto, pero es que aquí ni se intenta. Y en el barco incluyo a todos, aunque la mayor responsabilidad, evidentemente, está en quién gobierna.

El confinamiento anunciado ayer, por mucho que fuera esperado, se produjo de una manera un tanto extraña, rozando el ninguneo. A primera hora de la mañana, la Junta de Castilla y León informa al alcalde de Burgos que se va a confinar la ciudad en la madrugada del miércoles. El regidor organiza una rueda de prensa e informa a periodistas y, por ende, a la ciudadanía del cierre perimetral de la ciudad. En Aranda, también a primera hora de la mañana, la consejera de Sanidad hace una llamada a la alcaldesa y le transmite que esa misma medianoche iban a confinar nuestra ciudad, que la orden ya estaba firmada y en modo publicación en el Bocyl. A partir de ahí, una vez más el silencio. Los periodistas intentamos buscar la versión institucional, que la regidora nos cuente los detalles a mayores, sus impresiones y si hay alguna decisión municipal. Pasan las horas, los informativos, las noticias y agua… No hay respuesta. La reacción llega por la tarde. Por la tarde y tarde, casi todo está ya contado, dónde queda aquello de la inmediatez.

Es más, por la mañana tuvo que salir la Asociación de Empresarios a precisar a los habitantes de los pueblos y comerciantes que esta vez sí, los vecinos de la comarca pueden entrar en la ciudad a comprar los productos de primera necesidad a los que no tengan acceso en sus municipios. Realmente, en el Ayuntamiento no han entendido ni aprendido nada de la mala gestión de crisis y de comunicación institucional que se hizo en el cierre de agosto, en la que Aranda salió con una imagen muy dañada. Una sensación que caló fuerte entre la ciudadanía, está claramente patente en las redes sociales y en los testimonios que se recogen en la calle.  

En lo que se refiere a las medidas, pues son las mismas que tan poco efecto parece que hicieron en agosto. A mayores, se recorta a los de siempre, a la hostelería que tendrá que adelantar dos horas su cierre ahora a las 23 horas, con el 50 % del aforo y las barras ya cerradas.  El sector se siente señalado y perseguido, algo entendible. Y es que mientras en establecimientos públicos se mira todo con lupa y aumentan las restricciones, las llamadas a la Policía Municipal se multiplican alertando de fiestas en merenderos, fincas… No hay como ir paseando por cualquier camino para tomar conciencia de la realidad. Pues bien, 22 personas en una de ellas. Una de tantas… Lo digo por eso de la responsabilidad colectiva.

De momento, afrontamos otros 14 días de cierre. En Palencia y Miranda, tras tres semanas de restricciones han constatado que el nivel de contagios ha seguido creciendo. Por lo tanto, si queremos ser realistas, es mejor que nos hagamos a la idea de que las restricciones irán a más. Así no nos pillas por sorpresa,