De quita y pon

Errores que pagan los bolsillos de todos los ciudadanos

10/11/2020 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Se construirá con fecha de caducidad. Será una escalera de quita y pon. Si se tratara de un monólogo tendría hasta gracia, pero el problema es que hablamos de una realidad. Una realidad que va a costar 25.000 euros a los bolsillos de los ciudadanos. Un juez ordena que el Ayuntamiento restituya la parte del muro derribado hace doce años en la Calle Ronda, a pesar de que será una construcción con los días contados, si es que a la quinta va la vencida y esta vez sí se aprueba un Plan General de Ordenación Urbana. Y es que ese muro y esa escalera, no están contemplados en el documento que ahora mismo está en exposición pública y si el dueño del solar colindante, al cual afecta, en el futuro lo solicita o pretende construir en él, habrá que tirarlo abajo.

Pero… ¿Qué ha pasado en más de una década para que finalmente la justicia obligue al Consistorio a ejecutar esa solución surrealista? En 2008 el Ayuntamiento hace algo mal, tira un muro que seis años antes había prohibido derribar a un ciudadano. Este arandino agraviado apercibe de ello, pide una solución, propone llegar a un acuerdo, se cansa de esperar, va a juicio, se le vuelve a ningunear… Finalmente, pide la ejecución de la sentencia, y pagamos todos los ciudadanos. Pensándolo bien, esta sucesión de hechos no nos suena a nuevo. Esta vez son 25.000 euros para esa escalera de quita y pon, en algún otro caso han sido unos cuantos millones de euros. Dinero que, recordemos, sale del bolsillo de todos los arandinos.

Y hablando de dinero público, hace unos días, en el portal de contratación salía a la luz que el Ayuntamiento se va a gastar cerca de 5.000 euros para hacer una tasación del auditorio del Centro Cultural de la Fundación Caja de Burgos. Evidentemente, si alguien quiere saber cuánto cuesta un inmueble es que está interesado en comprarlo. Estaba cantado que la Fundación iba a terminar intentando “empaquetarnos” ese edificio, al convertirse el Ayuntamiento en su mayor (y casi único) inquilino.Parece claro que Aranda necesita un auditorio acorde a la ciudad y a la vida cultural que tiene y que la Casa de Cultura no cumple. La necesidad esta ahí, pero también la pregunta: ¿Ese Centro es el auditorio que necesitamos?

Lo primero de todo, vamos a recordar que una denuncia de vecinos colindantes por los ruidos que generan las actuaciones, terminó en la resolución de no realizar eventos que se prolongaran más allá de las 22:30 horas. A mayores, el auditorio cuenta con 472 butacas, por encima de las 300 de la Casa de Cultura, pero escasas si se pretende hablar que un centro que dé respuesta a actividades de importancia. Las dimensiones de la caja escénica, por otra parte, impiden albergar obras de con grandes puestas en escena. En su día, se optó por dar un espacio a la construcción de viviendas que restó posibilidades al espacio escenográfico. Y para acabar, la visibilidad no es la mejor en el patio de butacas. Lo dicen las personas que se sitúan de la fila once para atrás.

Para defender esta operación dirán que es mejor que lo que tenemos, es verdad. De acuerdo también con que su alquiler nos cuesta entre 800 y 1.000 euros por actuación y dejamos en manos ajenas la gestión de las entradas online y las comisiones. Todo por la debilidad de no tener un auditorio propio en condiciones. Fragilidad del Ayuntamiento que valdrá también para entrar en desesperación si llega el punto de un posible cierre del Centro Cultural. ¿Y qué pasó con la intención de comprar el Cine Aranda?

En cualquier caso, parece extraño que se haga una tasación y se piense en la compra, cuando a la vez, el Ayuntamiento transmite que hay que apretarse el cinturón porque el año que viene se ingresará casi un millón de euros menos por la bajada de impuestos y se necesitarán partidas económicas importantes para dar respuesta a las necesidades generadas por la crisis sanitaria. Habrá que esperar a los presupuestos...