La parte contratante…

De servicios externalizados que no se supervisan y pliegos que no llegan a tiempo

01/12/2020 7:14 | SUSANA GUTIÉRREZ

Miremos a nuestro alrededor.  Es evidente que el mantenimiento de los parques y jardines es más que mejorable. Me suena hasta eufemística la descripción que acabo de realizar para hablar de una situación que salta a la vista de cualquiera. Hay decenas de fotos en redes sociales denunciando el estado en el que se encuentran las zonas verdes. Y no es de ahora, viene de años atrás, incluso parece algo que ya forma parte de la rutina.

El Ayuntamiento aprobada, en el último pleno, una sanción de 30.000 euros para la adjudicataria del servicio. Ocho meses con facturas retenidas, camino del noveno, y una técnico medioambiental que, desde que se incorporara al trabajo municipal a principios de año, ha constatado que la empresa no cuenta con el personal suficiente, el que viene marcado en el contrato como obligatorio. O lo que es lo mismo, 28 trabajadores.

El principal problema es en que la situación no es algo nuevo, a juzgar por lo que observamos cada vez que paseamos por una zona ajardinada. Viene de lejos. Incluso de gestiones anteriores. Cuánto tiempo nos llevaran tangando, hablando en lenguaje coloquial y descriptivo, mientras el Ayuntamiento mira hacia otro lado. Lo peor de todo, es que se sanciona a una empresa que tiene que seguir mal gestionando el servicio, porque los que nos gobiernan no han sido capaces de sacar a tiempo un nuevo contrato de adjudicación. Por lo tanto, se vieron obligados a prorrogar más meses la labor de esta empresa, un premio por la excelencia de su trabajo. Tiremos de ironía.

Esperemos que la sanción vaya más allá de esos 30.000 euros, y se intente evitar que se presente al siguiente concurso. Y es que, conociendo los antecedentes municipales, son capaces de adjudicarle el siguiente contrato. Este caso, es un mero ejemplo de la dejación a la hora de fiscalizar los contratos y los servicios externalizados. Algo ya muy antiguo, que se suele intentar disfrazar. El asunto se desvía, por ejemplo, hablando del compromiso para la creación de una empresa municipal de servicios que asuma directamente esos trabajos. Todos de acuerdo con ponerla en marcha en el plazo de dos años, a bombo y platillo y con sonrisas de trabajo bien hecho. Una vez que se apagaron los focos, se guardó bajo siete llaves en un oscuro cajón, esperando unos falsos informes que nunca llegaron y así desde agosto de 2015.  Más tarde, hace cuatro años, a instancias de Izquierda Unida se aprobó realizar un estudio periódico del cumplimiento de las contrataciones. En estado de hibernación eterna.

En resumen, el de mantenimiento de parques y jardines es uno más de los contratos que están en entredicho, de aquellos que saltan a la vista. Otro de los que no aparenta muchas florituras es el de limpieza urbana, en el que hay imagenes que hablan. Se aludió hace un par de años a mejoras pendientes, pero nada más se supo. El tiempo pasa... y otro pliego que no llega a tiempo. 

Por último, me gustaría poner sobre la mesa otro contrato que dará mucho que hablar en breve. La piscina municipal cubierta. En julio de 2013 se adjudicó el contrato de explotación municipal de esa instalación durante ocho años. Termina el 30 de junio y la empresa adjudicataria ya ha comunicado que no seguirá adelante con posibles prórrogas. Se planta. De forma paralela, empresa y Ayuntamiento litigan en el juzgado por discrepancias económicas que suman un gran pico. La instalación es lo que se denomina una “patata caliente” y el pliego aprobado salió adelante con algunas voces que pronosticaban lo que luego ha sucedido. Ahora, el interrogante es si el Ayuntamiento sacará adelante, y a tiempo, un pliego que garantice la supervivencia de esa instalación. Esperemos que no pase como en el albergue.