El caos

No hay quien entienda las disparidad de criterios con la que se está gestionando la Navidad covid

22/12/2020 7:14 | SUSANA GUTIÉRREZ

No hay quien lo entienda. Los mensajes se contradicen. A los ciudadanos nos marean. Y desde luego, estamos instalados en una incertidumbre de si lo que vale hoy va a servir mañana, o qué decisión va a venir a mayores casi cuando el reloj marque el día D. Mientras la consejera de Sanidad ponía a Aranda en la jornada de ayer como una de las zonas de alta preocupación, donde había que extremar las medidas; fuentes sanitarias nos hablaban de una situación estable y con descenso de ingresos hospitalarios. A la vez que la consejera pedía un autoconfinamiento inteligente en nuestra ciudad y ponía sobre la mesa nuevas medidas restrictivas, se nos presentaban unos datos hospitalarios con uno de los menores registros desde el pasado mes de agosto. ¿Qué está ocurriendo?

Nos recomienda un confinamiento inteligente, la misma comunidad que nos dice que van a poder entrar y salir todos los familiares que así lo decidan durante seis jornadas. La misma comunidad que nos deja movernos, cualquier día, 360 kilómetros hasta El Bierzo, pero no 70 kilómetros hasta la Comunidad de Madrid. ¿En una reunión se contagian más cuatro de Castila y León y dos de Madrid, que seis de Castilla y León que vivan cada uno en una punta? Es una teoría que me deja sin palabras. Es más, según las restricciones de la Junta, los allegados pueden llegar de las nueve provincias de la autonomía, pero nunca de fuera del territorio regional. Por lo tanto, quien tenga una pareja que viva fuera de Castilla y León,  que no haya pasado por la vicaría o el registro civil, que se despida.

Hay 19 planes, 19 restricciones diferentes, un Gobierno que no se atreve a dar un golpe sobre la mesa y que todos seamos iguales. Hay personas a título particular, por ejemplo, que no pueden ir a pasar la Nochebuena con sus padres a la Comunidad Valenciana, pero pudieron acudir el sábado y domingo a ver un concierto de 5.000 personas en un recinto cerrado en Madrid. Espectáculos culturales y musicales mucho menos multitudinarios y al aire libre, se han prohibido en otros lugares y tenemos ejemplos. Y más allá de los culturales, están también las competiciones deportivas de primer nivel en las que no hay público. Entre ellas, los partidos de baloncesto en el mismo emplazamiento que el concierto. O en los estadios, al aire libre.

Es el desgobierno de todas las administraciones, en el que se desvía a los ciudadanos toda la responsabilidad o en el que se toman decisiones desiguales que dañan a sectores concretos. En global, demuestran poco valor, escaso sentido común y una clara discriminación. El resultado es el desapego, hartazgo y la conversión de la ciudadanía en “policías de balcón”. Interesados en si el vecino tendrá reuniones de más de diez, si entrará o saldrá en los días permitidos, o si invitará a casa a familiares, allegados o simpatizantes. Ante la falta de rumbo, solo nos queda responsabilidad personal y cruzar los dedos.