De propósitos y despropósitos

La política de personal del Ayuntamiento augura un año movidito

29/12/2020 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Esta será la última crónica de un año al que es difícil definir, porque los calificativos, malos, por supuesto, se vienen a quedar cortos, si se pretende describir lo que han sido estos 366 días tan dramáticos. Se dice que al finalizar el año es momento de hacer propósitos, o despropósitos. También en lo municipal. Hagamos de ello algo realista, los deseos incumplibles, mejor en la mente de cada uno.

Esperemos que el mayor propósito del Ayuntamiento sea el de tener unos presupuestos en vigor, cuanto antes. Cuanto antes es ya de ya, no en el mes de abril o mayo. Lo contrario, sería un auténtico despropósito y un callejón sin salida. Hay que priorizar en un año que se espera muy, muy difícil. Evidentemente todos los sectores han escrito ya la carta a los Reyes Magos en lo que se refiere a sus mayores necesidades. Ahora queda actuar, meter tijera y saber estar a la altura de la sociedad. Algo así como que, en 2021, se intente compensar todo lo que no se ha sido capaz de sacar adelante durante este año, que ha sido mucho. En la calle se palpa sin escarbar demasiado, que los ciudadanos se han sentido huérfanos de la labor municipal. Piensan que se ha intentado escurrir el bulto, mirar hacia otro lado, y eso se nota.

Y hablando de los propósitos, en las últimas semanas he detectado uno que tiene el serio riesgo de convertirse en un auténtico despropósito. Hablo de una carta, no la de los Reyes Magos, esa ya llegará. La carta que ha recibido una trabajadora municipal. Metafórica.  La notificación del despido, y su finiquito. 16 años de labor municipal. Como tantos trabajadores del Consistorio, hace tiempo había conseguido su carácter indefinido vía judicial, después de que el Ayuntamiento, en su nefasta e histórica política de personal, no hubiera sido capaz de dar estabilidad y carácter funcionarial a los trabajadores.

Recordemos que ahora mismo, la competencia de personal, la tiene asumida directamente la alcaldesa. Es la responsable. Hay más de un centenar de interinos. Interinos que van a ver cómo, en los próximos meses, salen sus plazas a concurs para buscar propietario. Algunos, incluso con tres décadas de labor municipal, se ven en la calle. El primer ejemplo ha sido ese, una carta de despido en la Oficina de Obras. Un tema que no ha acabado y los tribunales tendrán que definir si está bien hecho, o por el contrario es improcedente o nulo. Lo que se escucha en los pasillos municipales, el miedo que transmiten los trabajadores, es que esto se pueda convertir en una caza de brujas, vamos en una especie de lista negra. Ser de la cuerda o no de los que mandan, política y técnicamente. 

Es una sensación, la del temor a la caza de brujas, que constaté hace unas semanas, cuando dos trabajadores vinculados a un centro municipal, me pararon para ponerme al tanto del asunto. “Al final van a conseguir llenar un autobús que venga de Burgos”, me dijeron textualmente. En ese momento, fui consciente de que esa opinión está generalizada. Algo así como un cortijo y no sólo de los políticos, que también. A ver si la mayor partida presupuestaria se va destinar a finiquitos. De momento, ahí lo dejo. 2021 se presenta también movidito en ese ámbito. Habrá más capítulos...