Una cabalgata diferente

A través de un velódromo, con niños en gradas, pero con toda la ilusión en las caras

05/01/2021 20:55 | Begoña Cisneros

Las niñas y niños arandinos y aquellos que se han trasladado hasta la capital ribereña para ver a los Reyes Magos han vivido este martes una cabalgata muy especial. Porque no ha recorrido las calles de Aranda, sino que su camino se ha limitado a dar vueltas por el velódromo situado en el exterior del campo de fútbol del Montecillo para que el público pudiera ver a los tres Magos en persona, antes de que comiencen su trabajo repartiendo los regalos.

Finalmente, tras la prohibición de la Junta de realizar cabalgatas que no fuesen estáticas para el público, respetando el aforo y guardando distancias, el Ayuntamiento optó por trasladar el espectáculo a estas instalaciones municipales. Con dos gradas con cabida para 750 personas cada una, la intención de la Concejalía de Festejos ha sido la de repartir a las familias asistentes con el 50% del aforo. Es decir, que gracias a las dos sesiones que se han organizado se han repartido 1.500 invitaciones que se agotaron durante la última semana.

El frío, y quizás el miedo o la precaución de los padres ha provocado que las dos sesiones no se llenasen, por lo que los asistentes han podido ampliar su zona de seguridad.

Y a la hora convenida han hecho aparición las carrozas. Precedidas de un espectáculo de pasacalle se han podido ver las nuevas carrozas, cinco, que el Ayuntamiento adquiría a inicios de 2020 y que han sido decoradas con material restaurado gracias al trabajo de la brigada servicios junto con el director de la Escuela municipal de cerámica, Miguel Martínez Delso.

 

 

Y entre ellas, por supuesto, las que portaban a Sus Majestades los Reyes, que tras su recorrido se han trasladado a pie hasta el centro del campo de fútbol para dedicar unas palabras a los más pequeños.

La tradición no se ha podido cumplir tampoco en esta ocasión con el recibimiento de los pequeños por parte de los Magos de Oriente, ya que la Casa de Cultura tampoco se ha podido abrir para que de forma personal Melchor, Gaspar y Baltasar pudiesen hablar con los niños. Por tanto, solo cabe esperar y dormirse pronto para descubrir el regalo que nos han preparado a cada uno de nosotros.